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Tierra virgen, Alberto Vázquez-Figueroa.

Tierra virgen, Alberto Vázquez-Figueroa.

Finalizado en un «pis-pas». Se deja leer de un tirón y no decepciona en ningún momento, aunque no es lo mejor que he leído de Vázquez-Figueroa, sin duda.

En Tierra Virgen, nos cuenta la historia de un soldado americano, que asqueado tras la guerra de Vietnam, decide exiliarse en la selva amazónica, sin ningún tipo de compañía más que la de los árboles y los animales de la selva, y algún que otro encuentro con los indígenas de la zona.

El protagonista vive completamente integrado en la selva. Caza y pesca lo que necesita, construye su propia cabaña, y una vez cada varios meses recibe la visita de un misionero que aparte de charlar unos días con él, le sirve como nexo de unión con la civilización, intermediando en la venta de algunas pieles y de algunos ejemplares de mariposas a cambio de machetes de acero y herramientas… y libros, sobre todo libros. Los días son muy largos en el Amazonas.

El omnipresente río.

El omnipresente río.

Cuando parece que ha encontrado la paz viviendo en medio de territorio yumaní, tribu que respeta el asentamiento del blanco, pero sin interesarse demasiado por él, un elemento vendrá a romper la tranquilidad del Amazonas. La civilización. Se ha proyectado una autopista que va hacia las zonas mineras de las montañas atravesando la selva, y las máquinas empiezan a excavar en zona yumaní.

Los yumaníes habían firmado un acuerdo con el gobierno hacía varias décadas que les permitía vivir dentro de su territorio pero sin salir de él, y a cambio, el hombre blanco no entraría dentro de las fronteras de los yumaní. Ante esta ruptura unilateral del acuerdo, los yumaní deciden desenterrar viejas costumbres guerreras aletargadas durante años y expulsar al invasor, pero sus ancestrales métodos bélicos, nos les permitirán hacer frente al hombre blanco, y les conducirá irremisiblemente a la extinción. Ataques frontales sin ningún tipo de estrategia, lanzas y flechas, siempre atacar por el día… Están condenados.

Alguna de esas antiguas costumbres pasa por reducir la cabeza de sus enemigos.

Alguna de esas antiguas costumbres pasa por reducir la cabeza de sus enemigos.

Nuestro ex-soldado deberá hacer algo; aconsejar a los yumaníes en el arte de la guerra, negociar un acuerdo con las autoridades brasileñas, co0nvencer a los yumanies de que la carretera no será muy perjudicial para su modo de vida si se mudan unos kilómetros, permanecer como espectador impasible… ¿Tomará partido en esta lucha desigual?.