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Las cien voces del diablo

Esta es la historia de una familia cubana, los Amargo, que se inicia con la muerte por linchamiento del último de sus miembros, Lucifer Domínguez Amargo. A partir de este hecho reconstruiremos la vida de esta familia «in extrema res», una figura literaria con la que la novela se inicia por el final de la historia para reconstruirla por entero a partir de este hecho.

Voy a desvelar una parte mínima de la trama. Creo que no voy a «destripar» la lectura a nadie, pues, aunque parezca que os cuento mucho, dejo en el tintero lo más importante, el desarrollo minucioso de la historia principal y muchas otras paralelas de tanto interés como ésta. No obstante lo aviso por si alguien prefiere no seguir leyendo.

Se inicia con la historia de los abuelos de Lucifer, pero únicamente para establecer el escenario y presentar a los personajes, pues la autora la «ventila» en las primeras 10 ó 12 páginas. El coronel Celestino Amargo regresa de la guerra con España por la independencia para hacerse cargo de su hacienda, Los Tres Soles. Hombre violento, libera sus demonios interiores con furiosas galopadas nocturnas por su hacienda, en la que todo acaba destrozado, incluyendo alguna de sus más valiosas reses bravas. A la mañana siguiente no recuerda nada.

Siendo estos arrebatos la comidilla del pueblo, sus andanzas llegan a oídos de la joven Cecilia Altúnez –conocida como la santa Cecilia- quien decide que ella puede curarle. Rompe su compromiso con Facundo Lugones, el hombre más rico de la comarca, quien hasta ese momento era el mayor amigo del coronel para convertirse, desde este momento, en su más encarnizado enemigo. Cecilia va al encuentro del coronel, a quien conquista desde el primer momento. Sus apasionados y desvergonzados amores no cesarían hasta el día de su muerte.

Tendrán dos hijas, Leonor y Brígida –la niña Nina-, que son la noche y el día. Leonor es fuerte, salvaje, ama los caballos y galopar es su pasión. La finca es su vida. Parece la viva imagen de su padre, o mejor dicho, de lo que fue su padre. Brígida es frágil, delicada y espiritual. En una suerte de poética hiperosmia, es capaz de captar los olores a distancia, tanto en el espacio como en el tiempo. Cada persona, cada cosa, cada situación, tiene para ella un olor distinto y especial y es capaz de prever, a través de ellos, acontecimientos de un futuro cercano.

Muerta la madre y el padre hundido en su miseria, Leonor decide casarse con su capataz, el jefe de los monteros de su finca, hombre entregado a la misma y capaz –según él- de morir por esta tierra y sus reses. Es la única manera que encuentra Leonor de hacer frente al acoso de Facundo Lugones, a quien culpa de la decadencia a la que se ve sometida Los Tres Soles, y de la muerte de su madre y la desmoralización e impotencia de su padre.

Aquí empieza la parte central, para mí la más importante, en la que se gesta y desarrolla la trama principal del libro.

Leonor es mucha mujer para ese hombre, que se ve incapaz de consumar con ella el matrimonio. Pero un buen día llega una visita: Jacinto Domínguez, el hermano de su marido. Este hombre tiene la cualidad de enamorar hasta la locura a toda mujer que se cruce con él: “Era un hombre sin final, uno de aquellos que te matan de gusto en la cama, se van sin decir adiós y la dejan a una muerta, pero agradecida de por vida.”

Jacinto tiene relaciones con todas las mujeres del pueblo, incluida Leonor, quien a su pesar cae en las redes del amor que Jacinto va tendiendo a su paso. De esta relación nacerá un hijo a quien Leonor, presa de la rabia más enconada contra Jacinto y el hijo de ambos, le pondrá el nombre de Lucifer. El niño, despreciado y maltratado física y psicológicamente por su madre, sólo encontrará consuelo en su tía, la niña Nina, quien está enamorada de Jacinto desde el día que olió su llegada, antes aún de que él apareciera realmente en el pueblo. Jacinto ha hecho infinidad de promesas de amor y boda a la niña Nina, pero siempre la deja plantada y desaparece sin avisar. Ello no evita que todas y cada una de las veces, la niña Nina vuelva a creer en sus promesas amándole hasta la extenuación.

Tras esta presentación general de los personajes y la trama, os diré que esta se desarrolla de manera complicada, pero interesante. La novela tiene un aire de realismo mágico, pequeñas pinceladas poéticas, un lenguaje peculiar y algunas otras características que me hicieron pensar en este estilo literario, pero creo que no llega a ser tal, si bien es cierto que la historia se desarrolla en un pequeño pueblo, muy rural, con muchos personajes, todos bien definidos, personalidad independiente bien trabajada, casi todos con su propia trama paralela, relacionados entre sí con complicados lazos y cualidades personales llevadas al extremo (el que enamora, enamora a todos; el que ama, ama hasta el delirio y el que sufre, sufre hasta la postración).

Tenemos incluso un fantasma que casi todos pueden ver, que nos lo presentan como tal pero que, en un momento dado, ese fantasma se convierte en un prófugo que se disfraza de fantasma para huir de sus perseguidores, para amar sin ser descubierto a la dueña de la casa. ¿Es realmente así? ¿Es un fantasma y luego alguien se hace pasar por él para esconderse? ¿Es desde el principio un ser humano que crea esa leyenda para protegerse de otros?

El zapato de tacón, uno de los fetiches sexuales más conocidos.

El zapato de tacón, uno de los fetiches sexuales más conocidos.

El embarazo de Leonor dura 12 meses y al romper aguas, éstas inundan la población provocando riadas tóxicas, que cambiarán el nombre del pueblo (en ningún momento dicen cual es) por el de Villa Veneno. La gente considera que es cosa del diablo, bulo que ella gusta de alimentar, retadora como ha sido siempre. ¿Puede una madre poner a su hijo el nombre de Lucifer? ¿Puede este nombre desafortunado condicionar toda su vida? Veremos a Lucifer crecer y evolucionar hacia una situación a la que parece irremediablemente abocado.

Otro personaje importante es el sacerdote del pueblo. Él, que siempre ha actuado de mediador de conflictos en el pueblo, que tiene un gran ascendiente sobre la población, decide no bautizar a Lucifer porque lleva el nombre del diablo.

Esto marca de manera notable la vida de Lucifer, aunque ahora pueda parecer una tontería.  Además el cura tiene su propia historia. Como ya he dicho antes, casi todos los personajes tienen su propia historia que crea tramas paralelas, historias dentro de la historia, algunas con más relevancia que otras, y una de ellas es la protagonizada por el párroco.

La niña Nina, personaje estático, pone el contrapunto a su hermana. Débil, religiosa, enfermiza, callada, siempre postrada en su sillón. Su hermana es toda pasión salvaje; Nina ama, pero con serena firmeza. ¿Puede una mujer amar ciegamente? ¿Puede un hombre tener la capacidad de seducir a todas las mujeres que se cruzan con él?

La sensación que he tenido al leer este libro es que estaba participando del sueño de alguien. Un sueño intranquilo, agitado, desazonador, a veces ilusión, a veces pesadilla, donde lo real puede llegar a rozar la fantasía, pero sin llegar a transformase totalmente en ella.

La trama va creándose y enredándose poco a poco, como un cordón de algodón que va abriéndose, deshaciéndose, enredándose en una maraña. Con el inesperado final del libro llegan las explicaciones a casi todas las situaciones: nada es lo que parece. Despertando de ese sueño, la maraña vuelve a unirse, a trenzarse volviendo a formar un cordón que está hilado de forma uniforme. La historia no es tan fantástica como ha podido parecer. O quizá sí. Quizá la realidad supere la fantasía.

El lenguaje no ha sido un problema para mí. Es cierto que está lleno de modismos propios de la zona pero, en general y dentro del contexto, se comprenden bastante bien. Es una novela entretenida, con un argumento original y bastante bien escrita. No se puede pedir más.