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Memorias de una Zorra, Francesca Petrizzo.

Memorias de una Zorra, Francesca Petrizzo.

Bueno, he tenido un pequeño problema con este libro, y es que esperaba otra cosa de él. No es que lo esperase, sino que crei que era otro tipo de literatura. Cuando mi mujer me vió que lo cogía me dijo «¿Vas a leer un libro «femenino?». «¿Ein?», le dije yo. «¿Eso es literatura romántica, no?». «No, dije yo, es literatura histórica. Va de la guerra de Troya». Pues no, como casi siempre, mi querida esposa tenía razón. Era un libro de «amoríos».

Partiendo de antemano que no es mi género favorito, como podéis comprobar en esta otra reseña, el libro en sí no está mal, pero está destinado a otro tipo de público.

El libro nos cuenta la historia de Helena de Troya (antes Helena de Esparta), desde su infancia hasta su fin, contándonos (con detalle) todos sus amoríos y encuentros cameros. Y son muchos, pues cualquier mancebo (y alguna manceba, que ya se sabe que los griegos son muy liberales) que pasara por su lado era una presa potencial.

La bella Helena.

La bella Helena.

Supongo que ya sabéis la historia, pues es bastante conocida, pero por si acaso os la resumo. Espero no hacer spoilers, algo de lo que me acusan a menudo, pero nunca se sabe. Avisados quedáis.

Helena es la hija de los reyes de Esparta. Desde su infancia ya padece la «maldición» de su belleza, pues con doce años la rapto Teseo con el fin de violarla, y desde entonces, su belleza se convertirá en su perdición. Siendo adolescente, será casada contra su voluntad con Menelao, hermano de Agamenón, por motivos políticos. Menelao no le satisface conyugalmente demasiado, pues es un poco «caballo percherón», y previamente la moza ya se había encamado con Diomedes y Aquiles, dos de los más grandes héroes de la Helade. El pobre Menelao no podía compararse a ambos paladines.

Helena y Menelao.

Helena y Menelao.

En fin, en una de estas, una delegación de Troya pasó por Esparta a presentar sus saludos, y uno de los hijos de rey Príamo, el jóven Paris, se queda prendado de la señora de Menelao, y se la beneficia. Tanto se gustan ambos jovenzuelos, que deciden fugarse a Troya.

Allí, se refugian tras sus murallas, mientras los griegos, ultrajados, planean obligar a los troyanos que se la devuelvan por la fuerza. Hacia Troya parten Agamenón y su hermano, acompañados de caudillos de toda Grecia, y campeones como los dos antes citados, más Odiseo, Ayax y otros tantos. De estos ultimos no se dice expresamente que hayan sido presas de la jovenzuela, pero viendo el furor con el que combatían, uno ya no sabe que pensar.

Mientras, intramuros, Paris se ha aburrido de la espartana, y se dedica a refocilarse con multiples cortesanas, así que Helena no tiene más remedio que consolarse con el hermano del hedonista Paris, Héctor. Con éste vivirá otra tórrida historia de amor apasionado.

Finalmente, los griegos les hacen el truco del caballo, y les dan candela a los troyanos, recuperando a Helena y llevándosela a casa de vuelta. Aqui paz, y después gloria.

"Toma coge, que es un regalo."

"Toma coge, que es un regalo."

En cuanto a su calidad érotico-romántica, no la pongo en duda. Ahora bien, el libro está plagado de errores históricos. Pero muy graves. Tantos, que uno ya no sabe si son errores, o simplemente la autora se ha puesto a escribir sin leerse ni siquiera la Iliada. Vamos con unos cuantos que me llamaron poderosamente la atención. Ojo que aquí si que hay spoilers de la trama del libro:

– A pesar de que no hay referencias literarias de ello, empareja a Helena y a Aquiles en un breve romance anterior a su aventura con Paris, del que nacerá la hija de ambos, Hermione, que luego hará pasar por hija de Menelao.  Lo único que encontramos en algunos textos históricos que pueda parecerse a esto, es que tras la divinización de ambos (no olvidemos que son inmortales, como corresponde a los hijos de los dioses), se casaron y tuvieron un hijo llamado Euforion.

– En el libro, Helena mata a Aquiles clavándole un cuchillo en el vientre. Sin embargo los textos mitológicos afirman que Aquiles murió al alcanzarle una flecha envenenada de Paris en el talón, su único punto débil, pues era cuasi invulnerable tras haber sido sumergido por su madre en las aguas del Estigia.

 

Aquiles, el de los pies ligeros.

Aquiles, el de los pies ligeros.

– Al final de la historia, Helena se suicida arrojándose por la borda del barco que la lleva de vuelta a Esparta. Sin embargo, los textos clásicos nos dicen que regresó, vivió largos años (recibió como anfitriona  a Ulises en Esparta en su odisea, por ejemplo) y tuvo otro hijo de su marido, Nicóstrato.

– En el libro se le atribuyen romances con Diomedes y con Héctor, que tampoco está documentado en ningún sitio. Sien embargo, sí que está documentado su matrimonio con otro hermano de Páris, Deífobo tras la muerte de este. Este matrimonio no se refleja en al novela.

En recumidas cuentas, que si buscamos rigor histórico pues no, pero si lo que buscamos es una historia romántica, el que esté ambientada en la Troya homérica o en los Highlanders nos da lo mismo, ¿no?…