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Los Idus de Marzo, Valerio Massimo Manfredi.

Los Idus de Marzo, Valerio Massimo Manfredi.

Extraído de la Wikipedia:

En el calendario romano los idus de marzo caían en el 15 del mes de Martius. Los idus eran días de buenos augurios que tenían lugar los días 15 de marzo, mayo, julio y octubre y los días 13 del resto de los meses.

La fecha es famosa porque Julio César fue asesinado en los idus de marzo del año 44 a. C. Según el escritor griego Plutarco, César había sido advertido del peligro, pero había desestimado la advertencia:

Lo que es más extraordinario aun es que un vidente le había advertido del grave peligro que le amenazaba en los idus de marzo, y ese día cuando iba al Senado llamó al vidente y riendo le dijo: “Los idus de marzo ya han llegado”; a lo que el vidente contestó compasivamente: “Sí, pero aún no han acabado”.

Aunque el calendario romano fue sustituido por los días de la semana modernos alrededor del siglo III, los idus se siguieron usando coloquialmente como referencia durante los siguientes siglos. Shakespeare en su obra Julio César en 1599 los citaba al escribir la famosa frase: “¡Cuídate de los idus de marzo!”.

Mi tocayo, el pobre siempre a la sombra del gran Alejandro.

Mi tocayo, el pobre siempre a la sombra del gran Alejandro.

Manfredi nos narrará en esta obra su visión de las últimas cuarenta y ocho horas de vida de Julio César, antes de ser asesinado por los senadores de Roma. La historia se centra en dos partes, por una lado, los conjuradores reuniéndose en secreto por la ciudad, y por otro, un grupo de militares que, entereados de la noticia por un informador, tratan de llegar cuanto antes a la ciudad a llevar la alerta. Unos tratan de acabar con la vida de César, otros tratan de impedir que lo hagan, y mientras César, impasible, se despreocupa de todo mientras los hechos transcurren a su alrededor.

Senatvs Popvlvs Qve Romanvs

Senatvs Popvlvs Qve Romanvs

Las circunstancias que llevaron al magnicidio son por todos conocidas. El ascenso político de César preocupaba en exceso al Senado, especialmente a sus enemigos porlíticos, que veían como todas las estructuras democráticas iban a ser puestas en peligro, ante la posible instauración de una monarquía hereditaria. César tuvo un ascenso meteórico en la carrera política, desde simple cuéstor hasta dictador del Imperio en apenas veinte años, que senbró su camino de cadáveres en los armarios, y a sembrarlo de enemigos irreconciliables. De hecho, su permisividad con los enemigos sería uno de los desencadenantes de la tragedia. Si en lugar de perdonar y restaurar en su cargo a sus viejos enemigos las su vistoria, los hubiera pasado a cuchillo, como era tradición en la época, otro gallo le hubiera cantado.

El primer triunvirato, compuesto por César, Pompeyo y Craso, los dejaba como máximos responsables del imperio, pero supeditados al refrendo periódico del Senado, con lo cuál estos mantenían la posibilidad de controlarlos. Craso moriría en la guerra contra los partos, dejando sólo a César y Pompeyo a la cabeza. La campaña de César en las Galias eclipsaría los éxitos de Pompeyo y despertaría sus celos.

El Senado romano, siempre conspirando...

El Senado romano, siempre conspirando...

El conflicto entre ambos triunviros no se haría esperar, y la guerra civil estaría servida.Roma apoyaría a Pompeyo, revistiéndole de poderes excepcionales, y César sería considerado el insurgente rebelde. Cuando dirigió a sus legiones hacia Roma, cruzando el río Rubicón, sería cuando pronunciase su célebre Alea iacta est (”La suerte está echada”).

La guerra civil terminaría tras dos años de luchas con la muerte de Pompeyo el Egipto, no a manos de César, sino de una conjura interna. Tras un tremendo éxito, César marcharía sobre Roma con sus legiones, y el Senado se apresuraría en consolidarlo nombrándolo Dictator por un plazo de diez años. César gobierna ya prácticamente en solitario.

Los senadores leales a Pompeyo siguieron actuando su cargo, y fueron minando la confianza del Senado diciendo que César se proclamaría rey y eliminaría la institucion senatorial. La semilla fue calando hondo, hasta que germinó la conspiración. El popio César jugaba a la ambiguedad, entrando en Roma como un rey, y siendo alamado como tal por la multitud sonreía y decía “Mi nonmbre es César y no Rex”, para más tarde dejar ser coronado con una cinta de laurel, resistiéndose un poco al estilo “que no tontos, que no quiero”, pero sin poner mucha resistencia. Los historiadores coinciden en que realmente César hubiera acabado por instaurar algún tipo de autocracia, pero no se ponen de acuerdo en si sería una monarquía al estillo occidental, o del tipo basileus, o similar a la de los faraones egipcios.

Tu quoque, Brute, filii mei!

Tu quoque, Brute, filii mei!

En los Idus de Marzo del año 44 a. C., un grupo de senadores citarían a César para leerle una petición en el Senado, y le apuñalarían hasta 23 veces, para posteriormente llevar su cadaver al templo de Pompeyo. El problema es que la conspiración no había sido planeada más allá del propio asesinato, y sus consecuencia no fueron las previstas. Comenzaría una nueva guerra civil, en la que los partidario de César acabarían imponiéndose y aplastando (esta vez sí) a los traiores. Se establecería tras ella un segundo triunvirato, liderado por Marco Antonio, Octavio y Lépido, y se restitutiría la figura de Cayo Julio César a ojos de la historia. Tanto es así, que a partir de ese momento se asignará el nombre de “César” a todos los emperadore romanos posteriores. De hecho, el cognomen César dará orígenes etimológicos a términos como Kaiser o Zar.

El Senado, que fue causa de su muerte, lo dignificó con el título de Divus Julius, dándole el carácter de divinidad y construyendo un tempo dedicado a su culto. ¿Que ironía, no?. No lo querían como rey, y acaban nombrándolo Dios.

Divini Cayo Julio Cesar

Divus Iulius, 100 aC-44 aC

En cuanto al libro, como la historia es muy conocida, y el final ya está escrito y no ha lugar a aventuras, sopbresalto y sorpresas, el autor nos trae una trama paralela, que convertira la novela en un libro de aventuras, peleas de espadas y cerreras frenéticas. Lejos de Roma, un grupo de oficiales fieles a César reciben un mensaje que reza “El águila está en peligro”.  Como la conspiración era un secreto a voces, interpretan correctamente el mensaje, y se lanzan en una loca carrera hacia la urbe, para tratar de impedir el asesinato. Paralelamente, los conspiradores intentarán interceptar a los mensajeros para que no lleguen a tiempo. Carreras, inclemencias, cambios de postas, emboscadas, traiciones, luchas, peleas callejeras y un largo etcétera, que estarán abocadas al fracaso desde el principio. No podrán llegar a tiempo.

Me ha gustado un poco menos que la otra novela que he leído de Manfredi, El ejército perdido, y se me ha hecho un poco más pesada su lectura, pero no obstante, la considero recomendable si no tenéis nada mejor que llevaros al gaznate.

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2 respuestas a “RESEÑA: Los Idus de Marzo, de Valerio Massimo Manfredi”

  1. Ale dice:

    la leí hace un tiempo y creo recordar que me gustó…esa crítica me ha hecho sonreir “recomendable si no tienes nada más que llevarte al gaznate” ¿ese es el significado de tres antifaces??? ;)
    un abrazo,
    Ale.

  2. César dice:

    Pues sí Ale, 3 antifaces para mí es un “Pse, no está mal”. Es decir, que he disfrutado su lectura, pero que no va a marcarme. Literatura de consumo y disfrute momentaneo.