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El Asedio, de Arturo Pérez-Reverte

El Asedio, de Arturo Pérez-Reverte

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Una novela magnífica. Decía yo que quería leerla en vacaciones para disponer del tiempo necesario para disfrutarla, pero cuando las historias son como ésta, si no dispones de tiempo, lo inventas. No sé si me lo he quitado de dormir, o de navegar por ordenador, o de planchar, o… no sé, lo cierto es que no podía dejar de leerla. El final lo leí sentada en el borde de mi cama a las tres de la mañana.

La acción se sitúa en el último año de la Guerra de la Independencia Española, cuando los franceses (por nuestro bien, claro), quisieron quedarse con la península para gobernarla correctamente, no como lo estábamos haciendo nosotros, que no sabíamos ni lo que queríamos. Menos mal que Napoleón Bonaparte estaba para decírnoslo.

Centrándonos en el libro, como os decía, la acción se sitúa en el año 1811, en Cádiz, que resistió como una campeona ante el asedio francés. Cádiz, según nos cuenta en propio libro, es una ciudad pequeña en donde todos se conocen, pero el autor es capaz de crear varios escenarios independientes que, de vez en cuando, se entrecruzan. Tenemos la historia de la guerra, la de un asesino en serie, el problema del comercio y suministro de la ciudad durante el asedio y un episodio romántico.

Al principio me costó un poco centrarme en la trama pues, además de varios escenarios e historias que va alternando, me encuentro con montones de palabras que desconozco y que me hacen interrumpir la lectura para encontrar el significado. Palabras como estólido, redingote, penol, polacra, carronada, restinga, rondines, cachicuerna, coima, pasavante, portañuela…

Y ya, si nos metemos en faena marinera te encuentras con frases como “…que gualdrapea desplegándose antes de inmovilizarse embolsada, sujeta por las escotas que los hombres cazan en cubierta: el foque volante alto y tirante en sus garruchos sobre el foque grande y la trinqueta, el velacho braceado en su verga, sobre la cofa.”  Pero claro, en la página 413 ya te has aburrido de buscar en el diccionario y te dices: debe estar pasando algo en cubierta.

No obstante estas pegas no son demasiado importantes pues sólo demuestran mi ignorancia. Si conocéis el significado de estas palabras o sois capaces de pasar de ellas, no tendréis ningún problema.

No quiero contar mucho sobre el tema, pero me resulta inevitable revelar un poquito, algunos datos, así que el que no lo haya leído, tiene dos opciones, o no seguir leyendo, o leer esta reseña en diagonal.

En cuanto a la guerra, tenemos, en el reducto francés desde el que se bombardea Cádiz, de manera insistente pero ineficaz, un interesante personaje, el capitán Simón Desfosseux, a quien la guerra no le importa tanto como la perfección y eficacia de los disparos, para lo que continuamente está estudiando las distintas variaciones de munición, detonación y trayectoria descrita por la bala, combinándolas con factores metereológicos y comparando resultados obtenidos. Para ayudarle en sus investigaciones cuenta con un colaborador español, traidor a su patria por más señas, que le informa del resultado de cada disparo: localización y bajas, tanto materiales como personales.

También está la resistencia española, tanto la del ejército, como la de los guerrilleros que colaboran con ellos. Un soldado español, el capitán Virués, encargado entre otras cosas, de dibujar sobre el terreno mapas, localizaciones, fortificaciones enemigas, etc, que siempre va acompañado de Felipe Mojarra, un salinero reconvertido en guerrillero por culpa de la guerra. Éste conoce bien las salinas y sabe por dónde y cómo moverse sin ser visto por los franceses.

En cuanto al asesino en serie, una de las historias más inquietantes e intrigantes del libro. Mujeres jóvenes, no más de 16 ó 17 años, aparecen muertas y con la espalda desollada. Torturadas salvajemente. Como todo relato policiaco que se precie, hace que estés durante toda la novela preguntándote quién puede ser el asesino y haciendo tus propias especulaciones. No me gustó demasiado la solución del caso, pues es fácil sacarte un sospecho de la manga que apenas ha aparecido en todo el libro, cuando has estado examinando a todos y cada uno de los personajes buscando un pista más o menos reveladora y de éste ni te acuerdas. De todas maneras, esto lo digo siendo un poquito puntillosa. La figura del policía que le sigue los pasos para poder apresarle, está bastante bien conseguida. Un policía corrupto pero a su vez comprometido con su oficio. Cualidades difíciles de integrar, pero Pérez-Reverte lo consigue de manera magistral.

Los comerciantes de Cádiz, que los pinta como el alma de la ciudad, su sustento y el motor de la vida de todos sus habitantes (no tengo muy claro si es porque el autor lo cree o simplemente refleja lo que los propios comerciantes creen), tienen un papel protagonista. Todo el comercio tiene que hacerse por vía marítima, ya que el resto de caminos están controlados por los franceses. Hacerse al mar es peligroso, muy peligroso, porque Francia tiene barcos corsarios que se encargan de que los navíos españoles no lleguen a su destino. Por otro lado está el problema de los territorios españoles en América, que son con los que comercian y que están aprovechando el río revuelto de la guerra en España para proclamar su propia independencia.

Y la historia de amor. Una joven gaditana, Lolita Palma, por circunstancias adversas se ha tenido que hacer cargo de la empresa de la familia. A pesar de que es inteligente, instruida y lleva la empresa con mano firme y mente despierta, esta situación la acarrea problemas, no sólo económicos, sino también sociales. Las mujeres al uso de la época no debían tener estudios más allá de saber leer y coser y bordar… etc, por lo que nuestra protagonista se encuentra algo marginada socialmente. Bueno, no exactamente. Simplemente se la mira con pena, y a sus treinta y dos años se la considera una pobre solterona no demasiado agraciada.

Y entonces aparece el capitán corsario. Un hombre de extracción social humilde, maneras rudas –las que le impone la mar- y costumbres no muy recomendables.

Es, como casi todas las novelas de Pérez-Reverte, una gran historia que os recomiendo a todos fervientemente.