RSS
Entradas
Comentarios

Rafael Yglesias

No hace mucho reseñamos en este blog la novela “Un matrimonio feliz”,  de Rafael Yglesias. Una novela que me sorprendió gratamente y cuyo autor ha accedido amablemente a dirigirse a nuestros lectores para hablarnos de ella. Dado que él no habla español y que nuestro inglés es muy “de andar por casa”, esperamos haber hecho un trabajo medianamente decente. Para ello hemos contado con la inestimable colaboración de Laura, estudiante de primer curso de Grado de Traducción e Interpretación en la Universidad Autónoma de Madrid. Los aciertos son todos suyos y los errores corren de mi cuenta.

Rafael Yglesias es un escritor norteamericano que se inició precozmente en el mundo de la literatura y que alterna su afición literaria con la creación de guiones cinematográficos, algunos tan conocidos como Dark Water o Fearless (Sin miedo a la vida).

Lo primero de todo, quisiéramos agradecerle, Sr. Yglesias, el tiempo que nos dedica para que podamos conocerle un poco mejor. A usted y a su trabajo. Antes de hablar de su libro, cuéntenos un poco sobre su persona. Hemos leído en alguna biografía suya que fue un escritor precoz que, con apenas 17 años ya tenía algún libro publicado y que esto le hizo dedicarse de lleno a esta profesión, abandonando sus estudios quizá antes de lo previsto.

E.B.E.: ¿De verdad quiso siempre ser escritor, o fue algo casual? ¿Abandonó los estudios porque la escritura absorbía todo su tiempo, o es que, como a muchos jóvenes de esa edad los estudios eran algo que no le “llamaban demasiado la atención”?

Rafael Yglesias: Sí, quería ser escritor desde que tenía ocho años, probablemente porque mis padres deseaban apasionadamente ser novelistas. También me gustaba leer novelas, del mismo modo porque mis padres me instaron a ello. Mi madre y mi padre nacieron en familias extremadamente pobres y tuvieron que luchar para encontrar el tiempo y los contactos necesarios para conseguir publicar sus escritos. Mi padre no consiguió publicar su primera novela hasta que tuvo cuarenta y tres años, y mi madre hasta los cincuenta y seis.

Parecía que hasta que no tuvieron ocasión de dedicarse a tiempo completo a la escritura, no consiguieron publicar nada, y esto hizo que consideraran sus trabajos anteriores como una pérdida de tiempo y por este motivo, cuando salí de la escuela secundaria, y más tarde, cuando decidí no ir a la universidad, llegué a la tonta conclusión de que seguir estudiando sería una pérdida de tiempo para mí.

En realidad no me importaba estudiar, aunque sí ciertas asignaturas, pero estaba demasiado ansioso por ser adulto y convertirme en un artista, pero debería haber dedicado más tiempo primero a aprender.

E.B.E.: El que sus padres fueran escritores le influyó, pero ¿de qué manera? ¿Le animaron a escribir o incluso le “dirigieron” un poquito hacia este camino? ¿Nunca supuso un hándicap? ¿Fueron benévolos o críticos con sus primeras obras?

R.Y.: Mis padres fueron una omnipresente y poderosa influencia para mí, como he señalado más arriba. Ambos creían en la novela realista y eran muy de izquierdas, comunistas en su juventud y creyendo que los principios democráticos no pueden ser sacrificados, mantuvieron su compromiso con los principios del socialismo hasta la muerte.

Creían que en la novela también se necesita tener en cuenta las circunstancias externas de un personaje, pensando que nadie es más fuerte que las influencias de su entorno. Esta manera de pensar les era útil a ellos pero no a mí.

Yo estoy más interesado de lo que ellos estaban en la razón emocional de la gente, crean lo que crean, y soy menos crítico con las personas que ellos. Soy menos crítico con la gente que la mayoría de los lectores. Me costó mucho tiempo liberarme de la necesidad que tenían mis padres de definir lo que es “bueno” y lo que es “malo”, lo que es “correcto” y lo que es “erróneo”.

En cuanto a su actitud hacia mi trabajo siempre fueron un importante apoyo y aliento. Tal vez demasiado, aunque lo dudo. El mundo proporciona una fuente interminable de críticas a un escritor. Es hermoso tener a alguien (¡en mi caso dos!) que siempre te estén alabando.

E.B.E.: Cuéntenos algo sobre su obra en general. ¿Sobre qué le gusta escribir? ¿Ha escrito algún otro libro semi-biográfico?

R.Y.: Mis dos primeras novelas son como un matrimonio feliz, ya que son francamente autobiográficas. (No es lo mismo que la no-ficción, no obstante. Las escenas, los diálogos, a veces incluso los sentimientos, han cambiado y manipulado en la ficción autobiográfica. En su última pregunta me parece que confunde las memorias con la ficción autobiográfica. No es lo mismo.) Mis otras novelas hacen uso de mi experiencia en general y el tipo de cosas que estaba experimentando, pero no soy un personaje de ellas.

Yo soy un realista psicológico. Mi objetivo, especialmente a partir de mi quinta novela, es llevar al lector tan íntimamente como pueda, a la piel de mis personajes, para que vean y oigan y sientan lo que hacen, con los mínimos resúmenes, comentarios y juicios. Creo que hay una sobreoferta de opinión en el mundo moderno y declaraciones demasiadas radicales sobre la naturaleza de las personas. Lo que hace que una novela sea mejor que cualquier otra es la forma de permitir al lector entrar en la conciencia de otro. Intento reproducir esto firmemente. Estoy menos interesado en la belleza del lenguaje que otros escritores, especialmente los escritores modernos.

Rafael Yglesias

E.B.E.: Díganos una cosa: Además de escritor ¿Se considera buen lector? ¿Con qué frecuencia lee? Háblenos de sus gustos lectores ¿Qué tipo de literatura le gusta leer? ¿Tiene un escritor fetiche, alguien que le guste por encima de los demás, que incluso pudiera haberte influido en su estilo como escritor? ¿Qué libro le hubiera gustado escribir de poder haberlo hecho?

R.Y.: Para ser sincero prefiero escribir una novela a leerla. Especialmente cuando estoy escribiendo (y tiendo a escribir todos los días) la lectura me parece un esfuerzo añadido. Me gusta disfrutar de la lectura, y encuentro que es la forma de arte más satisfactoria, pero casi siempre disfruto de ella durante las vacaciones. Me gusta leer todo tipo, de ficción y no ficción, aunque tiendan a ser biografías.

Cuando era joven estaba enamorado de los novelistas del siglo XIX de Europa, todos los obvios. Me gustaban especialmente Tolstoi, Dostoievski y Balzac, pero también era un apasionado de sus compañeros. He leído una sola novela de Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta, y la adoro. Admiro y espero hacerlo tan bien como muchos otros escritores brillantes, pero no quiero escribir sus libros. Me gusta pensar que sólo yo puedo escribir, lo que yo quiero escribir.

E.B.E.: Hace poco leí un estudio estadístico sobre hábitos de lectura en España, y descubrí, con satisfactoria sorpresa que los jóvenes son grandes lectores (las mujeres más que los hombres, todo hay que decirlo), que no sólo ven televisión y juegan a la consola. ¿Piensa que son datos extrapolables a cualquier país?¿La juventud, en general lee? ¿No todo está perdido?

R.Y.: La lectura es algo a lo que se va tomando gusto con el tiempo y no es algo de lo que todo el mundo disfrute ni quiera hacer el esfuerzo de disfrutarlo. No estoy tan preocupado por esto como la mayoría de la gente del mundo literario.

Esto puede volverse una especie de intolerancia en las personas que creo que podrían paralizar a un escritor: la necesidad de que todo el mundo comparta sus valores, sus gustos, sus esperanzas y temores. Hay un montón de personas que gozan a fondo de sus vidas y son buenas personas que hacen cosas buenas en el mundo y que piensan que la lectura de novelas es una pérdida de tiempo. Para ellos es así y está bien. Sólo quiero que me lean aquello que están interesados en leer lo que yo escribo, pero no pretendo que todos me lean. (Esto es triste para mis editores.)

E.B.E.: Ahora mismo, el mundo entero está sumido en una crisis económica que afecta a todos los sectores laborales, desde albañiles, a médicos, pasando por maestros o escritores. ¿Cree que actualmente es muy difícil hacerse un hueco en el mundo editorial? ¿Piensa que hay mucha competencia? ¿Se puede, hoy en día, vivir de escribir novelas?

R.Y.: Es muy difícil llegar a ser un novelista muy leído si no estás trabajando en alguno de los géneros más populares: novelas de detectives, ficción romance, suspense, fantasía y así sucesivamente. Es más difícil de lo que solía ser porque ahora hay muchos tipos diferentes de entretenimiento disponibles y la llamada “novela seria” es menos atractiva para los lectores que tienen cada vez menos tiempo disponible.

Sin embargo, cada vez somos más y más gente y, además, es más fácil disponer de libros gracias a la tecnología digital. Sospecho, aunque no estoy seguro, que en el futuro será más fácil para los novelistas encontrar una pequeña audiencia que les dé apoyo suficientemente como para que puedan seguir escribiendo y habrá menos novelistas muy ricos y famosos.

Esto es bueno, creo yo, pero también es posible que gradualmente a lo largo de los siglos, la novela y sus fans se conviertan en algo cada vez más raro. Hay que aceptar que todo cambia y muere en última instancia.

E.B.E.: A pesar de sus exitosos inicios como novelista, pronto se vio inmerso en el mundo del cine y la elaboración de guiones ¿Se dedicó a escribir guiones para poder mantener a tu familia, como ocurre con el protagonista de la novela, o fue algo que sucedió, sin más, y que hizo porque realmente le gustaba?

R.Y.: A pesar de mi novela es autobiográfica, no es una autobiografía. La parte de mi novela que cuenta cómo mi protagonista se sentía al escribir guiones es similar a un momento de mi vida que me pareció intensamente frustrante y poco gratificante.

Hubo otros momentos de mi vida que fueron emocionantes y productivos y muy divertidos. Estos periodos no están reflejados en mi novela, pues como no son una biografía, no me molesté en escribir sobre ellos. (Esta es una diferencia crucial entre lo que estoy tratando de lograr hacer que sientas como el personaje se siente en ese momento, no para producir una especie de general de auto-retrato de no ficción) Escribir guiones también me permitió formar parte de una familia que es más preciosa para mí que mi trabajo. Desafortunadamente para mí, no puedo hacer escribir guiones y novelas al mismo tiempo. Tengo que elegir. Prefiero escribir novelas. He tomado la decisión, hace unos tres años, de no escribir guiones y dejar de intentar que me contraten los estudios de cine.

E.B.E.: Trece años sin escribir un libro son muchos. ¿Tenía pensado volver a escribir nuevamente una novela, o surgió de manera impensada, por la necesidad de contar esta historia en concreto?

R.Y.: Escribí una novela durante esos trece años que a varios editores le gustaba mucho, y que yo pensé que era mi mejor novela, pero los editores no llegaron a convencer a sus casas editoriales para que la publicaran, en parte debido a su temática y en parte porque las ventas de mis novelas anteriores habían sido baja. Estaba muy desanimado, así que intenté dejar de escribir novelas.

Sin embargo echaba de menos a trabajar en ellas y cuando sentí que tenía que escribir Un Matrimonio Feliz, tenía asumido que no iba a encontrar ningún editor para ella. De hecho, fue difícil encontrar uno, pero tengo mucha suerte y Nan Graham, una soberbia editora, lo compró para Scribner en los EE.UU. Tanto ella como la editorial han hecho un trabajo notable para reintroducirme entre los lectores. Open Road, una empresa de e-book, ha reeditado después mis libros anteriores y he oído que ahora los lectores leen periódicamente de todos mis libros. Así que me siento muy afortunado de ser capaz de volver al trabajo que me encanta.

Rafael Yglesias 6

E.B.E.: La publicidad de la novela dice que tiene un gran componente autobiográfico, pero después de leer el libro y conocer algo de su biografía, parece que más que tener un gran componente, el libro es totalmente autobiográfico. ¿Cuánto tiene realmente de autobiografía y cuánto de ficción?

R.Y.: Esta es una pregunta natural por parte de los lectores, pero es muy ingenua desde el punto de vista de un novelista. La dificultad está en diferenciar que es real y qué es ficción.

Si se refiere, a que las cosas malas que Enrique hace, yo las hice, es decir, tener una aventura después de siete años de matrimonio, y que pensaba que significaba que ya no quería a mi esposa? Sí. ¿Qué mi esposa, sabiendo que iba a morir, se despidió de la gente que amaba? Sí. Y así sucesivamente. Pero si quiere decir, si ocurrió todo lo que ocurre en la novela, “completamente”, como si fuera un retrato. Por supuesto que no. Hay gente que dice cosas que nunca se dijeron y hay escenas que nunca ocurrieron. ¿Por qué? Porque las invenciones consiguen un trabajo mejor de comunicación para contar cómo me sentía al pasar por lo que he experimentado. Mejor de lo que lo haría una simple repetición de los hechos.

Es cierto que muchos escritores cambian lo que consideran cosas superficiales para que sus libros sean “ficción.” Son arquitectos en lugar de los novelistas, que hacen que su esposa sea rubia en vez de morena, y cosas así. Yo podría haber hecho todo eso y luego decir que era autobiográfica, pero no autobiografía. Esto me parece un poco tonto. Mi objetivo era que se pusieran en la piel de un hombre que tuvo un largo matrimonio, que llegó a su fin en una forma que le obligó a sentir y saber, de una manera muy táctil, exactamente cuánto había significado para él esta relación. Simplemente cambiando los detalles, no podría conseguir esto.

Entiendo que es frustrante para algunos lectores no tener un hombrecito saliendo de entre las páginas para decir ¡esto es verdad!, ¡esto es invención!. Pero todas nuestras experiencias del mundo son reales, incluso cuando las hemos inventado. Esta novela es la verdad de mi experiencia, contada de la mejor manera que se puede en forma de novela. Un libro de memorias, aunque serían casi los mismos “hechos”, sería una experiencia de lectura muy diferente.

E.B.E.: En principio pudiera parecer algo demasiado doloroso escribir este libro, revivir estos momentos nuevamente ¿Qué le llevo a contar al mundo estas vivencias tan dulces y a su vez tan desgarradoras? ¿Fue, quizá, una manera de soltar todo el dolor y la tensión que pudiera haber acumulado en su interior?

R.Y.: No, no fue catártico. Siempre había querido escribir un retrato sentimental de un matrimonio largo y yo sabía, por la manera triste en que el mío había terminado, que estaba en la mejor posición posible para hacerlo. De hecho, la escritura del libro prolongó mi dolor y el proceso de la escritura fue intensamente doloroso.  Me alegro, no obstante de haberlo escrito. Muchos lectores, al terminar de leer el libro, han sentido, (tal y como yo esperaba), un alivio al descubrir que un matrimonio imperfecto todavía puede ser feliz.

Rafael Yglesias

E.B.E.: A pesar de que, mientras leía el libro, hubo un par de momentos en que me enfadé con el protagonista, creo que Enrique Sabas es un personaje básicamente bueno, que se hace querer por los lectores y casi, casi, sin ningún “pero” que ponerle ¿Puede ser que, para suavizar la situación, ya de por sí bastante cruel, nos haya ocultado los momentos duros, de debilidad, de duda, de cansancio, momentos en los que se flaquea y se quiere que todo se acabe porque no podemos aguantar más? ¿O de verdad puede ser que no existan esos momentos?

R.Y.: Sería sorprendente para mí que alguien no se enojara, o se sintiera decepcionado por la verdadera naturaleza y el comportamiento de cualquier persona a lo largo de veintinueve años. He leído su opinión sobre mi novela y veo que, efectivamente, estaba usted enojada por su “affaire”, aunque creo que su enfado no le permite ver lo que realmente representa. (Por supuesto, no ayuda al lector, el que sólo me introduzca en la cabeza del personaje, que los pensamientos de Enrique no sean censurados o ponderados y que él no trate de excusarse. Es un pobre infeliz de 28 años actuando de manera confusa. Por otro lado ¿está usted enfadada por la elección que hizo o por cómo funcionó?)

Parece usted enojada por algo que él piensa cuando su cuñado le menciona que la familia está esperando que se case de nuevo. Una vez más, las personas somos propensas a juicios. Entiendo que cree que su cuñado dijo algo inapropiado, pero él quería expresarle que la familia quería que permaneciera cerca de ellos, no importa de qué manera o en qué circunstancia; un deseo generoso.

Entonces creo que está usted molesta porque Enrique -que ha estado nueve meses sabiendo que su esposa se moría, y dos años anteriores en los que sabía que tenía muchas probabilidades de morir- ha decidido no pensar en tener una nueva relación seria en por lo menos cuatro años después de que ella muera, calculando que sus hijos necesitan al menos ese tiempo para llorar a su madre antes de correr el riesgo de introducir a alguien nuevo en su vida.

Parece que usted cree que pensar en estas cosas es cruel con Margaret. Por supuesto que tiene derecho a sentir y pensar lo que quiera, pero creo que la suya es una reacción dura e imposible para mí. Sería extraño para alguien que se enfrenta a la muerte de un ser querido no tuviera en cuenta cómo él o ella desearía manejar las secuelas. De hecho, lo importante del pasaje es que Enrique no puede imaginar su vida sin Margaret. De todos modos, este es mi punto de vista sobre la novela. No me importa que a un lector le guste o apruebe el de mis personajes y, desde luego, no me preocupan si aprueban o les gusta todo lo relacionado con ellos.

Quiero ayudar a la gente a entender que la vida es dura y las personas luchan por conducirse, la mayoría de ellos, lo mejor que pueden. Eso es lo verdaderamente heroico. Un hombre que nunca tiene miedo no puede ser valiente. Margaret, su madre, su padre, sus hermanos, sus amigos, sus hijos…, no son nobles y perfectos, pero son esencialmente buenos y quieren amar y ser amados. Enrique a menudo es débil y egoísta, pero no más que la mayoría de los hombres. Si se buscan historias sobre personas que son mucho mejor que la media de las personas, pueden encontrar un montón de libros así, pero el mío no está entre ellos.

E.B.E.: Me dio la sensación de que Margaret era el nexo de unión de esta familia, de cohesión interna y refuerzo de los lazos exteriores con el mundo exterior: familia, amigos… y que quería dejar definitivamente atados y bien atados, todos estos lazos antes de morir. Parecía trasladar las riendas de la familia a su marido sin que fuera una carga demasiado pesada para ella. ¿Enrique era consciente del peso que Margaret le estaba traspasando?

R.Y.: Margaret es la manera de Enrique se ha traducido a sí mismo en el mundo, pidiendo prestado el término de la dificultad que estamos teniendo en este Q & A. Él no puede ser consciente de lo importante que es Margaret para él, hasta que poco a poco la pierde por su enfermedad. A la gente le gusta proclamar cómo las personas son importantes para ellos, y lo dicen en serio, pero no pueden, físicamente y psicológicamente, saber de qué manera hasta que las pierden.

Mi otro deseo en este sentido era mostrar cómo es la vida heroica que Margaret llevó. Es, en muchos aspectos, la vida típica de la mayoría de las mujeres. Ella cuida de su familia, tanto a su familia original como de la que ella crea. Lucha por mantener su propia identidad, pero tiene que sacrificar algo de sí misma para nutrir a otros. Está lejos de ser perfecta y quizá podría haber elegido otras opciones que hubieran sido mejor para ella o para sus seres queridos. Ese tipo de juicios no me interesan.

Lo que hace es duro y difícil para ella, pero sirvió de ayuda a mucha gente, sobre todo a Enrique. Yo quería honrar la gracia y la belleza de ese logro, un logro de muchos hombres y mujeres tras muchos años de casados, pasan por alto o incluso se ríen de él.

E.B.E.: En este libro, a pesar de que salen varios personajes, cada uno con una función bien definida que asumir en la trama de la novela, realmente es la historia de dos, de Enrique y Margaret ¿Realmente un problema así ocupa sólo a dos, el resto del mundo se difumina?¿O fue quizá un regalo a su mujer, una declaración de amor, una valoración, un reconocimiento a todo lo que pasaron juntos?

R.Y.: Yo quise, con esta novela, trasladar al resto del mundo cómo todo esto afectó a su matrimonio. Espero haberlo conseguido.  Su matrimonio se ve afectado por su mundo, sus actitudes, sus valores, sus amistades. Quería mostrar el resultado de todo eso. No, no era una declaración personal, no una confesión, no una memoria. Deseo que “Un matrimonio feliz” sea una obra que trascienda a mis necesidades y sentimientos y se dirija a todos sus lectores. Yo quería honrar a mi esposa y nuestro matrimonio, pero lo que esperaba, al hacer esto, era honrar también a todas las personas que han luchado para hacer una vida juntos como nosotros lo hicimos.

E.B.E.: Es una novela escrita por un hombre y se nota. Está claramente narrada desde un punto de vista masculino (quizá por eso en algún momento no comprendí sus reacciones y me enfadé con Enrique), pero es una novela de amor, tierna, sensible y yo diría que incluso lacrimógena ¿Cree que se puede considerar una novela para mujeres?

R.Y.: Creo que la novela puede ser leída por todo el mundo. Por supuesto, las mujeres se sentirán más atraídos por el tema, pero he escuchado de muchos hombres que leyeron libro, lo que yo esperaba que les parecería: un retrato veraz de lo que se siente teniendo un buen matrimonio.

Rafael Yglesias 2

E.B.E.: ¿Qué le gustaría contarnos de la novela que no hayamos reflejado en esta entrevista?

R.Y.: Bueno, me gusta pensar que la lectura de mi novela abarca todo lo que quiero decir al respecto.

E.B.E.: ¿Esa novela le ha animado a seguir escribiendo alguna otra? ¿Tiene algo entre manos? Adelántenos algo.

R.Y.: Estoy escribiendo una novela, a veces pausadamente y a veces con más intensidad, basada en la vida de mi padre y en cómo influyó en mí. Mucho de ello tiene lugar en España, así que espero que se traduzca al español.

E.B.E.: Rafael, le agradecemos muchísimo que haya accedido a compartir estos momentos con nosotros, a hablarnos de  usted y de su trabajo de manera tan sincera y extensa  y, de esta manera, nos haya dejado acercarnos a su persona y a su obra.

R.Y.: A ustedes. Y muchas gracias por haberse tomado el libro de manera tan seria.

.

También puede interesarte...

8 respuestas a “Entrevista a Rafael Yglesias, autor de Un matrimonio feliz”

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com:   No hace mucho reseñamos en este blog la novela “Un matrimonio feliz”, de Rafael Yglesias. Una novela que me sorprendió gratamente y cuyo autor ha accedido amablemente a dirigirse a nuestros lectores para hablarnos de……

  2. Laura dice:

    Gracias por aquello de “todos los aciertos son suyos”. =)

  3. Eva dice:

    Una entrevista muy interesante. ¡Enhorabuena! Seguro que el inglés no fue tan malo…

  4. @scen dice:

    La verdad, Laura, nada más que la verdad.

  5. @scen dice:

    Gracias, Eva, pero lo cierto es que mi inglés es muy básico. Menos mal que contaba con ayuda…

  6. Ale dice:

    Ascen y Laura:
    ¡muchas felicidades por este entrevista! esta muy interesante y ahor ame quiero leer el libro a ver si yo también me voy a enojar con Enrique o qué carambas…muy buenas preguntas…
    Yo creí que el autor era hispano, y me sorprende enterarme que es americano (por el nombre suponía esto)
    un abrazo,
    Ale.

  7. @scen dice:

    Gracias, Ale. Yo sabía que era americano, pero sabiendo que era hijo de hispanos, pensé que hablaría español (no sé por qué) y le mandé la entrevista en inglés y español (por si sonaba la flauta, pero no). Espero haber sido capaz de interpretar sus respuestas fielmente.
    Lo cierto es que es un libro muy interesante. A pesar de que es muy lacrimógeno, no es triste, es muy positivo y además hace que te impliques bastante en la historia. El enojarme con Enrique es prueba de ello. Pero vamos, que le perdoné enseguida: me caía bastante bien, además empatizas con facilidad con él y con su sufrimiento.
    Es muy bueno, Ale, espero que puedas leerlo.
    Un beso.

  8. [...] Bastarrechea, Páginas de Babel y Qué leer. Además hay una entrevista en el El bibliófilo enmascarado y se puede leer un fragmento en el El boomeran(g). Share this:TwitterFacebookLike this:LikeBe the [...]