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Los asesinos lentos, Rafael Balanzá.

Los asesinos lentos, Rafael Balanzá.

Recien terminada la lectura de esta novela, he de afirmar que no me ha gustado demasiado la verdad. Quizá el comienzo pueda ser interesante, pero a medida que se va avanzando en la lectura, va perdiendo bastante fuelle para mi gusto.

Como ya hemos dicho anteriormente, el libro comienza con el reencuentro entre dos viejos amigos, que entre cervezas plantea uno de ellos que va a matar al otro. Lejos de tomarselo a risa, Juan, que es como se llama el protagonista, intentará descubrir por qué Valle (su amigo) tiene intención de matarle, y sobre todo, por qué se lo anuncia con antelación.

Mientras Juan intenta descubrir qué se esconde tras todo esto, para tratar de evitarlo, verá como su vida se da desmoronando a su camino, no sabe si provocado por la amenaza de Valle, o simplemente por coincidencia. Hasta entonces lleva una apacible vida, casado y con dos hijos, dueño de un negocio próspero, tranquilo y sobre todo normal. De buenas a primeras el negocio comenzará a ir mal, cada vez peor; su mujer comenzará a ver a un viejo amigo con el que Juan sospecha que le pone los cuernos, su modélica hija empezará a tener un comportamiento disoluto, y sobre todo y por encima de todo, la espada de Damocles que representa la amenaza de Valle.

Juan entrará en una espiral de autodestrucción que le acabará consumiendo. ¿Quien tiene la culpa?. ¿Valle?. su mujer?, ¿él mismo?, ¿los hados?. Quien sabe… qué importa. El final irremediable está servido.

Rafael Balanzá en el Café Gijón.

Rafael Balanzá en el Café Gijón.

Rafael Balanzá ganó con esta obra el pasado premio Café Gijón de Novela 2009, publicando la obra bajo el seudónimo de Hipólito Calys. Anteriormente ha publicado Crímenes triviales, un libro de relatos cortos. Dentro de Los asesinos lentos, el protagonista lee un libro de relatos titulado Trivialidades, de un tal R. Balanzay (oh, obvia coincidencia), y nos lee uno de ellos, El recurso del arpón, que dicho sea de paso, me ha gustado más que el libro en sí. Observaremos al autor a ver como progresa en el futuro.