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Justicia divina, de David Baldacci

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

John Carr –u Oliver Stone, como se prefiera- huye de manera espectacular, al estilo hollywoodiense, tras matar a dos figuras importantísimas del gobierno de los Estados Unidos.

John Carr es un miembro de los servicios secretos, ya retirado oficialmente, pero que está cobrándose ciertas deudas del pasado. En ese pasado hay otra figura, también peso pesado del gobierno americano, que se la tiene jurada: Michael Hayes.

A raíz de estos asesinatos empieza una persecución sin cuartel, en la que Michael Hayes, pondrá toda la carne en el asador para hacer que John Carr desaparezca sin dejar rastro. Es decir, él se encargará de juzgarlo (o no, ¿para qué?), condenarlo (cosa que ya ha hecho) y ejecutar él mismo la sentencia (de muerte, por supuesto), utilizando todos los recursos de que dispone, que son muchos.

Sin embargo, John Carr sólo cuenta con su propia habilidad y todo lo aprendido en su vida de soldado y espía, que es mucho, y con la inestimable colaboración de sus amigos, miembros del llamado Camel Club, que sienten por él adoración, agradecimiento y fidelidad infinita.

Esta persecución no es tan sencilla como pudiera imaginarse. Entran en juego otras piezas del tablero que tienen algo que decir al respecto. Tramas, a cual más compleja, se enredan con la principal, al más puro estilo de las películas o novelas de espionaje, en las que si parpadeas te lo pierdes.

Y eso es lo que he hecho yo, no parpadear.

Lo cierto es que me ha gustado mucho, me ha sorprendido gratamente. Está escrita con un estilo y una habilidad que no esperaba. Te mantiene en vilo desde el principio hasta el final, sin que el interés de la acción decaiga en ningún momento.

A pesar de que es la cuarta novela de una serie, creo que de cinco, no te pierdes en absoluto entre los personajes y su relación. Los personajes están muy bien elaborados, muy creíbles. A pesar de ser miembros de élite de los servicios secretos, no tienen nada que ver con James Bond y sus habilidades son humanas, nada parecido a los superhéroes. Me gustó el alias del protagonista, Oliver Stone, como el director de cine, lo que se menciona en alguna ocasión en el libro.

Otra cosa que me resultó curiosa es el título del libro, pues me parecía el nombre en clave de cualquier operación de los servicios secretos norteamericanos: Libertad duradera, Ira de Dios, Venganza infinita o algo de este estilo.  Hasta bien avanzado el libro no me di cuenta de que el pueblo en el que se desarrolla toda la acción se llama Divine (Divine Justice).

Creo que David Baldacci juega con el nombre del pueblo, los nombres en clave que utilizan los servicios secretos y el significado conceptual de ambas palabras: una justicia por encima de la humana y que no responde ante los hombres, sino ante quien se arroga el derecho de ejercerla. Más o menos lo que ocurre en el libro.

No conocía al autor, hasta que, indagando por la red para ver si habían hecho alguna película sobre esta novela (la portada me obsesionaba: me parece un cartel anunciador del film correspondiente) comprobé que no era así, pero sin embargo descubrí que sí que se hizo una película basada en otra novela de este autor, su primera novela: Poder Absoluto (también con un título con la misma fuerza que el del libro que nos ocupa). Y a partir de este momento no me extrañó la calidad de la novela.

Para quien no lo recuerde, la película Poder Absoluto está protagonizada por Clint Eastwood y Gene Hackman, entre otros. Clint es un ladrón que, en plena fechoría, tiene que esconderse en una cámara secreta de la casa en la que está robando y desde la que presencia un crimen. Un crimen que involucra al mismísimo presidente de los Estados Unidos, Gene Hackman. Seguro que más de uno la habéis visto. Yo, en varias ocasiones.

Teniendo en cuenta que, aún protagonizadas, dirigidas o producidas por el genial Clint Eastwood, los libros suelen ser mejores que sus películas, no dudo que debe ser una novela magnífica.