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El lápiz del carpintero. Manuel Rivas

Ficha técnica

Ha sido una mala elección la lectura de esta novela. Tiene todos esos “ingredientes” literarios que a mi tan poco me gustan, como por ejemplo, una proliferación de textos líricos en prosa poética y filosófica, un amago del realismo mágico latinoamericano, y algunos episodios de carácter más bien simbólico y alegórico. No digo que la novela sea mala, pero a mi, desde luego, no me ha gustado.

Situada en aquellos años oscuros de la guerra civil española, y narrado desde la óptica de un guardia de prisiones apellidado Herbal, recorreremos la vida de un grupo de prisioneros confinados en la cárcel de Santiago detenidos tras la sublevación militar de 1936.

Varios personajes desfilarán ante nuestros ojos contándonos sus propias vivencias, pero el eje principal de la trama girará entorno a la historia de amor entre el doctor Daniel Da Barca, un joven republicano cuya brillante carrera se ve truncada por su paso por prisión, y la guapa Marisa Mallo, criada en una familia de derechas.

También tiene un papel muy importante en la trama de esta historia “el pintor”, un preso que se entretenía dibujando con un lápiz de carpintero, herencia de otro preso asesinado, una particular versión del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago,  y que murió ejecutado de un disparo en la cabeza por el propio Herbal, nuestro narrador particular . Tras la ejecución, el verdugo tomará como botín el lápiz del “pintor” colocándoselo en la oreja como acostumbraban los carpinteros.

Pórtico de la gloria de la Catedral de Santiago que se cita en la novela

Pórtico de la gloria de la Catedral de Santiago que se cita en la novela

Herbal es uno de los guardias de esa prisión al que se le encomienda, o mejor dicho, se encomienda el solito, vigilar y transmitir información sobre los presos. En silencio, escabullido tras las sombras, escucha pacientemente, día tras día, las conversaciones que mantienen los presos, llegando a conocerlos tan bien como cualquiera de sus compañeros de celda. Esto le proporciona una información muy valiosa que luego trasmitirá a sus mandos de la forma que más le convenga. El doctor Daniel Da Barca, es uno de los presos con mayor carisma y liderazgo, y nuestro guardia de prisiones se terminará convirtiendo en su sombra permanente. Será testigo del intenso amor que contra viento y marea mantiene con una hermosa joven de familia adinerada, y sin apenas darse cuenta, nacerá en él un profundo sentimiento de odio y envidia hacia ese médico gallego, sentimiento que se irá arraigando a medida que pasa el tiempo y que marcará gran parte de la historia.

Pero en ese transcurrir diario, Herbal no está solo. Le acompaña el fantasma del “pintor” que se le aparece a menudo, junto a su lápiz, sentado a horcajadas en la oreja del guardián, y que le irá mostrando una visión diferente de las situaciones y circunstancias que le rodean, como si todo se tratará de un dibujo o una pintura sobre un tapiz.

Una historia donde convive la realidad más cruel con lo fantástico con una naturalidad tal que recuerda mucho al realismo mágico latinoamericano. Sin embargo, la realidad que viven los protagonistas, tan cruel y dura en esa época tan difícil, no consigue transmitirla al lector en toda su plenitud, o al menos esa impresión me ha dado a mi. En ese aspecto se queda bastante coja, no termina de llegar, le falta algo.

Por otro lado, en  mi opinión, tiene algunos momentos en los que la construcción narrativa se torna bastante trabada, lo que dificulta no sólo la fluidez de la lectura, sino también la claridad de la historia.

Fotograma de la película "El lápiz del carpintero"

Fotograma de la película "El lápiz del carpintero"

En el año 2003, se llevó a la pantalla bajo la dirección de Antón Reixa, una adaptación de esta novela, siendo protagonizada, entre otros, por Tristán Ulloa (Daniel Da Barca), Luís Tosar (Herbal), y Carlos Blanco (Pintor).

Esta película española, ganó en el 2004 el premio al mejor actor, Luís Tosar, en el Festival de Mar del Plata.

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SOBRE EL AUTOR:

Manuel Rivas Barrós nació en La Coruña el 24 de octubre de 1957.  Comenzó a trabajar haciendo pinitos como periodista desde muy joven, con apenas 15 años, escribiendo en El Ideal Gallego. Terminó sus estudios de Secundaria y se traslado a Madrid donde curso la carrera de Ciencias de la Información. Ha colaborado en diversos medios de prensa, radio y televisión y actualmente escribe en el diario el País. En el año 2009 fue elegido miembro de la Real Academia Gallega y en el 2011 distinguido con el título de doctor honoris causa por la Universidad de la Coruña. Inició su andadura en el mundo de la literatura como poeta allá por los años setenta. En la narrativa comenzó escribiendo cuentos, obteniendo su primer triunfo con “Un millón de vacas” en el año 1989 con el que obtuvo el Premio de la Crítica de narrativa gallega. Su obra la desarrolla fundamentalmente en lengua gallega, aunque a veces las traduce él mismo al castellano. Sus reportajes y artículos en prensa los ha reunido en varios volúmenes, “El periodismo es un cuento” (1997), Mujer en el baño (2003), y “A cuerpo abierto” (2008).  Entre sus novelas caben destacar “En salvaje compañía” (1994), “¿Por qué me quieres amor?” (1996), “El lápiz del carpintero” (1998), “Los libros arden mal” (2006),  “Todo es silencio” (2010), y “Las voces bajas” (2012) su última novela hasta el momento.

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3 respuestas a “RESEÑA: El lápiz del carpintero, de Manuel Rivas”

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Herbal es uno de los guardias de esa prisión al que se le encomienda, o mejor dicho, se encomienda el solito, vigilar y transmitir información sobre los presos. En silencio, escabullido tras las sombras, escucha pacientemen……

  2. Cantona dice:

    Gracias a esta reseña que haces del libro, creo que he llegado a entender la trama. Terminé de leerlo por las pocas páginas que contiene el libro, pero la verdad sea dicha, que cuando lo terminé dí un suspiro de alivio, pues no llegué a conectarme en ningún momento.
    He leído reseñas que ponen el libro laureado a más no poder, por eso creía que el problema era mío por no llegar a entenerlo.
    Me sacas un gran peso de mi conciencia.
    Un abrazo.

  3. paleto dice:

    Eso que llamas realismo mágico sudamericano ya lo dominaba y maneja cunqueiro una década antes.