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La princesa de hielo. Camilla Läckberg

La princesa de hielo. Camilla Läckberg

Bien, pues aquí estoy de nuevo para contar que he terminado de leer la novela de Camilla Läckberg, La Princesa de Hielo, que el otro día os comentaba que empezaba a leer con bastante entusiasmo e interés.

La obra, en términos generales, me ha gustado. Me ha resultado entretenida y amena. Una novela del más típico género negro, bastante conseguida, y que anima a continuar con los siguientes títulos.

Está muy en la línea de grandes maestras del género negro y policiaco como Agatha Christie o Patricia Highsmith. Con ese toque de la literatura escandinava, últimamente tan de moda, no solo con esta autora, sino también con el tristemente desaparecido Stieg Larsson, y ya anteriormente con Henning Mankell, de quien se han publicado en España una buena colección de títulos, algunos de muy buena factura.

La descripción de calles, ciudades y paisajes transporta al lector a entornos muy distintos de los que estamos acostumbrados a encontrarnos en la literatura hispana o anglosajona. El frío, los tonos grises y blancos de los paisajes, los pueblecitos de pescadores de calles embarradas… son un condimento esencial por inusual, que adjetiva toda la acción de esta novela y que es propio de la literatura escandinava.

La historia comienza con un aparente suicidio, en el que lo evidente empieza pronto a chocar con detalles que no cuadran y que conducen más bien a pensar en un asesinato.

Un policía novel y aparentemente poco cualificado, Patrick, que sin embargo se descubre como poseedor de grandes dotes de perspicacia y sagacidad; una escritora, Erica, a la que las circunstancias la llevan a descubrir su afición por lo detectivesco; y un jefe de policía veterano, de modales toscos y de vuelta de todo, al que parece importarle mas la recuperación de su prestigio personal que averiguar la verdad, son los principales personajes que llevan el peso de la historia.

Junto a ellos van apareciendo uno tras otro todos los demás. Cada uno de ellos con un pasado más o menos oscuro y con algún secreto que esconder, que obliga a Patrick y Erica a buscar más en el pasado que en el presente la solución al enigma.

Otro aparente suicidio, parece que en principio puede aportar alguna pista por su supuesta relación con el anterior. Pero pronto se verá que es más bien al contrario.

La escritora nos va conduciendo por los distintos personajes, hechos y circunstancias, presentándonos evidencias para después cerrar los caminos y llevar tanto a los investigadores como al propio lector a callejones sin salida.

Al final el ritmo se acelera un poco, para ir despejando y cuadrando todas y cada una de las historias de los distintos personajes que han conducido a los hechos acaecidos, y que de esta forma se verán al fin resueltos, no sin alguna sorpresa.

Dicho esto, la novela os podrá parecer un poco convencional dentro del género. Y lo es, no voy a negar que así me lo parece. Sin embargo tiene todos los ingredientes necesarios para gustar. Lectura ágil, entretenida y que engancha y mantiene el suspense. Algo inherente a toda buena novela del género que se precie.

Sólo en algún momento, mas o menos a mitad de la obra, el lector se puede encontrar un poco perdido, sobre todo porque la profusión de personajes en acción y su conexión, puede obligar alguna que otra vez, a retroceder páginas para recordar quién es quién.

Pero en términos generales la novela gusta, sobre todo a los amantes del género.

Yo, desde luego, me anoto en mis proyectos a corto plazo, el continuar con la siguiente entrega de esta escritora sueca, Los gritos del pasado, para ver si me confirma las primeras impresiones.