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Circo Máximo, Santiago Posteguillo.

Circo Máximo, Santiago Posteguillo.

Sin duda es un libro tan disfrutable como todos los libros de Santiago Posteguillo, que domina a la perfección la novela histórica, especialmente la del Imperio Romano. En la trilogía de Trajano, al igual que lo hiciera en la de Escipión, Posteguillo utiliza la figura central del libro, en este caso Marco Ulpio Trajano, para mostrarnos como era la vida en la antigua Roma, a través de sus festividades religiosas, de sus espectáculos en el Circo Máximo, como las carreras de cuadrigas, y otros tantos entretenimientos y actividades de los romanos.

No le faltan tampoco sus partes de épica, de acción si tregua y de intrigas palaciegas (o senatoriales, en este caso). Tenemos un par de historias de amor, y hasta un poco de culebrón con hijos secretos y amores imposibles. Libro completo donde los haya. Estoy deseando cerrar el ciclo y leer la tercera parte de la obra.

La historia de Trajano es compleja, y transcurre en varios frentes, por lo que Posteguillo nos trasladará a cada uno de ellos con tramas y líneas argumentales diferentes.

Una de ellas es la de las carreras de cuadrigas, con sus pasiones y sus equipos, que serían la antesala de los equipos de fútbol modernos. Los rojos, los azules lo verdes y los amarillos, con sus correspondientes partidarios, hacen rugir el Circo Máximo en cada vuelta que dan, jugándose la vida al puro estilo Ben-Hur. Miles de sextercios cambian de mano en cada carrera, haciendo que la corrupción y las trampas estén a la orden del día. Si bien Trajano no es un amante de los espectáculos circenses, ha de estar presente en muchos de ellos en calidad de emperador, mostrándose ante su pueblo. Además, Trajano tiene especial interés por un jinete, y por su caballo.

Otra trama que Posteguillo aprovechara para mostrarnos las costumbres romanas es el tema religioso, a través de las sacerdotisas vestales. Una de las jóvenes vestales es acusada de tener relaciones sexuales con un hombre, crimen que recibe el castigo capital. Trajano no puede decantarse por salvar a la vestal, aunque tiene especial interés es ella, por lo que decide nombrar abogado defensor a Plinio el joven, uno de los mejores letrados de la época. Su tarea será evitar, con todo tipo de triquiñuelas legales y buscando información donde pueda, el ajusticiamiento de la sacerdotisa.

Por otro lado, también tenemos la revuelta de los Dacios, que fueron pacificados a duras penas en años anteriores. El rey de los dacios de salta los acuerdos a la torera, haciendo razzias en territorio romano y saqueando a su antojo. Trajano no dudará en mandar personalmente a sus legiones para sofocar a los rebeldes en lo que sería conocido como la Guerra de la Dacia, en la que Marco Ulpio Trajano haría de cronista en un diario personal, emulando a su antepasado Cayo Julio César, en su famosa obra De Bello Gallico.

Para dejar claro a los dacios que los romanos habían llegado para quedarse, Trajano mandará construir un puente permanente sobre el Danubio, de piedra, en lo que sería una de las mayores hazañas arquitectónicas de la época, y que recaería sobre los hombros del arquitecto Apolodoro de Damasco, que ya hizo algunas reformas para Trajano en el Circo Máximo, y que será recordado para la posteridad por la famosa Columna de Trabajo en Roma, o por el Panteón de Agripa. El puente será también la excusa que Posteguillo utilizará para mostrarnos las técnicas y los métodos de construcción romanos, ya que por donde las legiones romanas avanzaban, las carreteras y construcciones iban avanzando al unísono.

Por último, tenemos otra de las tramas principales, en la conjura para acabar con el emperador, al igual que en la anterior entrega, pero con diferentes protagonistas. Cuando Trajano asciende al trono imperial, acaba con la corrupción de gran parte de la aristocracia, pero sin violencia física. No hay castigos capitales ni nada por el estilo. Simplemente ejerce el control sobre los gatos y las finanzas, hace que los corruptos devuelvan el dinero, agravado con unas multas cuantiosas, y destierra a sus enemigos más perniciosos. Sin embargo al no acabar con ellos, deja a una facción descontenta y con deseos de venganza, y sobre todo, con ganas de volver a recuperar el control del poder y del dinero. Aprovechando la lejanía de Trajano, que se encuentra luchando contra los dacios muy lejos de Roma, se tramará una compleja conjura que intentará asesinar a Trajano, donde menos se lo espere, y de la mano de quien menos se espera…

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