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Reseña La reina descalza

Acabo de terminar de leer, y ello en menos tiempo del que hubiera previsto cuando aún andaba por el primer tercio de la obra, la última novela de Ildefonso Falcones, “La Reina Descalza”.

La verdad es que las casi 750 páginas del libro, con una tipografía tirando a menuda, asustan un poco, sobre todo cuando ya metido de lleno en la lectura, me he tropezado con algunos capítulos en los que la acción parece avanzar muy poco o nada, frenada por una minuciosa descripción de la sociedad, los lugares y los acontecimientos que enmarcan los distintos momentos históricos en que se desarrolla la trama.

El autor, como había hecho hasta ahora en sus obras anteriores, se ha documentado muy minuciosamente sobre el contexto histórico en el que centra a sus personajes, y así nos lo describe, casi en forma de documental histórico, el cual va alternando con las vivencias, que no son pocas, de sus protagonistas.

De agradecer, desde luego el trabajo realizado en ese sentido y también la forma de presentarlo, aunque ello, a mi en concreto, me haya obligado alguna que otra vez, a retroceder en la lectura, para retomar el hilo de la acción de los personajes, perdida en algún capítulo anterior.

Pero, dicho lo anterior, vayamos al principio. Porque además, en contra de algunas opiniones leídas al respecto, he tenido la impresión de que el interés de la acción va de menos a más a lo largo de toda la obra y particularmente de la mitad aproximadamente en adelante, salvando el final del que luego hablaré.

Nos encontramos en el siglo XVIII a principios del año 1748 concretamente. Todo comienza con el desembarco en Cádiz de una de las tres protagonistas principales, Caridad, una joven de raza negra, trasladada siendo niña desde su África natal hasta Cuba, para trabajar como esclava en las plantaciones de tabaco.

Por mor del destino, Caridad después de ser separada de sus dos hijos, embarca con su amo rumbo a España, pero en el transcurso de la travesía, éste enferma y antes de morir concede a su esclava Caridad la libertad.

La joven Caridad, tímida y asustada se encuentra totalmente perdida en un lugar que no conoce, sin saber a donde dirigirse y soportando las miradas y comentarios lascivos, que su exuberante anatomía, provoca en los hombres.

De Cádiz a Triana, donde tras iniciarse la larga lista de desgracias, violaciones y explotación sexual que la esperan en España y que comienzan a marcarla, entablará, tras alguna que otra peripecia, relación con la gitanería, y en particular con Melchor y Milagros, los otros dos principales protagonistas de la obra.

Caridad pasará por toda una serie de sufrimientos y penalidades, incluidos dos años de prisión en Madrid, que la van haciendo cada vez mas fuerte en su lucha por conseguir la libertad “real” (no la del documento que lleva encima y que de poco le sirve) y por mantener contra todo y contra todos el sentimiento de profunda amistad que siente por Milagros, y ese otro sentimiento que al principio no acierta a entender del todo, que es el amor por Melchor.

Es un personaje que ira evolucionando a lo largo de toda la obra, desde la timidez y la sumisión del principio (como esclava está acostumbrada a casi todo y casi todo le parece normal), hasta luchar y dar la vida si es necesario por los que quiere. Casi irreconocible la Caridad del final, comparada con la del principio de la obra. Un personaje muy conseguido.

Por su parte, Melchor es un viejo gitano que se ha pasado diez años en galeras, por culpa de los García, la familia gitana ancestral enemiga de los Vega.

Regresado de galeras, se dedica al contrabando de tabaco acogiendo a Caridad en su casa, al principio con cierta indiferencia y porque como él dice “canta bien”, después porque su destreza con el tabaco le va a servir para sus negocios, y finalmente porque sus sentimientos hacia ella, aunque confusos hasta el final, le impiden perderla.

El personaje de Melchor es el de un hombre curtido en mil adversidades, que antepone su orgullo de gitano a todo lo demás y se mueve por impulsos raciales que no siempre van a ser acertados, pero a los que no puede renunciar.

Milagros, la tercera y principal protagonista, que da título a la obra, es una joven gitana, nieta de Melchor, que entabla una profunda amistad con Caridad. Amistad que se verá sometida a no pocas separaciones y tropiezos, y que en algún momento incluso la harán tambalear. Gitana de raza como su abuelo y su madre cometerá el error de enamorarse del hombre equivocado, Pedro García, nieto precisamente de Rafael García eterno enemigo de Melchor y de todos los Vega.

Corral del principe. Grabado de la época.

Corral del Príncipe. Grabado de la época.

Iniciada en el cante y el baile, por la necesidad de unas monedas para subsistir, su arte y sentimiento la llevará a lo más alto tanto en Sevilla como en Madrid, donde será conocida como “La Descalza”, actuando ante la nobleza tanto en el Corral de Comedias del Príncipe como en distintas fiestas particulares.

Teatro Español. Levantado en el solar del antiguo Corral de Comedias del Príncipe.

Teatro Español. Levantado en el solar del antiguo Corral de Comedias del Príncipe.

Sin embargo la ambición y las malas artes de su marido, convertirán su vida en Madrid en un infierno que la lleva a las puertas de la muerte, y del que solo será capaz de salir con la providencial ayuda de un sacerdote, viejo amigo de su infancia en Triana y secretamente enamorado de ella.

Milagros es un personaje que hereda el orgullo gitano de los Vega, de su abuelo y su madre. Pero forzada por las circunstancias y especialmente por su marido, va a sufrir a lo largo de la novela distintos altibajos.

Junto a estos tres personajes principales, cabe destacar a Ana Vega, madre de Milagros e hija de Melchor, otra gitana de raza, que jamás se rendirá y que al final cobrará un protagonismo especial. Y a Pedro García marido de Milagros, que es, digamos, el malo malísimo de la novela. Solo le mueve la ambición y el dinero, y para conseguirlo no duda en vender a su propia mujer en cuanto ve la oportunidad, para luego humillarla, difamarla y odiarla hasta la muerte. A ello va ayudar sin duda el que su apellido sea García y el de su mujer Vega.

A lo largo de la trama de la novela hay tres momentos, que van a influir decisivamente en el devenir de los acontecimientos, y en la larga historia de encuentros y desencuentros entre los tres protagonistas principales, a los cuales parece que solo les pueden pasar desgracias. Es como si salidos de una, el lector estuviera preguntándose: ¿Cual va a ser la siguiente?

El primero de ellos es el de la históricamente denominada “Gran Redada” del año 1749, que llevó a más de 9.000 gitanos en toda España a ser detenidos y perder todo lo poco o mucho que poseían. El Marques de la Ensenada, en un intento tan vano y fútil como erróneo en los cálculos, trata de acabar con la raza gitana en España y para ello ordena que sean separadas las mujeres y los niños de sus hombres, y sean conducidos a distintos establecimientos, repartidos por toda la geografía española, que son reconvertidos a toda prisa en cárceles sin medios ni condiciones para albergar a tanto detenido. A pesar de las protestas de alcaldes y responsables municipales, e incluso de la propia iglesia, la medida se mantendrá durante años, en los que los detenidos van a subsistir en unas deplorables condiciones de hacinamiento, e insalubridad que van a provocar infinidad de rebeliones y motines. Ello por no hablar del coste económico que la medida del nefasto marqués, va a suponer para las depauperadas arcas reales.

Milagros y Caridad consiguen escapar con ayuda de una vieja curandera y van a subsistir de mala manera hasta que puedan regresar a su devastado y saqueado hogar.

Melchor escapa de la redada, porque en ese momento se encuentra en sus negocios de contrabando, por lo que ni llega a enterarse de lo sucedido hasta algún tiempo más tarde. El resto de la gitanería de Triana y Sevilla, incluidos los padres de Milagros, son detenidos.

Puente de Barcas que unía Sevilla y Triana

Puente de Barcas que unía Sevilla y Triana

Otro momento que va a cambiar en devenir y los destinos de nuestros protagonistas, es la boda de Milagros con Pedro García. Mal vista en el entorno de los Vega, lleva incluso a Ana, la madre de Milagros, aun encarcelada, a renegar de su propia hija. Para los García en cambio, la boda es vista como un próspero negocio en vista de las dotes artísticas y el éxito de Milagros cantando y bailando. Negocio que culminara con el traslado a Madrid, donde Milagros es contratada para actuar en el Corral de Comedias del Príncipe y donde vivirá la cumbre del éxito y posteriormente el infierno de la humillación y el descrédito.

El otro momento es el regreso de Melchor a Triana, herido tras una reyerta entre contrabandistas. Allí se enterará de la boda de su nieta con un García y de que su hija aún se encuentra encarcelada. Ciego de ira y con su orgullo herido, carga contra el padre de Milagros, recién liberado de la cárcel, por haber consentido la boda y lo hiere de muerte.

Puente de Triana. Se levanta en el lugar donde estaba el antiguo puente de barcas

Puente de Triana. Se levanta en el lugar donde estaba el antiguo puente de barcas

La ley gitana se le echa encima y deberá huir arrastrando con él a Caridad. Se traslada a Madrid, con el ánimo de comprar favores que permitan la excarcelación de su hija, al tiempo que va sorteando con distinta fortuna la sentencia gitana que le persigue. De nuevo aquí la desgracia se va a cebar con la pobre Caridad que terminara por dar, injustamente, con sus huesos en la cárcel.

Y así va discurriendo el devenir de nuestros tres protagonistas, entre separaciones, encuentros y nuevas separaciones, siempre marcados por la marginalidad en que han de moverse y por las desgracias que, una tras otra se van cebando en ellos.

Hasta un desenlace final, que planteado en tres actos, resolverá la trama de la novela.

Y aquí es donde encuentro que la historia, al menos bajo mi impresión, pierde un poco el viso de real, que hasta ahora ha mantenido. No sabría decir muy bien porqué, pero me ha resultado un poco artificial, sobre todo en comparación con el resto de la trama. Y eso que, sobre ésta, habrá quien pueda pensar también que es imposible tantas desgracias seguidas y siempre a las mismas personas: nuestros protagonistas. Pero están bien contadas y bien encajadas en su contexto, lo que las hace muy creíbles.

No quiero decir con esto que el final no goce de esa credibilidad, pero si está un poco forzado a mi modo de ver.

No voy a desvelar mas para no estropearos la lectura a los que os animéis con ella. Es solo una impresión personal, con la que a lo mejor tampoco estáis de acuerdo.

Por otra parte y en cuanto a la descripción de lugares y del contexto histórico, solo puedo decir que la labor del autor es excelente y muy bien documentada.

Uno casi puede ver como en un documental como era y como se vivía en la gitanería de Triana, el hoy desaparecido callejón de San Miguel, el barrio de la Cartuja, el Puente de Barcas que unía Triana con Sevilla. Los gitanos dedicados en su mayoría a la herrería, el contrabando y los distintos trapicheos que les permiten subsistir, siempre bajo sus propias leyes, aunque a veces viéndose obligados a negociar muy a su pesar con los payos.

Y que decir de Madrid, la capital del reino, cuya población ha crecido desmesuradamente en muy poco tiempo y donde por tanto reina el hacinamiento y la suciedad. Donde los comunes mortales de a pie se ven obligados también a contrabandear y trapichear a escondidas de los justicias y las rondas, para malvivir en casas pequeñas sin apenas mobiliario ni condiciones que se alquilan y realquilan también como medio de vida.

Eso si, todo este ambiente coexiste y se contrapone con la gran cantidad de iglesias, hospitales, de origen religioso la mayoría, y palacetes de nobles y cortesanos que viven más que desahogadamente de sus rentas y cuya mayor distracción son las tertulias y los espectáculos de comedia. Eso, y gastar sus dineros en comprar favores de todo tipo y corruptelas que están a la orden del día.

Monasterio de la Cartuja

Monasterio de la Cartuja

En resumen, y siempre para mi gusto, la obra es buena, muy buena en casi todos los aspectos, pero sin llegar a ser redonda.

¿Los peros? Pues como he dicho al principio, hay momentos en que la historia de los protagonistas parece fluir demasiado lenta e incluso estancarse, para unos capítulos mas adelante acelerarse los acontecimientos, lo que provoca un ritmo irregular que al mezclarse con descripciones históricas o geográficas, te puede llevar, como ya he comentado que me ha pasado a mi en alguna ocasión, a perder el hilo.

Eso y lo ya comentado sobre el final. “Pelín” artificial para mi gusto.

A resaltar el protagonismo de la mujer en la novela. Milagros y Caridad son desde el principio el hilo conductor de la historia. Hilo al que se une en el último tercio Ana Vega, la madre de Milagros, y ya al final todo un colectivo de mujeres de raza gitana que vendrán a decantar el desenlace final.

Mujeres todas, que con el transcurso de los acontecimientos van haciéndose más y más fuertes en su lucha y sus convicciones y tomando las riendas frente a los hombres. Un canto al heroísmo de la mujer (gitana en este caso), pero extrapolable por sí mismo al resto de las mujeres.

Por lo demás, creo que Ildefonso Falcones no defrauda con esta nueva obra y que de nuevo será un éxito de ventas, como las anteriores.

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