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“Locus amoenus”, termino latino que define un “lugar placentero”. Se utiliza en literatura para referirse a un lugar idealizado. Suele ser un terreno bello, en la naturaleza, cerca de un río, con connotaciones edenianas. Este recurso se ha utilizado desde la literatura clásica (Homero y Ovidio lo utilizan continuamente) hasta nuestros días.

Me sorprendí cuando, mientras pasaba por Galicia a visitar a Ascen y Jesús, que andaban por allí de vacaciones, ví una cafetería que tenía este curioso nombre. Más me intrigó cuando ví el rótulo de “Librería-cafe” que pendía de su fachada, así que no tuve más remedio que hacer un alto en el camino, y detenerme en tal placentero sitio, a tomar un refrigerio.

Locus amoenus

El sitio en cuestión es una cafetería, cuya planta de arriba está reservada para que los clientes puedan dedicarse tranquilamente a la lectura mientras toman algo. Música bajita, buena iluminación, y un surtido literario donde elegir por si el visitante ha olvidado su propio libro.

Locus amoenus

Locus amoenus

Locus amoenus

Las paredes están vestidas con una serie de láminas con ilustraciones, todas ellas del mismo autor, que supuse sería amigo, conocido o familiar del dueño, o incluso el dueño mismo. Son curiosas cuando menos, aunque no me parecieron especialmente apropiadas para crear la sensación de ambiente agradable y relajado que ayude a la concentración y a la lectura. Os dejo algunas como referencia.

Locus amoenus

Locus amoenus

Locus amoenus

Locus amoenus

Y tras echar un vistazo al lugar, y apurar mi café, proseguí mi camino, con el paladar más fresco, y la mente más relajada.

Locus amoenus

Cafe-librería Locus amoenus
Plaza de Maura, Pobra do Caramiñal
Galicia

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12 respuestas a “Locus amoenus, librería-café”

  1. Isi dice:

    Jeje pues qué curioso, sí, que tengan libros a disposición de los clientes. ¿tu leíste o no leíste?
    Lo de las ilustraciones, a mí también me dan algo de miedín… bueno, como uno se concentra en el libro, ni te fijas ;)

  2. @scen dice:

    En la terraza a pie de calle también se estaba muy bien. No había río pero el agua corriente de una fuente, con su ruidito y todo, se encargaba de poner el ambiente fresquito .
    Y la cervecita y las tapas, claro.

  3. Alicia dice:

    Hace años conocí una cafetería parecida en Madrid. A espaldas de Bailén, con vistas a la catedral de La Almudena, en Las Vistillas. Era una cafetería antigua, con bastante encanto. La decoración era mucho más cálida, los asientos eran butacones y sillones de mimbre y cuero. Había por todas partes candelabros con velas cuya cera había tapado casi por completo los candelabros. Había estanterías de libros que los clientes podían manejar a su antojo, podían hacer lo que quisieran mientras se tomaban un café o una cerveza, excepto llevárselos; aunque el control no era tan grande como para que te sintieras vigilado. Seguro que alguien se llevaba su recuerdo. No sé si aún existirá. espero que sí, aunque os estoy hablando de hace casi veinte años.
    Un saludo.

  4. César dice:

    No, no leí. Estuve sólo veinte minutillos, y mis sesiones de lectura son más largas. Además, iba acompañado y no es plan. Hojeé, eso sí.

  5. Jesús dice:

    Bueno, bueno, de las tapas… mejor no hablamos ¿vale?. ¡¡Pues no era complicado tomarte unas tapas en ese pueblo!!… ¡¡¡Había que estar pendiente de la hora!!! nunca me había pasado cosa igual.

  6. @scen dice:

    Pues no estaría nada mal visitar esa cafetería, Alicia. ¿Recuerdas el nombre?

  7. @scen dice:

    Sí, bueno, pero una vez cogida la hora…¡Al menos te ponían tapa!. Saliendo de Madrid, siempre me ha costado encontrar el tapeo al que estoy acostumbrada.

  8. Ale dice:

    pues linda manera de vacacionar, aunque coincido contigo, esas imagenes son perturbadoras (para mi al menos)
    ¿qué pasaba con el tapeo????

  9. Jesús dice:

    Jajajaja, Ale. Lo que ocurre con el tapeo es que allí, en Pobra do Caramiñal, un bonito pueblo de la costa gallega, me resultó un poco complicado acompañar las cervezas (o cualquier otro tipo de refrigerio) con algo de comida. Sólo a determinadas horas ponían aperitivos, y fuera de ellas, no servían absolutamente nada de comer, ni tapas, ni raciones, ni ná de ná, salvo que el bar estuviera “catalogado” como restaurante. Además me resultó muy curioso la forma de actuar de los camareros cuando les preguntabas si tenían algo para comer, me daba la impresión de que se ponían nerviosos. No sé, debía de haber algún acuerdo entre los hosteleros del pueblo o algo así, porque si no, no me explico su forma de actuar. El caso es que antes de sentarte en una terracita para disfrutar placenteramente de una buena cerveza fresquita, si ésta la querías acompañar con algo sólido, como es lo habitual por mis queridos “madriles”, primero tenías que mirar la hora, y si no estabas en la “franja horaria” correspondiente, mejor te pedías otra cosa. Me resultó muy curioso, eso es todo.
    Si no fuera porque este blog está dedicado a temas literarios, haría una entrada que titularía: “Las peripecias para tomarse una caña en Pobra do Caramiiñal”. Pero el webmaster o admin del Bibliofilo Enmascarado me la echaría para atrás por no estar relacionado su contenido con la tematíca del blog.

  10. Xosé Anxo dice:

    Estimado César, soy el propietario, bueno, mejor dicho trabajo para el banco, del Café-bar LOCUS AMOENUS DE A Pobra do Caramiñal – A Coruña. Mi nombre es Anxo, ( me conocen por tato por si te dejas caer por aquí y preguntas por mi) sería un placer el poder hablar contigo. El locus nace hace tres años, en principio era para montar una librería; pero, curiosidades de la vida, el banco me deniega el crédito y con el local a cuestas hago lo que es hoy: un poco de vino, un café y unos pocos libros, mis pasiones. De antemano agradecerte por tener la amabilidad de hablar del local en tu página, estas invitado, cuando quieras, a venir por este hermoso Pueblo. Atte. te saluda un colega del que ya forma parte desta estupenda familia de blogeros. Un saludo.
    TATO.

    Saludos para Isi, @scen, Ale, Alicia, Reyes, Fernando y resto familia, ah! y a Jesús, cuando venga por A Pobra le invitaré a muy buenas tapas.

  11. César dice:

    Hola tato. Un placer verte por aquí. Estuvimos este verano pasado unos días en Pobra, y nos acercamos a tomar un cafelito al tu local. Nos atendió una chica muy simpatica a la que pedimos permiso para sacar las fotos, y que nos sirvió un café excelente.
    No dudes de que si volvemos cerca de allí, haremos un alto para saludarte, y tomarnos esas tapas !!
    Un abrazo, y esperamos contarte entre nuestros parroquianos habituales, ya que compartimos pasión por los libros.

    PD: Sácanos de dudas. ¿Las láminas eran una exposición temporal y o están siempre? y, ¿son tuyas o de algún conocido tuyo, o de algún pintor famoso?.

  12. Vito dice:

    Hola. Vivo en A Pobra desde hace 11 años. Maravilloso y fantástico pueblo de las Rias baixas en donde decidimos mi mujer y yo acampar para siempre, si la vida nos lo permite. Aquí nacieron mis tres hijas y aquí trabajo y tengo grandes amigos, entre ellos Tato. Sobre las tapas deciros que en A Pobra se toman unas tapas gratuitas de escándalo, sobre todo a la horas de los vinos: por ejemplo ayer churrasco con patatas, o un mini cocido, o unas lentejitas calentitas. Lo que si es cierto es que las tapas en la mayoría de los bares las ponen a partir de las 12:30 o 1 de la tarde, pero suelen ser generosas y ricas. Incluso llevan dos años haciendo los hosteleros un concurso de tapas en los que los clientes votamos. Una pasada!! Por la tarde, normalmente, a partir de las 7 u las 8 también ponen tapas, aunque no son tan buenas como por la mañana, pero lo que sea siempre se agradece. Para que veiais, mis hijas, 2 de 4 y una de 6, los domingos siempre quieren ir a un bar en concreto, El Rampallo, para tomar los callos. Y en el Locus también ponen muy buena tapa o de cocina o de embutidos o latas. Osea, la cosa es simplemente acertar con la hora. Un saludo a todos y os esperamos en A Pobra.