RSS
Entradas
Comentarios

Asesinos invisibles, Chelo J. Rodríguez.

He terminado de leer Asesinos invisibles hace un rato. Lo cierto es que la lectura se me ha alargado mucho más de lo habitual, porque el libro no me ha acabado de motivar del todo. Probablemente esté dirigido a un tipo de público más joven, y seguramente yo no he sabido entrar en la historia de la novela. El caso es que la novela no me ha gustado, pero supongo que será una opinión muy subjetiva, y que el libro tendrá sus seguidores entre otro tipo de lector.

Chelo nos cuenta la historia de Cristian, Felix y Paula, tres jóvenes que un en momento de sus vidas dejaron de envejecer y se convirtieron en inmortales. No son los únicos, hay muchos más, pero la novela se centra en ellos. Aparte de ser inmortales, cada uno de ellos tiene un poder o habilidad especial. Cristian es experto en armas blancas, Felix envenena besando e insultando (en su caso lo de «muérete cabrón» es literal) y Paula es capaz de proyectar una fuerza que desata el caos a su alrededor.

Estos tres personajes, pasan el tiempo matando mortales sin motivo aparente. Simplemente por aburrimiento. Cristian al menos rentabiliza el tema como asesino a sueldo, pero Felix se limita a besar prostitutas o a entrar en un autobus y gritar «todos los de este autobus son unos hijos de puta», y Paula tiene algún tipo de complejo que la incita a matar a los hombres con los que se acuesta.

Así me imagino yo al tal Cristian.

Así me imagino yo al tal Cristian.

Sin embargo los inmortales no son los únicos seres sobrenaturales de la historia. Están los invisibles, que son los partenaires de los inmortales. Personas que se han ido volviendo transparentes poco a poco hasta ser invisibles a voluntad. Estos acompañan a los inmortales y les ayudan en su tarea asesina. Son una especia de mascotas de los primeros. Concretamente Felix tiene a Hector, que es un invisible voyeur que lo pasa pipa mirando como el susodicho se lo monta con las meretrices para acabar besándolas (y robándolas, dicho sea de paso).

Luego tenemos a los antagonistas. Por un lado, los calcinadores, seres venidos de otra dimensión que queman todo lo que tocan, que son los enemigos naturales de Felix. Por otro, los ligeros, unos seres ponzoñosos que envenenan lo que tocan, y que disfrutan paseándose por los mercados manoseando la fruta. Cristian los tiene en su punto de mira, y se encarga de mantenerlos a raya.

Así visualizao a Paula. Entre una chica Emo y una vampiresa buscona de caza.

Así visualizao a Paula. Entre una chica Emo y una vampiresa buscona de caza.

La novela nos narrará los pormenores de las vidas cotidianas (bueno, no tanto) de los tres protas. Paula quiere amar a un hombre, pero no puede. Ahora ha encontrado a David, con el que entablará una relación de amor/odio y dependencia insana que no sabemos como acabará.  A Felix le pasa un poco de lo mismo, tras relaciones infructuosas que siempre acaban mal tras darse un piquito, encontrará en Rebeca a una chica a quien amar (pero no a quien besar). Veremos como acaban estos. Finalmente Cristian emprenderá un viaje de descubrimiento en busca de una chica, en el que irá pasando por diversos estados y pasos. Algo similar a una procesión, en la que cada paso consuce al siguiente.

Felix, el asesino de la lengua sucia.

Felix, el asesino de la lengua sucia.

Como trama secundaria, tenemos la de los enemigos a los que hay que combatir. A pesar de ser enemigos naturales de los inmortales, los calcinadores propondran un trato. Aliarse para acabar con la amenaza de los ligeros. ¿Será una trampa? ¿El enemigo de mi enemigo es mi amigo? ¿Será meter al contrario en casa? Habrá que ver si hay acuerdo, y si llega, que ocurrirá finalmente.

En fin, el libro lo cierto es que no me ha gustado. La lectura se me ha hecho larga y pesada, y la he interrumpido multiples veces porque no lograba meterme en la historia, haciendo que ésta también resultara confusa por leerlo en mil tramos, en lugar de en sesiones largas. Posiblemente si el libro me hubiera pillado con menos años, mi valoración como literatura juvenil sería distinta. En cualquier caso, no quiero desanimar a la autora con mis comentarios, y la animo a que continue escribiendo tras esta, la que creo que es su primera novela. Además, seguro que hay opiniones completamente contrarias a la mia, a las que habrá encantado la novela.