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Nemesis

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Lo que más me ha chocado de este libro ha sido el título: NÉMESIS. En un principio pensé que yo le hubiera puesto cualquier otro, no me parecía muy descriptivo pero, pensándolo más despacio, creo que es un título muy acertado.

Némesis es la diosa griega de la justicia, la venganza y la fortuna. Castiga la desobediencia y la desmesura. Deja claro a los hombres que, por el hecho de ser humanos, no pueden ser excesivamente afortunados y se encarga de ocasionarles crueles pérdidas y dolores cuando considera que han sido favorecidos demasiado por la fortuna. Todo «bueno» necesita un malo, una Némesis, alguien que recuerde que, frente a todo lo bueno, siempre hay una maldad equivalente opuesta. Hay que tener cuidado con la cólera divina de Némesis.

Y está claro que en esta historia Némesis ha considerado que la gente de Estados Unidos en general y Manhattan en particular, es demasiado afortunada, por lo que, durante el caluroso verano de 1944, no contenta con la participación de los jóvenes estadounidenses en la II Guerra Mundial, en la que los hombres morían como chinches, una agresiva epidemia de poliomielitis se encarga de generar un enorme dolor en las familias en cuyo seno se instala la enfermedad. Esta enfermedad ataca a los niños y jóvenes. Los deja paralíticos, inválidos o directamente los mata. Todo esto de la noche a la mañana, sin previo aviso, sin saber cómo se han contagiado ni porqué.

Némesis

Némesis

El protagonista de la novela, Bucky Cantor, es un joven de 23 años que, a pesar de su deseo de participar en la contienda mundial, ha sido rechazado para el servicio por graves problemas de visión. Huérfano de madre y abandonado por su padre desde la niñez, ha sido amorosamente criado por sus abuelos maternos. Judío prácticamente ha tenido la inmensa suerte de amar y ser correspondido por una joven judía de inmejorable posición social. Bucky es profesor de Educación Física y ahora se encarga de la escuela de verano del su barrio. Allí cuida, educa y vela por los muchachos y muchachas que no han podido huir del calor a zonas costeras más frescas.

De repente, la epidemia empieza a hacer estragos entre sus muchachos. El intenta mantener la calma, convencer a todos de que lo mejor es continuar con la vida normal, extremando precauciones con la higiene propia y del entorno. Pero según los niños enferman y mueren, el dolor se apodera de él, y ese dolor se va convirtiendo en miedo. Un miedo al contagio que deriva en pánico y que le hace huir. Se le presenta la ocasión de trabajar como monitor en un campamento vacacional, lejos del calor y del peligro, y no duda en marcharse.

Polio

Allí tendrá que luchar contra su remordimiento por haber abandonado a sus chicos y su miedo a caer enfermo y morir, mientras se cuestiona la bondad y la justicia de un Dios que es capaz de enviar semejante castigo a indefensos niños de 10 u 11 años.

Una novela que plantea muchas cuestiones, muchas dudas y busca respuestas que no encuentra. Fatalista y dramática, pesimista, nos hace cuestionarnos sobre los valores religiosos, de responsabilidad y fortaleza, tan fuertemente inculcados en nuestro protagonista.

Un lenguaje sencillo y ameno pero que consigue que las palabras se conviertan en imágenes vivas y claras, que nos hace sentir que somos partícipes de la historia, que “vemos” todo lo que leemos.

Quizá le falte un poco de ritmo, de velocidad. Me daba la sensación de que las cosas pasaban a cámara lenta.

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