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Nadie debería morir, Frank G. Slaughter.

Nadie debería morir, Frank G. Slaughter.

Slaughter nos narra con una maestría sólo propia de un médico, las experiencias, prácticas, miserias y entresijos de la práctica de la medicina en los Estados Unidos a mediados del siglo pasado. Nos contará a través de los ojos y palabras de un médico, todas las fases de la práctica de la medicina, desde la facultad, hasta los más altos puestos políticos del área de la sanidad pública.

Así, de un modo excepcionalmente crítico, ahondará en los males endémicos de la práctica médica: corporativismo, negligencias, avaricia, intereses políticos… El eterno dilema entre los principios del juramento hipocrático, según el cual ha de hacerse todo lo posible por salvar la vida del paciente, contra los intereses económicos, que impiden ciertos tratamientos por ser muy caros, o el proteger las negligencias de otros médicos con el fin de que éste les apoye cuando suceda a la inversa, la protección de los lobbys médicos como los seguros privados inpidiendo la promulgación de leyes que fomenten la sanidad universal y gratuita, el holding farmaceútico que soborna a los médicos para que receten ciertos medicamentos en lugar de otros…

La novela nos contará la historia de varios jóvenes médicos desde sus inicios en la universidad, y su progresión en muy diversos caminos; uno ejerciendo como médico rural, otro como reputado cirijano, otro hacendo carrera en política, otro como médico de cabecera… Aunque el personaje central será Randolph Warren, un joven huérfano, que a pesar de su origen humilde, consigue a base de esfuerzo y gracias a su gran valía, abrirse paso en el ejercicio de la medicina.

Tras salir de la facultad irá ejerciendo la medicina en diversos sitios, y a través de los cuales verá como sus colegas ejercen prácticas inmorales. El caso de un médico que practica abortos (que son ilegales) en secreto a cambio de una buena suma, cirujanos negligentes que matan más pacientes que salvan, pero que son considerados eminencias, y que «colocan» a mano a sus acólitos en los puestos más interesantes, sobornos, etc…

Poco a poco, con ayuda de alguno de sus amigos, decidirá sacar a la luz todo aquello que ha observado a los largo de los años en los que ha ejercido la medicina, y redactará un documento de cómo ve él que debería ejercerse la medicina, vigilada desde el estado. Presentará el llamado Plan Warren a diversos senadores y otros políticos, pero verá entonces como el estamento público defenderá otro tipo de intereses, más allá de proteger a la ciudadanía.