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El aire de un crimen, de Juan Benet

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Esta que he leído no es una novela negra. Me decidí a leerla pensando que lo sería y me apetecía leer algo de este género, pero lo cierto es que habla de una historia de la postguerra civil española.

La verdad es que, nada más empezar, aparece un cadáver, pero inmediatamente, en torno a la aparición de este hombre recién asesinado, empieza a presentarnos a los personajes, habitantes de un pequeño pueblo del norte de la comunidad de Castilla-León, en una región llamada El Bierzo.

En este pueblo, que el autor llama Región, un territorio mítico creado por Benet,  en el que se desarrollan buena parte de las narraciones de este escritor, de habitantes apáticos, de vida monótona, lánguida y sin demasiados alicientes, existe un acuartelamiento, el fuerte de San Mamud, al que mandan a los soldados y oficiales “castigados”. Como comprenderéis, podemos encontrar gente de toda ralea.

Poco a poco se van cometiendo distintos hechos delictivos, cada vez más violentos, a veces promovidos por el amor, a veces por dinero, a veces por venganza. El capitán Medina es el último baluarte de la ley existente en el pueblo. Una de sus obligaciones es perseguir a los desertores, que haberlos haylos y muchos, dado el carácter “obligatorio” de su estancia en el fuerte.

Es siguiendo la pista de dos de estos soldados huidos cuando, en el transcruso de pocas semanas, va destapando o, mejor dicho, encontrándose con todos estos hechos violentos. Da la sensación de que estas complicaciones le vienen algo grande.

La novela no está mal. Sin más. No tiene un lenguaje muy complicado y aunque la narración va saltando entre varios escenarios y, en ocasiones, la línea temporal también, no es esto lo más difícil de seguir. Lo peor es que deja muchas cosas en el aire, como sobreentendidas. En varias ocasiones he vuelto a repasar páginas por si acaso me había perdido algo, pero no he encontrado nada que aclarara mis dudas.

Aún con temas muy diferentes y siendo autores de distintos países, la forma narrativa me recordaba bastante a la del libro que he leído no hace mucho de Marcos Aguinis, “La cruz invertida”. Me parecen estilos muy similares y también les voy a dar la misma puntuación: 2 antifaces.