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La vida no vivida

(Ver Leyendo-Ficha Técnica)

Esta es la historia de dos adolescentes, Cris y Lucía, y su primer amor. Yo diría que de tres, aunque la historia de Hortensia, aparentemente, es secundaria.

Las tres historias transcurren en épocas muy diferentes: Años 50 ó 60, la década de los 80 y la época actual.

Todas, a su manera, tienen una relación amorosa complicada. La que yo llamaría historia principal, la de Cris, es la más tormentosa de todas. Es una joven que aparentemente lo tiene todo. La pequeña de tres hermanas, mimada por ellas y por sus padres, buena estudiante, parece una joven sensata, pero con apenas 17 años, Cris mantiene una relación amorosa con un adulto: su profesor de matemáticas (quien, por cierto, se me hizo muy desagradable desde el primer momento). Esta es la más trágica de las tres historias.

Lucía tiene 20 años y vive con su abuela. Siempre ha sido así porque sus padres murieron siendo ella muy pequeña. Pero un misterio rodea su vida, algo de lo que parece que no se puede hablar, algo tabú  ¿Cómo murieron? A esta pregunta su abuela siempre le dice que ya lo sabrá todo cuando sea más mayor. Sus tías le insinuaron algo de un accidente de coche, pero viendo tanta reticencia a contar la historia, Lucía decide dejarlo para más adelante.

Tiene un novio maravilloso, Pablo, que la quiere tanto que no la deja respirar, por lo que decide irse un año a estudiar a París, con el fin de meditar sobre su relación. A Pablo, como comprenderéis, no le hace ninguna gracia.

La historia de Hortensia es diferente. Está narrada por la abuela de Lucía a su nieta mientras realizan un viaje de avión. Hortensia es la mejor amiga de su abuela. Vivían en el mismo pueblo, salían juntas y se echaron novio al mismo tiempo. Eran dos jóvenes felices, pero a Hortensia la plantaron en el altar: su novio desapareció del mapa. Es una historia triste, dolorosa y está sin cerrar.

Son tres historias diferentes, pero íntimamente relacionadas. Esta relación, que vas sospechando según avanza la novela, no queda desvelada totalmente hasta las últimas líneas de la novela. Pero que nadie se lea el final antes de que llegue su momento: Eso es trampa.

Los capítulos de las historias de Lucía y Cris se van alternando, pero son bastante fáciles de llevar, pues son cortitos y no se pierde el hilo de ninguna de las dos historias. Además unos están escritos en tipografía normal y otros en cursiva, para facilitarte la ubicación en cada historia mientras lees.

Es amena, tiene un ritmo ágil y -una cosa de agradecer- no tiene mucha paja. La novela va creciendo en interés y, según avanzas en su lectura, te va enganchando más y más.

Utiliza la técnica conocida como In medias res, es decir, la novela comienza hacia mitad de la historia, para retroceder en el tiempo hasta el inicio de la trama. Aunque quizá a algún lector le parezca que empieza por el final (In extremas res). No sé, tengo mis dudas, pero creo que me decanto por la primera opción. Se ve que tiene una cuidada elaboración, a pesar del poco tiempo que –a mi juicio- le llevó escribirla.

¿Por qué la puntúo con tres antifaces? Pues porque, a pesar de que la autora no está de acuerdo conmigo -o mejor dicho, yo con ella-, a mí me parece una novela juvenil y las novelas juveniles no me gustan mucho. Van dirigidas a un espectro lector del que me siento bastante alejada, pero seguro que el aficionado a este tipo de literatura la valora mucho mejor que yo. También es posible que después de leerla, estéis más de acuerdo con ella que conmigo. En cualquier caso, es una lectura rápida, entretenida y fácil de leer, por lo que os animo a hacerlo.