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ereader

Hace unas tres semanas me llevé un disgusto muy grande. Ya se me ha pasado un poco, pero aún estoy un poco molesta.

Hace un año que los Reyes Magos me trajeron un ereader. Debe ser que me porté muy bien, porque era un aparato muy guay: Un Papyre 6.2 con pantalla tactil y wifi.

Contentísima estaba yo con él y lo llevaba a todos lados. Como sé que son frágiles y delicados, tenía su funda rígida protectora y un lazo para engancharlo a la muñeca siempre que leía.

Tenía un par de cosillas que no me gustaban, cierto es, pero a las que me iba acostumbrando. A saber: La pantalla era muy oscura y la batería, sin usar Internet, ni música, ni nada que suponga un uso extra de la misma, no me duraba más allá de 600 pulsaciones o pasadas de página. Esto quiere decir que para leer un libro de 2500 o 3000 páginas (que para un ebook, no hay que correr mucho) tenía que cargar la batería entre 4 y 5 veces. A esto hay que añadir que no usaba la pantalla táctil nada más que lo imprescindible porque se me llenaba de huellas.

Comparándolo con el Papyre de Jesús, ya que César tiene el mismo que yo, el mío salía perdiendo, pero ¡qué le vamos a hacer!

Volviendo a lo que nos ocupa, estaba yo tan contenta con mi ereader cuando, un día, al cogerlo por la mañana tempranito para empezar a leer, me lo encuentro con la pantalla rajada.

¡Dios mío!, ¡No me lo podía creer!, ¡Yo!, que lo trato como si fuera la niña de mis ojos, rayando en el exceso de cuidados y mimos, me encuentro a mi pequeño dañado gravemente.

No obstante, la pantalla se podía leer y la rajadura esta en un lado. ¡Al menos podré seguir leyendo libros! –pensé-. Pero craso error.

papyre

La función táctil de la pantalla había quedado inutilizada y al tener que utilizar la pantalla táctil para el 90 % de las funciones, no podía pasar de aquella en la que se encontraba.

Una vez que te ocurre una cosa así, te metes en Internet para ver si a alguien le ha pasado lo mismo que a ti o tiene una solución mágica para tu problema (al menos yo siempre lo hago).

Y me encontré con que era algo más habitual de lo que sería deseable y que arreglar la pantalla me costaba la mitad de lo que costó comprarlo. Sobra decir que la pantalla no entra en garantía. Ya sabéis: un mal uso, es usted un bruto, seguro que le ha dado un golpe o se ha sentado encima… Estas tonterías ya las tuve que oír en El Corte Inglés cuando, al ereader Inves Wibook recién comprado a mi hija, a ojos vista y mientras estaba leyendo en él, la pantalla estalló y se rajó por la esquina inferior derecha.

Sólo me queda la funda, que guardaré por si acaso.

Sólo me queda la funda que guardaré por si acaso.

Parece ser que estaban hartos de recibir devoluciones con esa queja (se les escapó que habían recibido muchas quejas por el mismo problema) y tuve que oír como me tildaban de todo, desde mentirosa hasta de intentar aprovecharme de ellos. Bueno, eso es otra historia que no me apetece recordar.

Empecé a interesarme por otros ereader, pues estaba claro que éste había muerto, y descubrí que el principal defecto que podía achacarle a mi Papyre recién fallecido (pantalla más oscura) era por culpa de la pantalla táctil.

Busqué pues uno que no fuera táctil y, después de tener la cabeza totalmente loca de tanto buscar y comparar, me decidí por el Tagus Pulsa de La Casa del Libro, que no tiene la pantalla táctil y que además, no se si por esto mismo, es mucho más barato.

El único problema es que, una vez que me decidí por él, me lancé a una tienda de La Casa del Libro a comprar mi nuevo aparatito por el módico precio de 89,90€, y allí me dijeron que era un producto nuevo y que aún no lo habían recibido. ¡Cachis!

El dependiente, muy amable por cierto, me preguntó que para cuándo lo quería (el pobre no se había fijado bien en mi cara de ansiedad) y al decirle que pretendía llevármelo puesto, se ofreció a tomar nota de mis datos y llamarme en cuanto lo recibieran.

Y aquí está:

La funda es del Papyre. Al menos aproveché esto.

La funda es del Papyre: Al menos aproveché esto.

No sé qué tendré que decir de él dentro de un tiempo, pero ahora estoy muy contenta. Se ve bien (la pantalla es clara) y lee muchos formatos, más de los que necesito. La batería no sé cuanto dura pues no me ha dado tiempo a comprobarlo, pero ya os informaré. Espero que me dure más de un año.

Está claro que todos estos “chismes” modernos me enganchan. No podría ya vivir sin móvil, sin portátil, sin Internet y tampoco ahora si ereader.

Os deseo felices fiestas y prósperas lecturas.