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La princesa y el plebeyo

La princesa Gabriela, hija del príncipe Armand, regente de Cordina, un pequeño país mediterráneo, ha sido secuestrada y ella misma consigue escapar del secuestro pero con un episodio de amnesia que obstaculiza la investigación del suceso. No recuerda nada de su vida, no sabe quién es, no conoce a sus dos hermanos ni a su padre, no recuerda a su madre muerta, ni a sus mejores amigos, no sabe nada, pero sus obligaciones como princesa la obligan a fingir para evitar que se haga público su secuestro y se tambaleen los cimientos del gobierno de su país.

Su padre contrata al hijo de un antiguo amigo suyo, un ex-policia norteamericano que ahora es detective privado.

Gabriela es pintada como una princesa criada entre oropeles pero de carácter fuerte e independiente y no le gusta demasiado tener que ir a todos lados con un “guardaespaldas”.

Este “guardaespaldas”, Reeve, es un personaje creado para enamorarse de él, pero no me parece que esté demasiado bien construido. Guapo, fuerte, valiente, en un principio no acoge este encargo de buena gana, sino por compromiso de amistad, pero como es de esperar termina enamorándose de la princesa Gabriela.

Lo bueno de las novelas de Nora Roberts es que sus novelas románticas siempre vienen acompañadas de alguna trama de misterio, intriga, policíaca… En este caso, el problema de seguridad es grave pues se sabe que el secuestrador o secuestradores, viven y se mueven en el entorno más cercano de la princesa, por lo que todos son sospechosos. La misión de Reeve será proteger a Gabriela mientras intenta que recuerde todo lo que pasó, pero alguien vigilará que no recuerde demasiado.

Su enamoramiento le produce un gran tormento. Él sabe que Gabriela no es para él. Ella es una princesa con sus importantes obligaciones sociales y él sólo piensa en retirarse a su granja y vivir tranquilo, pero no puede evitar caer preso de amor en sus redes (¡qué cursi ha sonado, diós!).

principado

Este es el primer libro de una serie, La familia real de Cordina, un país imaginario pero sospechosamente parecido a Mónaco. El país y sus personajes.

La escritura de Nora Roberts es fluida, sencilla y adictiva. Es fácil de leer y rápido, pues sus páginas enganchan, más por su calidad de estilo que por el fondo de la historia, que no es mala, pero no deja de ser una novela romántica al uso, la primera de una serie de cuatro.

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