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La carretera, de Cormac McCarthy.

La carretera, de Cormac McCarthy.

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Relato post-apocalíptico en el que un padre y un hijo, prácticamente solos en el mundo, viajan por una tierra arrasada, destruida y sin vida. La supervivencia es su único pensamiento.

La obsesión del padre es viajar hacia el sur y para no perderse siguen una carretera que les lleva en esa dirección, de ahí el título del libro. Allí cree que, al menos el clima, será más favorable, pero realmente caminan porque quedarse es morir, morir de hambre, de frío y de desesperación. Morir de inactividad.

El hijo ha nacido después del desastre que causó la destrucción de la tierra. No conoce otra cosa, no conoce otras personas y vive permanentemente aterrado. Sólo quiere estar con su padre, a su lado. Le asusta pensar que pueda siquiera perderle de vista.

Este es el paisaje que le espera y el mismo que deja atrás

Este es el paisaje que le espera y el mismo que deja atrás

Durante el camino tienen que enfrentarse a un peligro mucho más importante que morir de hambre o frío: Otros hombres.

Cuando no hay nada para comer, absolutamente nada, el ser humano puede volverse muy peligroso. El problema no es sólo que te puedan robar lo poco que tienes, que incluso lleguen a matar para robarte, el problema es el hambre y cuando no hay comida, no hay plantas comestibles, no hay animales que cazar… el único alimento eres tú.

El padre intenta explicar al hijo, de manera muy somera, su situación: Ellos son los buenos y los otros los malos. Hay más gente buena, pero no se les distingue, por lo que tienen que tener mucho cuidado.

Utiliza una expresión que me gustó, no sé muy bien por qué: “Nosotros somos los buenos y llevamos el fuego”.

En libro en su conjunto no me ha gustado demasiado. Me parece que no aporta nada interesante. Es lento, bastante lento y muy predecible, tanto el desarrollo como el final. Esperaba algo más original.

Los diálogos son escasos y breves, casi todo son descripciones de qué ocurre, dónde ocurre y cómo ocurre. Pero ocurre más bien poco.

No cuenta el lugar en que se desarrolla la acción. No hay fechas, ni citas que puedan servir de referencia. El padre y el hijo no tienen nombre. Ni edad. Al niño le calculo, por sus reacciones y su comportamiento, que pueda tener alrededor de 8 años, pero puedo equivocarme bastante.

Supongo que este anonimato pretende que te identifiques con el protagonista, que nos represente a cualquiera de nosotros. No lo sé.