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Falsos Dioses, de Graham McNeill

Falsos Dioses, de Graham McNeill

Lo primero que quiero comentar es que, y al menos por el momento, no se nota para nada el cambio de autor. Sigue la misma estructura de primer libro de la saga. Mantiene varias historias paralelas, dejándolas en el aire al final de cada párrafo, para empezar con otra y dejarte con ganas de leerte el libro de un tirón.

Esta vez los valerosos Marines Espaciales de los Hijos de Horus tienen que enfrentarse a un traidor que ha quedado en uno de los planetas ya conquistados. Tras cada una de sus innumerables conquistas un miembro destacado del ejército se le concede el (dudoso) honor de quedarse al mando del planeta para administrarlo y llevar con relativa calma la transición de su vida anterior a la nueva vida Imperial. Y digo dudoso porque la mayoría de estos soldados vive por y para la guerra, y dejarles al margen de La Gran Cruzada, es poco menos que un castigo para ellos.

Eugan Temba, amigo de Horus fue el elegido hace seis décadas para conseguir la transición y convertir a Davin en un parte más del Imperio. Pero Eugan Temba, elegido por el mismo Horus para someter el sistema de Davin, ahora era considerado como un Traidor. El nuevo miembro del consejo de guerra del Señor de la Guerra, Erebus, primer capellán de Los portadores de la Palabra, ha informado a Horus de que así es esto. Y dice que renuncia al Falso Emperador y a su sirviente. Esto no hace más que enfurecer a Horus y conseguir que sea él mismo el que vaya en la punta de lanza que entrará en la luna de Davin donde se esconde Temba junto con las tribus que rechazan la luz imperial.

Cuando llegan al planeta se encuentran que donde debiera estar el paradisiaco mundo de la luna de Davin se halla un lugar putrefacto, con ciénagas inmensas y árboles caducos y enfermos que se encuentran al borde de la muerte.

Según pisan el satélite, muchos cadáveres de lo que antes fueron humanos salen a su encuentro, pero Horus y el resto de la punta de lanza consiguen llegar a una nave destrozada, lugar de donde proviene la comunicación. Y al entrar se produce una explosión que separa a Horus del resto de sus soldados, y al avanzar éste, se encuentra en la sala de mando con un ser que parece humano, lleno de protuberancias y heridas supurando, abotargado y deforme. Horus le reconoce: Eugan Temba, su viejo amigo. Pero ahora obedece a algo que él no para de llamar Nurgh-leth, y que asegura que le concede vida eterna. Tras una encarnizada lucha, Horus mata a Temba, y Temba hiere mortalmente a Horus.

En un sueño inducido por su grave estado a Horus se le aparece un viejo amigo, que le dice que va a morir. Y que eso no se puede solucionar salvo que acepte el trato que unos seres de la disformidad le ofrecen. Unos Dioses. ¿Unos falsos dioses?.

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Una respuesta a “RESEÑA: Falsos Dioses, de Graham McNeill”

  1. hola dice:

    Qué saga es mejor, esta o la de malus darkblade?

    Gracias.