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Leon el africano, Amin Maalouf

León el africano, Amin Maalouf

(ver Leyendo-Ficha técnica)

Este libro nos cuenta la historia, desde su nacimiento, de un árabe español, nacido en la ciudad de Granada cuando ésta era aún musulmana. Apenas tenía cuatro años cuando los reyes católicos los echaron, a él y a todos los demás musulmanes que no se quisieron convertir al catolicismo, hacia África, a Fez, hacia el destierro.

Su primera idea era quedarse a vivir en Fez, pero las circunstancias le llevan a marcharse de allí y viajar a El Cairo primero y a Roma después.

Esta es la narración, que él escribe para su hijo de cinco años, de los hechos y acontecimientos históricos vividos por él, de sus aventuras y desventuras, que también hubo un montón, y de las que salió gracias a su fe y a su confianza en dios. Lo escribe cuando considera que ya está en el periplo final, cuando cuenta cuarenta años y en lo que dura el viaje desde Roma hasta África. Pretende así dejar a su hijo el legado de sus memorias, pretendiendo que sus experiencias le sirvan de algún modo a su heredero.

La novela está divida en cuatro libros, uno por cada ciudad en la que vive. A su vez, cada libro está dividido en capítulos que duran un año de su vida. Estos capítulos tienen el nombre del acontecimiento más importante (para él) de ese año, acompañado por las fechas que lo delimitan. Por ejemplo:

El año de los amuletos
895 de la hégira
25 de noviembre de 1489-13 de noviembre de 1490

En el libro de Granada nos cuenta la historia de la conquista de la ciudad por parte de los castellanos (los rum, rumí y rumiyya, los cristianos), a través de sus pocos –casi nulos- recuerdos y de lo que le contarían sus padres, sus propios recuerdos, la historia vista por los ojos de unos españoles, que lo eran y así se sentían, y que fueron expulsados de España, no sólo por el hecho de ser musulmanes, que eso ya hubiera bastado para unos reyes como Isabel y Fernando que se arrogaban para sí el título de católicos, sino también porque gobernaban en un territorio que era muy apreciado por estos monarcas y que consideraban necesario hacerse con él, en su afán conquistador y unificador.

El que un pueblo quiera el territorio de otro y se busque una excusa supuestamente válida para invadirlo, es algo que se repite constantemente a lo largo de la historia; de la historia que nos cuenta el libro y del resto de historia que todos conocemos y que viene a ser un ciclo constante que se reproduce una y otra vez desde que el mundo es mundo. Aún ahora estas guerras “motivadas” siguen existiendo a nuestro alrededor: guerras por un territorio, guerras por motivos económicos, guerras por ansia de poder y dominación, y que están disfrazadas de guerras santas o guerras preventivas.

El libro de Fez, el más largo de todos, nos habla de sus primeros años, de su infancia y juventud. De sus amigos de escuela y de sus primeros amores. De las relaciones con su familia, sus padres, su hermana, sus tíos… y de sus primeras experiencias laborales. De esta forma conoceremos las costumbres musulmanas de una época en que, aunque el antiguo esplendor de este pueblo ya empezaba entonces su declive, tanto social, como artística y culturalmente, y su poder político estaba en franca decadencia, le permitía aún conservar una buena parte de lo que fue una de las más importantes culturas de principios del primer milenio.

Una serie de nefastas circunstancias, le obligan a abandonar Fez y retirarse a El Cairo por unos años. Allí conocerá a una bella mujer circasiana, que, por amor, le complicará la vida con peligrosas intrigas políticas y militares, y que conseguirá que su vida en El Cairo le coloque siempre en el filo de la navaja, siempre en tensión.

Aquí permanecerá poco tiempo, pues estas complicaciones son las que le llevan a alejarse de El Cairo y dirigirse a la Meca y aprovechar para hacer su obligada peregrinación, tal y como manda el Corán. Después pretendía dirigirse a Túnez para volver a casa de su madre, pero la desgracia quiso que terminara en Roma, preso por el Papa León X, quien decide “adoptarlo” y convertirlo al cristianismo, bautizándolo con el nombre de Juan León y el apellido Médicis, que era la familia a la que pertenecía ese Papa. De aquí viene el título de la novela, pues a pesar de que se le podía considerar un Médicis, un hijo del Papa, el color de su piel y sus orígenes fueron los artífices del calificativo que acompañaba siempre a su nombre.

Os podéis imaginar que las intrigas vaticanas dejan cualquier otra a la altura del betún. Las guerras entre Francia, Inglaterra, España y Roma, eran todo lo fuertes y sangrientas que sus efectivos militares les permitían. Claro está, siempre en nombre de la fe. ¿De qué fe?, pues da lo mismo, de la católica, de la luterana, de la de “yo quiero tus territorios y por eso te ataco para ver si me quedo con ellos”, etc. Además, cualquiera de estos regidores cristianos estaba dispuesto a asociarse con “El Gran Turco”, el gobernante musulmán de Constantinopla, si éste le ayudaba a derrotar a su enemigo más próximo. Vamos, lo que se llama una guerra por convicciones religiosas. ¡Ja!.

A todo esto, el Gran Turco, no era precisamente una malva. Para poder llegar al gobierno de su país previamente tuvo que matar a su padre, el entonces gobernante, y a sus hermanos, cuñados, sobrinos y demás familia que alguna vez pudieran querer hacerle sombra.

A pesar de que pueda parecer que el protagonista es un viajero incansable, lo cierto es que él no quiere irse de ninguna de estas ciudades. Le expulsan de ellas el devenir de los acontecimientos.

Los dos libros que me han gustado más son los de Granada y Fez, pues inciden más en el día a día de un pueblo, mostrándonos, de manera bastante amena, una cultura ajena a nosotros y que me ha resultado muy instructiva.

Los otros dos, el de El Cairo y el de Roma, están muy bien, animados e interesantes, pero se centran más en las intrigas políticas, en las luchas de poder y en la guerra pura y dura, y a mí me gustan menos este tipo de historias. Prefiero aquellas en las que aprendo algo nuevo y quizá sea porque todo este “tinglado” de Lutero, el Papa, Carlos V, Enrique VIII, etc., lo empezamos estudiando en el colegio con bastante detalle y luego lo hemos vuelvo a ver en distintas novelas y películas y series sobre el medievo, y ya lo tengo un poco gastado.

Sin embargo, de la conquista de Granada sólo sé que los Reyes Católicos eran unos “fenómenos” que, en nombre de la fe católica y con ayuda de la “Santa” Inquisición, echaron a los “moros” y a judíos de España y consiguieron hacer llorar al sultán expulsado. Y poco más.

Menos sé aún de la vida de todos estos musulmanes una vez se fueron de aquí y por esto me ha resultado más amena la lectura de los dos primeros libros, sin pretender restar valor o importancia a los dos últimos.

Quiero dar muestra de mi ignorancia al sorprenderme de que Hitler no fuera el primero que marcó a los judíos con una estrella de seis puntas que tenían que llevar obligatoriamente cosida en la ropa, para poder distinguirlos del resto de la gente. En esta época los judíos iban marcados por una campanilla o aljaraz, que no sólo les marcaba visualmente, sino que también nos avisaba sonoramente de que un judío andaba por los alrededores. Casi como si fueran apestados.

Mi puntuación para este libro es de 3 (me estoy volviendo un poco roñosa calificando libros).

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5 respuestas a “RESEÑA: León el africano, de Amin Maalouf”

  1. Eva dice:

    Este libro creo que lo leí el verano pasado y si no, pues hace dos veranos. Me gustó mucho. Creo que es de los mejores de los libros históricos que he leído.

  2. @scen dice:

    Un libro muy bueno, Eva, aunque yo no sé si le calificaría como de los mejores. En eso tú eres más experta.
    ;)

  3. Ale dice:

    bueno, que no están los antifaces baratos como para estarlos dando así nada más (por aquello de que estás roñosa para calificar los libros). ¿Será el calor del verano?
    Aún me queda conocer este autor, me llevo la recomendación y te agradezco la reseña.
    Un abrazo,
    Ale.

  4. @scen dice:

    Jajaja, ¿sabes qué?, me dijeron que daba puntuaciones demasiado altas, que todos me gustaban mucho, así que decidí ser más severa.
    El caso es que cuando doy pocos siento un poco de remordimiento, pero me digo ¿y qué puntuación dejo para los que me gusten más?
    Es que es difícil puntuar un libro.
    Un beso.

  5. Pues a mi me ha pasado lo contrario. Quizás me han enganchado más los dos últimos libros, por precisamente eso, las intrigas y la acción un poco más trepidante. Todo esto sin desmerecer Granada y Fez, claro está.

    Un saludo

    pd: te dejo mi reseña por si te interesa. Saludos! http://ellectorinvisible.blogspot.com.es/2015/09/leon-el-africano-amin-maalouf-1986.html