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Fuego Irlandes

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Una joven irlandesa, huérfana de padre y madre, vive humildemente en una granja con su tía paterna hasta la muerte de ésta, cuando decide viajar a Estados Unidos para vivir con un tío paterno.

Acostumbrada a trabajar desde pequeña, no está entre sus intenciones vivir ociosamente a costa de su tío, aunque su posición se lo permitiría, por lo que busca ocupación en la hacienda en la que vive y trabaja su tío. El joven dueño de esta hacienda se dedica a la cría y explotación de caballos de carreras y la protagonista encontrará aquí su lugar. Amante de los caballos, tiene buena mano para atenderlos y entenderlos.

Su corazón irlandés, independiente e indómito, descubrirá su destino junto al rico hacendado, aunque su relación no será fácil y el camino hacia la felicidad no está sembrado de rosas.

Este sería un breve resumen sobre el argumento del libro, típico de cualquier novela romántica que se precie, por lo que no es de mucha ayuda para decidir si nos apetece leerlo o no. Creo que lo importante en este tipo de libros no es tanto el argumento, sino cómo está desarrollado. Lo importante está en el lenguaje, los personajes, los detalles… Todo aquello capaz de engancharnos a la lectura.

Nora Roberts escribe unos libros muy elaborados, con un estilo moderado que hace que sus libros estén dirigidos a un amplio abanico de lectores. Sus historias no se limitan a la historia de amor propiamente dicha. Los personajes tienen una vida, un pasado difícil o complejo, un carácter muy definido, y las relaciones entre ellos son bastante realistas, con pasos hacia delante y hacia atrás, afianzándose con lentitud y dificultad. No tiene escenas subidas de tono, pero tampoco es de un romanticismo empalagoso al estilo de la novela rosa juvenil. Tiene las dosis justas de todo para interesarnos por el relato.

No es un libro excepcional, posiblemente no pase a la historia como una de las mejores novelas románticas, pero lo cierto es que me ha hecho pasar un rato entretenido.

Es cierto que a mí me gusta la novela romántica, por lo tanto resulto una lectora fácil de complacer, pero la verdad es que las últimas páginas me las leí en la cama, quitándome horas de sueño, sin poder esperar al día siguiente para terminar.