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Un matrimonio feliz, de Rafael Yglesias

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Un joven y precoz escritor, Enrique Sabas, conoce de manera casual a Margaret, diseñadora gráfica, dos o tres años mayor que él y el flechazo es recíproco e inmediato. En la actualidad, 30 años después de casarse y siendo padres de dos hijos, Margaret es diagnosticada de cáncer y, a pesar de la lucha y la resistencia que ofrece a la enfermedad, de todos los tratamientos convencionales y experimentales a los que se somete, la enfermedad entra en fase terminal.

La novela nos contará, alternando por capítulos, la historia de su enfermedad y la del momento en que se conocieron. Realmente son dos historias claramente diferenciadas que, al final de la novela quizá pueda una encontrar continuidad en la otra, pero que durante todo el libro, bien pudieran leerse por separado.

Empieza el libro cuando ambos son jóvenes e inician su relación. A pesar de las diferencias entre ambos, de familia, estatus económico, origen social, etc, consiguen formar una familia feliz. Sus relaciones de pareja parecen bastante sólidas y sus hijos son dos jóvenes normales, que llevan una vida más o menos ordenada.

Sin embargo, la enfermedad de la esposa pondrá a prueba los cimientos de esta casa. Ella ha sido siempre la guía espiritual y material de la familia, pero ahora ya no puede hacerlo. Poco a poco, va delegando sus funciones en Enrique y éste, acostumbrado a que ella tomara todas las decisiones, fáciles o difíciles, tiene que enfrentarse a situaciones desesperadas a veces, pero a las que consigue hacer frente gracias al amor que les sustenta.

Toda su obsesión es poder decir a Margaret, antes de que muera, todo lo que ella significa y ha significado para él. Es una carrera contra el reloj que siempre gana el reloj.

Es una novela muy interesante, penetrante, emocionante y muy bien escrita. Ambas historias, la presente y la pasada, tienen tal intensidad y captan la atención del lector de tal manera, que no te apena que se acabe un capítulo, pues aunque esta historia quede en lo más emocionante, lo hace para poder seguir con la otra que dejaste cuanto estaba en su momento más apasionante. Es adictiva y no dejas escapar ninguna ocasión para continuar con su lectura.

A pesar de que las lágrimas corrían por mi cara a su libre albedrío, no quiero dejar de recomendarla pues es una historia tan bonita, tan tierna y entrañable, tan apasionada, tan desgarradora,  que todo esto compensa los pasajes tristes y emotivos.

Sólo quiero destacar dos detalles que no me gustaron mucho, pero debo indicar que lo que voy a decir aquí desvela parte de la trama. Un spoiler en toda regla que espero que me perdonéis y que sólo deberían leer quienes ya hayan leído el libro, para así poder opinar y debatir al respecto.

SPOILER.  El protagonista, Enrique, es un hombre encantador, que se hace querer. Su entrega hacia su mujer es admirable y no sé si todos podríamos estar a su altura al enfrentarse a situaciones tan dramáticas y difíciles que se le presentan mientras cuidad de su mujer.

Pero esos dos detalles, dos situaciones, una en cada una de las historias, han hecho que, a veces, me cayera un poco “gordo”.

En la primera historia, recién casado, con un bebé de pocos meses, Enrique tiene una aventura con una amiga de su mujer. ¿Por qué? Porque Margaret no tiene tantas ganas de hacer el amor como él. No puede entender que una esposa, ama de casa, trabajadora (dentro y fuera de casa), madre de un niño pequeño, tenga otras necesidades, otras prioridades, que hacer el amor todas las noches. Se queja el buen hombre de que sólo lo hacen una vez al mes, aproximadamente. En lugar de intentar hablar con ella, entenderla, intentar solucionarlo…, se busca una amante. Incluso se plantea el divorcio para casarse con su amante pero, ¿Y si se casa con ella, tienen un hijo y también se le quitan las ganas a ella? Me pareció su postura tan egoísta, tan cobarde, tan simple… que le cogí manía. Al menos temporalmente.

Cuando ya se me había pasado un poco el enfado, llega, en la segunda historia, el momento en que ella se está muriendo y se va despidiendo, uno a uno, de familia y amigos. Los padres y los hermanos de su mujer, le reiteran su cariño, le siguen y le seguirán considerando hijo y hermano cuando ella falte y entenderán que él rehaga su vida.

Ante esta manifestación de amor fraterno y filial, a él sólo se le ocurre pensar que sí, que rehará su vida y que cree que cuatro años serán suficientes, antes de presentar a sus hijos y al resto de su familia a su nueva mujer. ¡Pero que aún no se ha muerto!, ¡Qué está en la habitación de arriba sufriendo lo indecible!

No lo puedo entender. Indignada cerré el libro y lo comenté con mi esposo quien, más benévolo que yo, me dijo que igual el dolor le había sobrepasado dejándolo trastornado y sin capacidad de razonar normalmente. FIN DEL SPOILER.

Bueno, son sólo dos detalles aislados, casi anecdóticos, que no quisiera que desmerecieran el resto de la historia, que es maravillosa.

Como curiosidad quiero añadir que, cuando abrí este libro, lo primero que leí fue la solapa interior de la portada. Una breve reseña biográfica me ponía en antecedentes sobre el escritor, fecha y lugar de nacimiento, información sobre su carrera literaria y alguna cosilla así, de este estilo.

Sobre la historia que iniciaba en este instante su lectura, sólo conocía la sinopsis que figura en su contraportada, por eso, en las primeras líneas de la novela me sorprendieron varias cosas.

Primero la edad del protagonista. La acción se sitúa en 1975 y el protagonista tiene 21 años. Me gusta echar la cuenta de las edades y fechas de nacimiento de los personajes, comparándolas conmigo misma, para poder meterme mejor en su piel. El protagonista había nacido en 1954. «Curioso, pensé, el mismo año que el escritor. Lo mismo ha sido así para poder hacer una mejor recreación de la personalidad y el carácter de su personaje».

A continuación nos dice que ha dejado los estudios sin acabar siquiera en el instituto. Igual que el escritor. Otra coincidencia. La tercera es que es norteamericano, pero de origen hispano. La cuarta que se trata de un joven escritor y la quinta que a los 17 años ya había publicado su tercera novela.

Demasiadas coincidencias. Me pareció un poco extraño que el personaje se pareciera tanto a su autor y, comentándolo nuevamente con mi marido me dijo: “Claro, ¿no has leído que esta novela tiene un fuerte componente autobiográfico?”. Eso me pasa por no informarme sobre lo que voy a leer. A partir de aquí ya no me extrañaron el resto de las coincidencias, como que tuviera que escribir guiones cinematográficos para poder vivir, dejando un poco de lado sus novelas, por ejemplo, o que sus padres también fueran novelistas, o que también su esposa se llamara Margaret y que tuvieran dos hijos varones. Siento que también la parte en que muere la esposa sea igualmente autobiográfica, pues el sufrimiento de los personajes no se lo deseo ni a mi peor enemigo.