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La muerte negra, Hazael G.

La muerte negra, Hazael G.

Tras la lectura de la novela, he de decir que me ha gustado bastante, tanto el argumento de la novela, como el ritmo narrativo de la misma. El argumento me ha parecido bastante novedoso, en este tema que tan trillado está ya y que parece que todo está escrito. En cuanto al ritmo narrativo, al autor usa un método que he bautizaod como «acelerones y frenazos» , que te tiene en vilo durante toda la lectura, pero te permite tomar de cuando en cuando un poco de aliento. Interesantes ambas cosas.

La historia comienza en el siglo XIV en Génova., donde la ciudad de Kaffa está a punto de ser asediada por los mongoles. La ciudad resiste valientemente los envites de los salvajes, pero al caer la noche, cuando parecía que el peligo inminente se había superado, del cielo comenzaron a caer cadáveres (1). Los ciudadanos, sorprendidos y curiosos, lo fueron aún más cuando estos cadáveres se levantaron y empezaron a morder a los sorprendidos espectadores. Kaffa estaba perdida.

La terrible peste.

La terrible peste.

Así comienza la transmisión por Europa de la Muerte Negra, una peste, que a diferencia de la bubúnica, no sólo mataba a sus portadores, sino que los reanimaba tras la defunción, y les hacía propagar la infeccción a mordiscos por doquier.

Cuando todo parece perdido, la Iglesia, con el Papa Clemente VI a la cabeza, organiza un plan para llegar al foco de la infección e intentar detenerlo. Para ello, contarán con LeBlanc, un prisionero occitano que a cambio de la libertad, accederá a cruzar media Europa hasta llegar al punto de incio, y una vez allí, sin tener muy claro como, acabar con ella.

En su viaje, le ayudarán su joven sobrino Abel, y un misterioso monje, Kirias. Los tres irán sorteando los peligros de un mundo que se está derrumbando, acosados por zombies y saqueadores, pero ayudados por un sello papal, que les proporcionará la ayuda de aliados tan importantes como los cruzados, o los dogos venecianos.

Los cruzados, los "marines" de la Edad Media.

Los cruzados, los "marines" de la Edad Media.

La narración es curiosa. Por un lado, el autor se salta muchas descripciones y realiza saltos temporales hacia adelante de una línea a otra, lo que, acompañado por la propia acelaración de la trama, dota a la lectura de una ritmo vertiginoso, que sería demasiado acelerado si no fuera por los capítulos «colchón». Intercala la trama principal, con capítulos independientes en los que nos cuenta un detalle de la historia de algunas personas, desde una niña aldeana de los Balcanes, hasta la del Rey de Francia, todas ellas con un trágico final.

Estos capítulos intercalados, ofrecen un descanso en la lectura apresurada de la línea argumental principal, y aportan profundidad a la historia, permitiendo ahondar en historias paralelas. Me recuerda un poco, sin salirnos del género, a Guerra Mundial Z, donde van entrevistando a diversos supervivientes del holocausto de varias partes del mundo.

El libro está bien documentado historicamente. Si no fuera por el hecho de los zombies, podría ser un relato novelado de la progresión de las peste negra en la Edad Media. Los personajes que van apareciendo a lo largo de la historia, realmente tuvieron relación con la enfermedad, como Juana de Borgona, reina de Francía, que murió de peste en esas fechas, u otros personajes, entre los que abundan los nombre reales, como el de Giovanni Visconti, señor de Milan, y otros muchos. Acompaña al libro un apándice de diez páginas donde nos relata los personajes y hechos históricos que se relacionan en el libro.

El único pero que le pongo al libro, y sin el cual hubiera obtenido la calificación de cinco antifaces, es su final. No voy a desvelar nada, ni a spoiler más de lo necesario, pero el final me pareció precipitado, poco explicado y que no resuelve satisfactoriamente la historia. A mu juicio, claro está.

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(1) Durante la Edad Media en épocas de peste, se ha documentado que algunas ciudades asediadas cayeron mediante «guerra bacteriológica». Los cercadores lanzaban con catapultas cuerpos de infectados por la peste negra sobre los muros de la ciudad , o dejaban algunos muertos llenos de bubones purulentos en los arroyos que surtían de agua la ciudad (Wikipedia).