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El testamento de un lugar llamado Tierra

(Ver Leyendo-Ficha Técnica)

Tercera y última parte del Ciclo de las Tierras. Los hombres se han ido de Tierra 2, han vuelto a la Tierra. Todos deberían estar contentos: los hombres porque se han liberado de los robots y éstos porque han terminado con una guerra que sólo iba a llevar a la destrucción de Tierra 2 y a la suya propia.

Cuando los humanos se cansaron de que los robots gobernaran sus vidas (por su bien, claro) decidieron plantarles cara y la rebelión se convirtió en cruenta guerra. Los robots no están programados para atacar a los humanos, por eso solo pueden defenderse de manera pacífica, lo que no es muy efectivo. Deciden que lo mejor para su propia supervivencia, es tender un puente de plata al enemigo y que huya hacia el destino que quiere: La Tierra. Les facilitan ese camino y todo el género humano desaparece. Parece que por fin vamos a tener tranquilidad. Al fin y al cabo, los robots no necesitan a los humanos, son seres superiores. Son los humanos los que dependen de los robots.

Y aquí empieza el tercer libro. Han pasado unos cuantos años de estos hechos y lo que parecía iba a ser la solución final, la desaparición del ser humano de la escena de Tierra 2, no ha dejado a todos conformes. La actual situación no es tan ideal como debiera. Tierra 2 se está autodestruyendo, el ecosistema falla, desaparece la flora y los desiertos ganan terreno, se producen destructivos terremotos, no hay CO2, no hay metano, hasta el cielo ha cambiad de color. Todo esto no debería ser demasiado preocupante para los robots, pero genera, en determinados individuos, cierta inquietud o desasosiego. ¿Desasosiego? Esto es un síntoma humano, los robots no sienten. ¿Por qué entonces se producen pequeños conatos de rebeldía? ¿Por qué algunos robots añoran a los humanos? ¿Por qué no le encuentra sentido al futuro, a la vida?¿Por qué algunos dudan que puedan sobrevivir sin ellos? Duda. Dudar está prohibido. Es síntoma de mal funcionamiento y todos aquellos que presenten este síntoma debe ser puesto inmediatamente fuera de funcionamiento.

Los protagonistas de esta historia, deciden desobedecer las normas y escapar (otras palabras fuera del vocabulario robótico) e ir a buscar al hombre a la Tierra. A la primitiva Tierra, a su hogar, que lo es también. Creen que hombres y máquinas se necesitan unos a otros para seguir viviendo.

Hombres y máquinas ¿se necesitan?

Hombres y máquinas ¿se necesitan?

Consiguen descubrir el camino de vuelta a la Tierra, uno de los secretos mejor guardados por la clase dirigente, roban una nave (estos robots no son lo que eran) y emprender el camino de regreso. ¿Qué o a quién encontrarán? ¿Serán capaces de relacionarse con los humanos? Hay que tener en cuenta que, lo que para las máquinas son unos pocos cientos de años, para los humanos son varias generaciones sucediéndose unas a otras. ¿Y si los han olvidado?

Una gran historia que mantiene la atención del lector hasta el final. Y, aunque he de reconocer que las dos primeras son mucho mejor, esta sigue siendo una magnifica narración. Es imprescindible leerla para completar la trilogía. Es cierto que flojea con relación con las anteriores, pero hay que tener en cuenta que el elemento sorpresa es importante y aquí no hay demasiadas sorpresas. Estamos cerrando un círculo.

Este cierre no es como a mí me hubiera gustado, también tengo que decirlo. Hubiera preferido algo más contundente, pero esto no quita que se merezca una buena nota.

Esta trilogía es una de las mejores obras que he leído de ciencia ficción y, a riesgo de ser reiterativa, me niego a admitir que sea clasificada como obra juvenil.