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Apophis

(Ver Leyendo-Ficha Técnica)

El 22 diciembre de 2012, un gran terremoto en El Salvador, inicia una serie de catástrofes naturales que hacen presagiar que la profecía maya, que nos dice que el 21 de diciembre de 2012 llegará el fin de la civilización humana, va a cumplirse.

Al mismo tiempo, muere en Roma el sumo pontífice de la iglesia católica. Hay que nombrar sucesor y, si hacemos caso a las profecías de San Malaquías, será el último, alguien llamado Pedro el Romano, “quien apacentará a su rebaño entre muchas tribulaciones; tras lo cual, la ciudad de las siete colinas será destruida y el tremendo Juez juzgará a su pueblo.” ¿Nos está hablando del Juicio Final anunciado por los profetas?

En un tercer escenario, una destructiva secta secreta, Los Eternos, espera ansiosa la llegada del fin del mundo, en el que todo morirá, todo será destruido, excepto ellos que vivirán eternamente gracias a una serie de rituales –entre los que se encuentra el canibalismo-, pues son los elegidos.

Los protagonistas principales serán, Pietro di Greco, obispo de Barcelona, quien, a pesar de haber nacido en un pueblecito de Roma, tras la muerte de sus padres, se ha criado con una familia española a la que considera como propia, y su sobrino Juan que, siguiendo los pasos de su tío, se ha ordenado sacerdote, aunque es bastante proclive a cuestionar ciertos principios o normas religiosas, como la del celibato, a creer en profecías de toda índole y que tiene el ímpetu y la rebeldía propia de los jóvenes.

Calendario maya

Calendario maya

Juan vive en primera persona y en un templo maya de El Salvador, los terremotos que pudieran ser anunciadores del fin del mundo. Su tío, menos dado a creer en estas cosas, empieza, no sabe muy bien cómo ni porqué, a tener “visiones” que más tarde parecen cumplirse.

Un tercer personaje, el maestro de la secta de Los Eternos, conocido como Trece, completará el trío sobre el que se sustentará esta historia. Trece tiene doble personalidad, como es de suponer. Hombre inteligente y cultivado, con una posición importante en su vida “normal”, representa un papel bien diferente como supremo de su secta, a la que dirige de manera calculada, metódica y, por supuesto, implacable.

Me había olvidado del personaje más importante de todos, Apophis, el meteorito encargado de dar la puntilla a nuestro mundo. Un cometa con una capacidad de destrucción equiparable a la de 80.000 bombas atómicas. Todas las naciones aúnan fuerzas para intentar su destrucción antes del impacto sobre nuestro planeta, pero todos los esfuerzos son infructuosos y no siempre por motivos lógicos y razonables.

Vaticinios de Nostradamus, mapas de Piri Reis –el conocido y otros que no lo son- con lecturas secretas, runas grabadas en templos como Santa Sofía, conexiones esotéricas… Las profecías coinciden y entre todas ellos hacen que se te ponga la piel de gallina.

Mapa de Piri Reis, hasta ahora el único conocido de este cartógrafo. Está girado con relación a la orientación habitual de los mapas que conocemos. Os detallo la ubicación de España para que mejor orientación.

Mapa de Piri Reis, hasta ahora el único conocido de este cartógrafo. Está girado con relación a la colocación habitual de los mapas que conocemos. Os detallo la ubicación de España para mejor orientación.

El libro se divide en cuatro partes, cada una de ellas comienza con la profecía de San Juan sobre el Apocalipsis. Cada uno de los cuatro jinetes inicia la lectura de una de estas cuatro partes, aunque no en el mismo orden en el que estos aparecen en el evangelio de San Juan:

Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira.

Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.

Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira.

Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.

Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira.

Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.

Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira.

Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.

Apocalipsis, capítulo 6.

Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo para vencer. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la Tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes que decía: dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino. Miré, y he aquí un caballo amarillo y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.  Apocalipsis 6,1 a 6,8.

Durante todo el libro, saltando de un escenario a otro, la historia parece conducirnos hacia el final de nuestra era, hacia la destrucción total de nuestro planeta y nuestra especie. Pero los acontecimientos se van desarrollando de una manera no tan previsible como parecía, aunque no por ello menos apocalíptica.

Misteriosas runas grabadas en una barandilla de mármol en la iglesia de Santa Sofía, en Estambul. También hablande profecías...

Misteriosas runas grabadas en una barandilla de mármol en la iglesia de Santa Sofía, en Estambul. También hablan de profecías... ¿vikingas?

Hacia la mitad del libro, más o menos, la intensidad e interés de la acción adquieren una velocidad considerable, para llevarnos a un final que no esperaba. Ciertamente me ha desconcertado bastante. Posiblemente es el final que tiene que tener y no otro, pero yo hubiera preferido, quizá, algo distinto.

El autor ha conseguido una novela muy llamativa, salpicando la historia con datos reales que le dan cierta “credibilidad” y hacen más interesante su lectura. Mi calificación es de 3,5 antifaces.

Os dejo el enlace a la página del escritor, en la que podéis encontrar más información sobre lo que se nos avecina:  http://www.pedropalaopons.com/ . Preparaos, que el final está cerca.