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Los Caminantes: Necrópolis, Carlos Sisí.

Los Caminantes: Necrópolis, Carlos Sisí.

Acabo de terminar el último libro de Carlos Sisí y no tengo más remedio que darle un sobresaliente. Grandísima evolución la de este malagueño, que se ha convertido en escritor de culto y referente del género con sólo dos obras en su haber. ¿Que nos deparará lo que queda por venir?.

Necrópolis arranca donde Los Caminantes acababan, es decir, con los supervivientes atrincherados en las instalaciones de la Ciudad Deportiva, el Padre Isidro (truhán donde los haya) encarcelado, y Juan Aranda inoculado con el virus que le hace inmune, a la par que indetectable para los zombies.

Juan decide emprender un viaje de autodescubrimiento, aprovechando sus nuevos dones, y ver en qué estado ha quedado la ciudad, y ya de paso, intentar llegar a una potente antena de radio para emitir un mensaje en busca de más supervivientes. Mientras tanto, en el punto seguro, los supervivientes trabajan por conseguir hacer masiva la vacuna, a partir de la sangre del padre Isidro, mientras mejoran y refuerzan sus instalaciones.

La historia de los protagonistas del primer libro, se complementará con otras dos historias, que transcurrirán paralelamente hasta que finalmente lleguen a conectar.  En primer lugar tenemos a un grupo de acaudalados y ociosos alemanes afincados en Marbella, cuyo hobby antes del incidente era la caza (a veces legal, a veces ilegal), y que tras la infección, siguen practicándola, pero ahora con blancos de dos patas, mucho más divertidos que los otros.

Reza, uno de los alemanes, es un jodido psicópata traumatizado por un padre zumbado y severo en grado extremo, que no duda en estrangular al gatito de Reza para explicarle el problema de encariñarse con las cosas. Me gustó la forma en que Carlos describe al padre de Reza: «era tan estricto que los árboles de su jardín no cambiaban las hojas hasta que él determinaba que había llegado el otoño».

El otro par de protagonistas principales, son dos niños. Dos hermanos pequeños que perdieron a sus padres gracias a los caminantes, y que ahora intentan sobrevivir como pueden, de un sitio a otro. La hermanita pequeña, además tiene visiones, que les indicarán el camino a seguir en muchas ocasiones.

Este ha sido el único punto que no me ha gustado del libro, el tema de las visiones paranormales. Le ha restado «realidad» al libro. Un libro de ficción puede romper un par de reglas con la realidad, y todos lo entendemos como tal, no pasa nada. Pero si se rompen demasiadas reglas, el libro pierde «credibilidad». Es decir, en una historia nos podemos creer que un tipo tiene el superpoder de volar. También nos podemos creer que un señor ve el futuro. O que los muertos se levantan de sus tumbas. Pero si en la misma obra suceden las tres cosas, hay demasiadas diferencias con el mundo real para que la historia encaje bien.

Volviendo a la historia, en un momento dado, los «comandos» alemanes darán con el punto seguro, y provocarán un altercado haciendo que el padre Isidro pueda escapar de su confinamiento, y vuelva a hacer de las suyas, continuando su «misión sagrada». Al final el tio cae hasta simpático. Es una lástima que el papel de malvados recaiga en mayor medida en esta ocasión en los alemanes, y que Isidro no tenga un papel tan importante como en la primera parte. Aun así, es bastante cabroncete. Habrá que hacerle un club de fans.

Bueno, poco más que decir. Que el libro es un gustazo de leer. Lo que pierde en frescura respecto de la primera parte, lo gana sobradamente en solidez y originalidad gracias a los nuevos personajes. Esperamos ansiosos leer la tercera parte, «Los Caminantes: Hades Nébula».