RSS
Entradas
Comentarios

Pantaleón y las visitadoras, de Vargas Llosa.

Pantaleón y las visitadoras, de Vargas Llosa.

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Pantaleón Pantoja es un militar de intendencia que ha sido recientemente ascendido al grado de capitán y que espera nuevo destino. Así empieza la novela. Unos generales le reciben para explicarle cual va a ser su nuevo destino, un trabajo “algo delicado”. Debido a su excelente hoja de servicios deciden que es la persona indicada para organizar un complicado servicio de nueva creación. Una red de visitadoras (prostitutas) para atender las necesidades de los soldados destinados en la selva amazónica y que debido a su aislamiento están causando “disturbios sexuales” entre los pequeños pueblos y aldeas de la zona.

Lamento tener que decir que no me ha gustado y me ha costado un trabajo tremendo leerla, a pesar de su corta extensión.

El problema no ha sido la historia, que es original y entretenida. El problema es el modo en que está escrita.

Son todo diálogos, con poca narración, sin apenas descripciones ni párrafos aclaratorios. Únicamente se intercalan algunos informes militares enviados desde un servicio a otro, y al final del libro alguna noticia periodística.

Los diálogos son muy complicados de seguir por dos razones, la primera y para mí la más importante es que alterna, sin previo aviso, dos o tres conversaciones diferentes, que se llevan a cabo en diferentes lugares e incluso diferentes tiempos, en las que intervienen personas distintas y en las que se pueden tratar temas que no tienen nada que ver unos con otros, aunque, en muchas ocasiones, hace que parezcan continuación de la misma conversación, hasta que te das cuenta que es una situación nueva y diferenciada. Un lío, vamos. Esto hace que sea imposible seguir una conversación, pues no te enteras quién habla, de qué y cuándo.

Y la segunda razón es que yo pensaba que entre personas que hablamos un mismo idioma, el español, es fácil entenderse, pero no es así. Entre todos los países hispanohablantes hay muchas palabras y giros lingüísticos diferentes, pero que con ayuda de un contexto determinado son fácilmente comprensibles, pero en este caso son tantas y tan frecuentes, que tengo que replantearme esto de que todos hablamos el mismo idioma.

No recomiendo en absoluto este libro y al autor, si es su manera habitual de escribir, tampoco. Pero no obstante, como todos sabéis, es mi opinión personal y no soy ninguna autoridad en la materia, por supuesto.