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Reseña la abadia de los crimenes

1229. Don Jaime I de Aragón el Conquistador viaja con su séquito y con su mujer, la reina Doña Leonor de Castilla y sus damas de compañía. Viajan para investigar, a petición de la abadesa de la abadía catalana de San Benito, una serie de violaciones y crímenes que se han producido dentro de la abadía. Aunque viajan juntos a petición del rey, éste ya ha pedido la nulidad de su matrimonio alegando parentesco cercano. La reina sabe que ese parentesco no existe, simplemente el rey no la ama, a pesar de que ella lo ama apasionadamente: “Amarlo era su destino, su vocación, su deber y su necesidad”. En público, el rey nunca le faltó a la consideración debida como esposa y reina, pero ni en público ni en privado, apenas le dedicaba una mirada.

Los crímenes que tienen que resolverse son raros y misteriosos puesto que la abadía es un cenobio, un centro de clausura, al que ningún hombre puede entrar, ni médicos, ni sacerdotes, ni peregrinos… solamente el rey podría entrar en él. El rey solicita que llamen a la monja navarra Constanza de Jesús, famosa por su habilidad investigadora. Cuando los reyes llegan Constanza ya está allí.

Tres son los personajes principales de la historia: Constanza de Jesús, la reina Leonor y la abadesa, Doña Inés de Osona. El rey es únicamente el elemento necesario para que estas mujeres, sometidas al universo masculino, pudieran avanzar o retroceder en sus vidas. No obstante, la novela cuenta también con un poderoso elenco de personajes secundarios con sugerentes personalidades, y un abanico de tramas secundarias con que aderezar la trepidante narración principal.

Uno de estos personajes, no tan secundario, muy interesante, femenino, por supuesto es la joven Violante, princesa de Hungría, quien con tan solo 13 años ha entrado al servicio de la reina, a petición de su padre para aprender los entresijos de una corte, conocimientos necesarios para una futura reina de Hungría. Aunque esta no es la intención verdadera del rey de Hungría, éste sabe de la intención Don Jaime de anular su matrimonio y pretende que su hija seduzca el rey y sea la futura reina. Aunque sólo tiene 13 años, el rey tiene apenas 21 y fue con 13 con la edad en que desposó a su actual mujer, la reina Leonor.

Jaime I, el conquistador

Jaime I, el conquistador

Debido a que en el monasterio sólo pueden entrar mujeres, el rey no tiene ayuda de cámara (todo su séquito ha acampado a las puertas de la abadía) y pide a la reina que le mande a una de las mujeres a su servicio para este fin. La reina, ignorante, se lo pone en bandeja y le manda a Violante. Es joven, insignificante y el rey nunca se ha fijado en ella. Piensa que no se atreverá a dirigir hacia ella sus sentimientos lujuriosos. Pero claro, no contaba con la intención de Violante, enamorada del rey desde que su padre le enseñó un retrato del mismo antes de mandarla a la corte.

El rey se enamorará perdidamente de Violante quien, en un futuro será la reina Violante de Hungría, esposa de Jaime I el conquistador, Rey de Aragón, Rey de Valencia, Rey de Mallorca y Conde de Barcelona. Así, de forma intimista conoceremos las frustraciones de un rey, Jaime I, al que repudió su padre, que fue concebido con engaños, que ni se molestó en ponerle nombre y que subió al trono con el sólo apoyo de su madre; y del dolor de una reina, doña Leonor de Castilla, al verse repudiada y vencida por una de sus damas de compañía, la futura reina Violante de Hungría.

Jaime I y Violante de Hungría

Jaime I y Violante de Hungría

Pero esto lo podemos ver en cualquier libro de historia. Volvamos a la trama de la novela: descubrir quien ha matado a 8 monjas y violado a otras 3. A pesar de haber sido solicitada la investigación por parte de la abadesa, tanto la monja Constanza, como el rey, se encuentran con todas las trabas habidas y por haber que la abadesa les pone. Aquí tendrá que jugar la inteligencia de Constanza para hacer que el rey imponga lo que él cree su voluntad, que realmente está dirigida por Constanza. Pero paso que avanzan, suceso que les retrasa. Parece que la investigación no va a tener fin.

El rey se está hartando de la calma del monasterio, le espera una guerra en Mallorca. A su vez, los catalanes, quienes le empujaron a esa guerra, no hacen más que darle problemas. En el fondo no le consideran su rey, a pesar de que es descendiente de don Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, que se casó con doña Petronila de Aragón, dando así lugar a la Corona de Aragón. Puesto que la Corona de Aragón no era el resultado de una invasión ni de una conquista sangrienta, sino de un acuerdo matrimonial como tantos otros, no entiende el enfrentamiento constante de los nobles catalanes, que nunca perdonaron que fuera Petronila la reina de la Corona de Aragón, y no Ramón, que simplemente fue príncipe consorte. Pero eso se acabó y él es descendiente de ambos.

A pesar de las dificultades y enredos con que se tropezarán en la investigación de los crímenes, Constanza de Jesús no cejará en su empeño. Un fracaso no entra en sus planes. Es una monja lista, simpática que llegará a tener una confianza con el rey que derivara en amistad y admiración de su inteligencia por parte del Rey. Ella será la que persevere y empuje la investigación hasta su resolución. Al final les costará separarse.

Por otro lado conoceremos y participaremos del sufrimiento y resignación de la reina Leonor. Tiene asumido su deber y lo que será su futuro. La llama amor es difícil de mantener, pero siempre es cosa de dos y ella lo sabe. Por mucho que ame a su rey, él no la ama. Sólo le preocupa ahora lo que sabe será la separación de su hijo, heredero de la corona. Aunque hay un pequeño detalle que la inquieta: ¿Para qué, si apenas se ven, ha insistido el rey en que le acompañe a un sitio en dónde han muerto tantas mujeres de manera misteriosa?

Sepulcro de la reina Violante de Hungría en el Real Monasterio de Santa María de Vallbona.

Sepulcro de la reina Violante de Hungría en el Real Monasterio de Santa María de Vallbona.

Una novela de intriga con un gran ritmo narrativo, pero al que se llega tras unas cuantas páginas, casi la cuarta parte del libro. El principio se me hizo un poco lento: la presentación de personajes, hechos históricos, planteamiento de la trama. Son casi cien páginas que después se transforman en una lectura muy interesante, que provoca avidez y adicción. La sucesión de los hechos llegan a desbocarse hasta el punto de necesitar respirar hondo y centrarse para no perderse en la acción trepidante. Mejor dicho, en las acciones, puesto que se mezclan las tramas (asesinatos, amor, guerra…) hasta conseguir que sean una sola. La acción transcurre en tan sólo cuatro días y esto hace no haya un minuto de descanso. Es interesante ver como maneja el autor la violencia con la paz del convento, el suspense con los momentos divertidos o cómicos, el amor con el desamor, el deseo y la lujuria con el miedo al rechazo. No voy a decir que me sorprendió descubrir quien era “el malo”, pero sí que lo hizo cómo sucedieron las cosas.

Monasterio Santa María de la Vallbona

Real Monasterio Santa María de Vallbona

Me gustan estas novelas que mezclan la historia con la ficción. Son entretenidas y aprendes sin darte cuenta. Al final de la lectura me encontré investigando sobre la historia de Jaime I, de Leonor de Castilla, de Violante de Hungría y de la Abadía de San Benito. Supongo que la parte de ficción es esta, l a existencia de esta abadía, porque no encontré nada al respecto. Si que encontré la historia del Real Monasterio de Santa María de Vallbona es una abadía cisterciense que se nombra en el libro y que tiene una historia paralela, ya que ambas empezaron siendo abadías mixtas, pero los hombres de ambas se marcharon para formar una nueva, pues discrepancias con la Regla de San Benito, que seguían todos los monjes cistercienses, evidenció la necesidad de separar ambos sexos.

Paz, silencio... secretos

Paz, silencio... secretos

Antonio Gómez Rufo es un escritor al que he apuntado en mi lista blanca, pues tiene un estilo impecable, una lectura sencilla, un buen trabajo de documentación con que ambientar correctamente la historia y de quien seguro que buscaré algún otro libro para confirmar mi admiración por él. Quizá La noche del tamarindo.

Lo que más me ha llamado la atención es lo bien retratados que están los personajes, principalmente los femeninos, del primero al último, del principal al más insignificante.

En palabras del autor: “La mujer es el motor que mueve el mundo; los hombres, el mecanismo que hasta ahora lo ha hecho girar. Pero sin ellas la maquinaria se hubiera parado hace mucho tiempo. En ‘La abadía de los crímenes’, las mujeres representan el amor, el poder, la inteligencia y hasta el crimen. Es un escenario femenino en el que el hombre, el Rey, es sólo una manera de retratar o representar nuestras contradicciones. Por otra parte, Constanza, la monja investigadora que acompaña al Rey, es el personaje más entrañable de la novela. Me enamoró al escribirla y estoy seguro de que enamorará a los lectores”.

Le hubiera dado un 5 sobre 5, si esas primeras páginas hubieran sido algo más ágiles, podrían haber sido más seductoras, la historia así lo pedía. Se queda en un 4 y medio, pero ya sabéis que me veo en la obligación de redondear.     🙂

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