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De parte de la princesa muerta, de Kenize Mourad.

De parte de la princesa muerta, de Kenize Mourad.

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Para quienes no hayáis leído esta novela y tengáis la intención de hacerlo, os diré que en esta reseña quizá desvele parte de la trama, puede que un poquito más de lo fuera deseable, pero me parece necesario para poder valorar la obra algo más allá de “Me ha gustado”, “no está mal”, “la recomiendo” o “ni os acerquéis a ella”

Así que, si es así (que os la queréis leer, vaya), os recomiendo que no sigáis leyendo. O sí, como lo veáis, pues tampoco es una novela de detectives o suspense en la que desvele quién es el asesino, que eso sí sería destrozarla. Vosotros mismos.

La verdad es que esto me pasa con casi todas las reseñas. ¿Cómo se reseña un libro, contando lo suficiente pero sin contar demasiado?. Es difícil para mí. La escribo, la modifico, la reescribo, la dejo como estaba y luego la vuelvo a rectificar. Y seguro que al final alguien me tildará de spoilerista. O algo así se dice ¿no?.

Esta es la historia de la princesa Selma, nieta del sultán Murad V, que gobernó Turquía en 1876. Y digo en 1876, por que su reinado no duró ni un año. Las conspiraciones que los “malos” maquinaban a su alrededor, enseguida le apartaron del trono y le encerraron en una prisión-palacio.

Comienza cuando la princesa tiene 7 años y acaba con su muerte. Nos cuenta su vida en Turquía, su exilio en el Líbano, su vida en la India como esposa del rajá reinante de Badalpur, Amir, descendiente directo del nieto del profeta y por último, su estancia y muerte en París, dónde nació su hija, Kenizé Mourad autora de esta novela.

Está dividida en cuatro partes bien diferenciadas, que corresponde a cada uno de los países en que vivió la princesa. Nos narra las costumbres de cada país (que en aquella época eran muy diferentes entre sí y a las de ahora, sobre todo para las mujeres) y su adaptación, a veces difícil, a estas costumbres.

Existe una relación muy estrecha entre Selma y su madre, la sultana Hatidjé (sultana la madre por ser hija de sultán, princesa la hija por ser hija de sultana) durante las dos primeras partes del libro, en que viven juntas hasta que se casa y se traslada a vivir a la India ella sola. Su madre, inteligente, justa, pero rígida con el cumplimiento de las normas, el protocolo y la tradición, la dejará una huella imborrable hasta el fin de sus días.

Selma vive sin más amor que el de su madre (que como a los soldados el valor, se le supone, porque muy efusiva la mujer no es precisamente) pues no termina de encontrar un hombre a quien amar y que la ame. Es una mujer muy necesitada de amor, ansiosa de que la amen. Todos. Su madre, su pueblo, sus amigas, su marido, sus sirvientes… todos. Su vida está marcada por esta obsesión: quiere ser amada a toda costa. Pero quizá ella sea la culpable de no encontrar ese amor. Esta necesidad obsesiva la vuelve egoísta y no se da cuenta de que para que te amen tienes también que amar. No es una relación unidireccional.

Pero para ella esta necesidad es casi física y la amargará hasta su muerte. Y lo peor de todo es que sí es una mujer amada, pero no sabrá verlo y valorarlo. La ama su madre, a su manera, sin grandes alardes efusivos. La ama su sirviente eunuco, quien se considera como un padre para ella y la servirá incondicionalmente hasta su muerte. La ama su marido, aunque la incomprensión entre ellos terminará con ese amor. La ama su pueblo. Pero ella es tan exigente, necesita tanto, que termina por agotar las fuentes del amor y vivirá siempre buscando otras que la puedan seguir dando lo que necesita.

Después de esto tengo que decir es que esperaba más de esta novela. Se me ha hecho larga, muy larga, y para rematar, la última frase del libro, en el epílogo, me terminó de dar la puntilla: “Finalmente para acercarme a ella (a mi madre) todavía más, para reencontrarla, confié en mi intuición y mi imaginación”.

Es decir, que este relato ni siquiera tiene ningún rigor histórico. Yo no pido un tratado de historia, pero sí que sea una historia novelada, pues así me la han vendido, y lo que parece que ser, es una novela en la que se han puesto nombre reales a los protagonistas. No conoció a su madre quien murió siendo ella un bebé, vivió lejos de toda su familia y de sus raices, su entorno no tenía nada que ver con su origen, nos dice que se ha documentado, pero tal y como yo entiendo lo que nos cuenta en ese epílogo, hay muchísima más fantasía que realidad. Y como novela de ficción, no vale mucho. Desde mi punto de vista, claro.

La puntuación que le doy es de 3 sobre 5, porque suspenderla me parece mucho, pero yo realmente la daría 2 antifaces y medio (un aprobado raspadito).