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La caída de los gigantes, de Ken Follet

La caída de los gigantes, de Ken Follett

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Empieza el libro con un prólogo del propio autor titulado Iniciación, que consta de un único capítulo titulado 22 de junio de 1911. Luego iremos viendo que va fechando todos los capítulos de manera que nos es fácil ir situándonos en el tiempo según avanza la historia. En este prólogo nos cuenta la primera experiencia de un niño galés de 13 años en su trabajo como minero, su primer día en la mina, el nerviosismo y el miedo de su primera incursión bajo tierra en contraposición con el orgullo de sentirse un hombre, de ponerse sus primeros pantalones largos y codearse con los adultos. Este niño será uno de los protagonistas.

El resto del libro viene divido en tres partes: El cielo amenazador, que nos cuenta el ambiente de preguerra en Europa, como se va cargando y enrareciendo la situación política y social y como se va gestando la I Guerra Mundial; La guerra de los gigantes, la narración detallada de los hechos acaecidos durante las dos guerras, tanto la mundial como la revolución rusa; y La formación de un nuevo mundo, los acuerdos y tratados que firmaron los países tras las guerras y como quedó configurada Europa al finalizar la contienda.

Todo esto nos los cuenta a través del día a día de unos personajes que representan a la sociedad de los países más importantes que entraron en la contienda: Alemania, Estados Unidos, Rusia y, en el caso de Reino Unido, con dos familias una inglesa y otra galesa, representantes de dos estratos de la sociedad bien diferenciados: La aristocracia y la clase trabajadora en su condición más humilde, el dueño de una mina de carbón y sus explotados trabajadores.

En los primeros capítulos nos presenta a estos protagonistas y muestra la mayor o menor relación existente entre todos ellos. Aunque el gran número de personajes pueda parecer un poco lioso, no lo es. Vienen muy bien definidos desde el principio y, además, en las primeras hojas del libro aparece una relación detallada de los protagonistas más importantes de cada una de estas familias. Una especie de guía para consultar en caso de confusión o pérdida.

En esta primera parte se crean las relaciones y se definen las personalidades de cada uno de ellos, en los que ha querido que veamos representadas las cualidades más reconocibles de cada uno de los pueblos en conflicto.

En la segunda parte del libro, estos personajes que viven en Reino Unido, se separan y la guerra, provocada por la muerte del archiduque de Austria, les obliga a cada uno a irse a su país.

Reparto de fuerzas

Reparto de fuerzas

Comienza la guerra y cada nación toma posiciones, que se van moviendo poco a poco en el tablero europeo, pero nadie gana y nadie pierde hasta que entra en la contienda Estados Unidos. 

Paralelamente, pero relacionada con ella,  vemos la revolución rusa, la caída de los zares, el ascenso bolchevique y cómo la revolución se les fue de las manos, pasando de la dictadura zarista a la dictadura soviética.

Esta parte del libro es la más larga y la más densa, ocupa la mitad de las páginas del libro, aunque se lee bastante bien, porque lo que realmente leemos es la historia personal de cada uno de los personajes y su evolución.

Los escenarios van cambiando y lo hacen siempre en lo más interesante, por lo que estás deseando leer más y más. Me gusta la interesante evolución de los personajes de acuerdo con lo que les va tocando vivir. Algunos aristócratas tienen que tocar el suelo con los pies y algunos obreros pueden tocar el cielo con los dedos, tras ver reconocidos algunos derechos por los que luchaban.

También me parecieron muy reales los personajes, como por ejemplo Maud, la aristócrata moderna, sufragista y amiga del pueblo, pero que en un momento dado saca a relucir su carácter, su rancia educación, cuando su amiga Ethel, una antigua sirvienta de su casa con la que ahora dirige un periódico revolucionario, se permite el lujo de no estar de acuerdo con ella, y lleva su enfado hasta las últimas consecuencias.

Muy creíble a su vez la desfachatez con que el conde Fritzherbert, se permite ir sembrando el mundo de hijos bastardos de los que, en algunos casos, sólo supone su existencia, y que realmente le importan un comino.

Soldado alemán I Guerra Mundial

Soldado alemán I Guerra Mundial (Fotografía por Ernest Descals)

Un par de reflexiones interesantes. Walter, el alemán, también alardea de tener una moderna mentalidad opuesta a la de su padre, Otto, que odia a los judíos y está fervientemente convencido de la supremacía de los alemanes, una especie humana superior al resto de los europeos. Él, que siempre está en contra de todas estas opiniones del padre, en un momento justifica la invasión alemana con este razonamiento:

el dominio de Europa por parte de sus compatriotas sería positivo. Los franceses poseían muchas aptitudes destacables –la gastronomía, la pintura, la moda, el vino-, pero no tenían mano para gobernar…Una dosis de eficacia alemana les iría de maravilla. Y lo mismo podría decirse de los indisciplinados italianos…El antiguo Imperio ruso seguía anclado en la Edad Media…. Alemania reportaría orden, justicia y técnicas agrícolas modernas.” (pág. 816)

Como veréis su manera de pensar se acerca bastante a la de su padre. Estas ideas de algunos alemanes –aparentemente la mayoría-, fueron la que les llevaron por dos veces a intentar conquistar toda Europa, iniciando las dos guerras mundiales.

Pero en este tipo de razonamientos no era exclusivo de los alemanes. Dos soldados de a pié galeses tienen esta conversación en las trincheras:

– Billy, ¿tienen otros países imperios, como nosotros?
– Sí. Los franceses poseen la mayor parte del norte de África, y también están las Indias Orientales holandesas, el sudeste de África, que es alemán…
– Vaya –dijo George, desilusionado-. Lo había oído, pero no creía que fuera verdad.
– ¿Por qué no?
– Bueno, ¿qué derecho tienen a gobernar otros pueblos?
– ¿Qué derecho tenemos nosotros a gobernar Nigeria, Jamaica y la India?
– Pero nosotros somos británicos.

Parece que también se sienten un pelín superiores al resto de los humanos…

 

¡Y venga a morir soldados...!

¡Y venga a morir soldados...! Esta sí que fue una pérdida importante: millones y millones de personas de todos los países.

La tercera parte, como he dicho, nos enseña cómo quedó Europa tras la guerra y a su vez, cómo quedaron nuestros protagonistas, como finalizaron sus relaciones amorosas, sus disputas y rupturas y nos presenta a la nueva generación, a los hijos de todos ellos, que quizá, puedan ser los protagonistas del segundo libro de la trilogía.

La historia de estos personajes ficticios está salpicada de hechos históricos  y personajes reales que tomaron parte en estos acontecimientos y las palabras que Ken Follett pone en su boca, han sido realmente dichas por ellos en una u otra ocasión, cono nos indica en unos párrafos finales aclaratorios.

Mi valoración del libro es muy positiva, como la de todos los que he leído de este autor, y me va a costar esperar un par de años a que salga la segunda parte de la trilogía.  Aún así, si tuviera que encontrarle algún defecto, estos serían dos. Por un lado he echado de menos un índice, puede parecer una tontería, pero en un libro tan grande, en el que a veces quieres repasar algún párrafo anterior, o simplemente para tener un esquema general de la historia, hubiera estado bien contar con esta ayuda. Y por otro lado, que es demasiado grande. Quiero decir que es grande el tomo, pesa mucho, es incómodo para leer en según que posiciones, y además cruje, lo que resulta un poco molesto.