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Reseña Aldaleon

(Ver leyendo-ficha técnica)

Un pueblo que se refugia tras sus muros. Un guardián que impide a los curiosos niños acercarse a husmear lo que esconde el exterior del pueblo. Un joven que ansía con viajar y conocer el mundo que les rodea.

Así empieza esta historia que nos sitúa en el pueblo de Aldaleon. El joven Danvor (que será el protagonista) es un chico del Clan Aldaleon (nombre que recibe tanto el pueblo como el clan, debido a su creador).

Silvano Gil nos relata (bastante bien llevada, por cierto) la historia del mundo de Arkhana. La evolución de los personajes es notable, aunque en algún momento he tenido la sensación que se inspiraba en los relatos de J.K. Rowling (unos pequeños magos en potencia, una academia donde le enseñaran a usar su magia, un director mago todopoderoso…)

Debo confesar que el libro me ha decepcionado un poco, pero no porque la historia sea floja, ni mucho menos, si no porque he tenido la constante sensación que es un libro más orientado a niños que a personas adultas. Los niños tienen 10 años, hecho que me ha impedido empatizar totalmente con ellos, lo que ha resultado una dificultad de lectura añadida

También debo remarcar el buen uso de la escritura que hace y que se pone de manifiesto a la hora de describir lugares fantásticos (recordemos que estamos en un mundo imaginario). Algo que no me pasó por ejemplo con «El Señor de los Anillos« donde en algún momento sufrí pasajes de verdadero tormento cuando el autor describe hermosos paisajes con TODO lujo de detalles. No así ocurre en Aldaleon, donde los lugares son relatados sin ralentizar la lectura.

Por otra parte he de decir que a la hora de inventar nombres, ha sido totalmente caótico. Muchos nombres, muy seguidos y muy difíciles de aprender y de identificar con cada uno de los personajes. No se llega a asimilar uno y a asociarle con su personaje cuando ya han aparecido cuatro más, del estilo «Escal«, «Goli» o mi favorito: «Artreides«.

Dentro de este apartado (que no se tome como una crítica diferente) he encontrado también dificultades en que todos los personajes de un mismo pueblo se apellidan igual (algo bueno a priori), pero que se convierte en un pequeño tormento cuando el autor hace referencias a ellos como «la niña Orestes» o «el chico Irfeo».

Quiero acabar diciendo que a pesar de los apartados que me han disgustado, si yo tuviera 6 – 7 años menos (público al que entiendo que va dirigido este libro), la obra me hubiera gustado bastante.

Y recomiendo a todos los visitantes jóvenes del Bibliófilo Enmascarado que le den la oportunidad. Quizá ellos triunfen donde yo fracasé.

El número de antifaces dado responde simplemente a mi edad en comparación con el libro.