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Los muertos mandan

(Ver Leyendo-Ficha Técnica)

Jaime Febrer, último descendiente de una de las familias más importantes y poderosas de Mallorca (por no decir la más importante), un “butifarra”, un miembro de la más alta alcurnia mallorquina, con unos antepasados gloriosos, cuyo linaje se remonta a los reyes católicos, un personaje cuyo sólo apellido inspira respeto a todos sus convecinos, está totalmente arruinado.

No le queda nada. Nada. Sin dinero, con todas las propiedades embargadas, todas sus pertenencias vendidas, los muebles de las casas, las joyas de la familia, los tapices… cualquier cosa de valor, está en manos de los acreedores y como, por supuesto, no trabaja, debe hacer algo para poder seguir viviendo.

Y ya no sólo subsistir es lo que importa. La historia de su familia pesa mucho. Él debería haber sabido mantener la herencia y el nombre de sus antepasados con la misma gloria que tuvieron. Pero los tiempos son malos y además, la herencia que recibió estaba bastante menguada y nuestro protagonista ha terminado por agotarla.

Y ¿qué solución le queda al buen señorito mallorquín? Pues está claro, hacer una buena boda, es decir, casarse por dinero. Es la única posibilidad de mantener ese apogeo, ese esplendor que tuvo su familia hace más de 30 años. Pero ¿qué joven dama se va a querer casar con un hombre arruinado, que no conserva absolutamente nada de su patrimonio? Además hay que tener en cuenta que ya no es un chaval y que ha sido un mujeriego, llevando una vida disipada, viajando por todo el mundo, jugándose el poco dinero que le quedaba.

Sólo hay una respuesta: una mujer con mucho dinero pero necesitada del respeto que inspira el apellido Febrer, y ese alguien es una joven y rica “chueta” (judía). Los judíos están muy mal vistos en Mallorca, son tratados peor que animales, están en el escalafón más ínfimo de la sociedad. Esto les lleva a un aislamiento férreo y a celebrar las bodas entre ellos mismos, con lo cual cada vez está más cerrado en torno a ellos el círculo social.

Febrer se arma de valor y va a pedir la mano a la joven, que por supuesto se muestra más feliz que una perdiz. Por fin iba a ser respetada en la isla, por fin iba a dejar de ser insultada en la calle, por fin el dinero le iba a traer la felicidad.

Pero la presión de su linaje, de “sus muertos”, hacen que Febrer se arrepienta y huye, abandonándolo todo, para esconderse en una pequeña y pobre torre que aún le queda en Ibiza. Allí tiene que vivir de la caridad de un antiguo peón suyo al que, en tiempos mejores, trató con generosidad y por ello está eternamente agradecido al patrón. No le preocupa vivir a su costa, es lo normal, él es un Febrer y se espera de los demás que atiendan sus necesidades.

Puerto de Ibiza en el siglo XIX

Puerto de Ibiza en el siglo XIX

Jaime Febrer, se enamora sin darse cuenta, de la joven y adolescente hija de benefactor. Pero claro, él es un señor, ella la hija de un labriego… y otra vez “los muertos” mandan, y tiene que actuar, como siempre, en contra de su voluntad y respetando los designios de sus antepasados.

Efectivamente esta novela está muy bien clasificada entre la obra psicológica de Vicente Blasco Ibáñez. La acción en sí, es breve y la historia y el final, bastante previsibles. Pero la importancia de esta novela no está tanto en la trama como en las reflexiones pseudo-filosóficas del protagonista. La mayor parte del libro trata de esto, de las meditaciones de Jaime, de la tortura que esto le infringe, del peso que siente sobre sus hombros y del que quiere escapar. Pero es imposible. Con una actitud fatalista, va viendo como sus antepasados “los muertos” le imponen sus deseos, marcan sus decisiones y dirigen su vida.

Debo decir que si no hubiera sido porque está muy bien escrita, porque la narración de Blasco Ibáñez es de gran maestría, no hubiera podido terminar esta novela. El tema era denso y reiterativo, los diálogos pocos y la acción escasa.

Pero Blasco Ibáñez sabe darle su punto justo a la narración, sazonándolo de cosas curiosas e interesantes. Además de explicarnos con todo detalle cómo y porqué los chuetas sufren esa especie de “apartheid” en Mallorca, también nos cuenta como son las costumbres de la pequeña población de Ibiza, su tradiciones, sus ritos (como el del cortejo a las jóvenes “atlotas”), su día a día, nos describe el traje típico, los bailes… etc. Con todo esto se hace más amena su lectura.

No está mal. No me ha parecido una maravilla, pero me ha resultado interesante. No la recomiendo expresamente, pero tampoco llego al punto de desaconsejarla. Esto lo dejo al gusto de cada cual.

Como curiosidad os dejo un video en el que se interpreta el baile típico de Ibiza. El hombre saca a bailar a la mujer que desea y se mueve dando saltos en torno a ella, mientra la mujer, a pasitos cortos, en círculos, haciendo una especie de ochos, intenta evitarle. Da la sensación de un acto de caza, de cerco, del hombre sobre la mujer. Hay muchos vídeos parecidos, pero este me resultó gracioso porque está interpretado por niños, algunos muy pequeños.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=vMlkleLEpcs&feature=related[/youtube]