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Historias de cementerio, Peter Cock.

Historias de cementerio, Peter Cock.

Sorprendente. Sin duda este es el apelativo adecuado tras leer la novela. Me ha gustado muchísimo, aunque desde luego no era lo que esperaba encontrar ni de lejos. Se parece a la primera novela como un huevo a una castaña. Mientras Cheyena era un libro que saltaba entre la realidad y la fantasía en unos encuentros erotico-oníricos y un tanto aderezados con psicotrópicos, Historias de cementerio es un libro enraizado en la realidad terrenal. De hecho, en lo más profundo de nuestras costumbres.

He tardado más de lo habitual en la lectura del libro, porque lo he ido compaginando con los relatos de Antología Z. Aunque no suelo tener dos libros a medias a la vez, al tratarse dos libros de relatos, se dejaban leer muy bien al compás. Por cierto, y haciendo un inciso, aunque la calidad de los relatos de Antología Z me ha parecido muy heterogénea, en líneas generales me ha gustado mucho, y creo que es de lo mejorcito de zombies que ha aparecido en los ultimos meses. Especialmente  me han gustado ‘Tiene mensajes nuevos. Para escucharlos, pulse…’, de Ángel Villán;  ‘Declaración de un superviviente’ de Alex Gómez, y sobre todo ‘3113’, de Oscar de Marcos. Pero volvamos al libro de Cock.


El libro nos cuenta la historia de un cementerio y de sus gentes, vistas a través de los ojos de un enterrador. De hecho, nos indica que el propio autor es el enterrador del cementerio. No sé si será así realmente o se trata de un recurso literario, pero desde luego, si no es enterrador de verdad, conoce bastante bien el ambiente.

La novela se estructura a través de las distintas historias que el enterrador observa en el camposanto, y las vivencias de las gentes que por allí transita. Desde un legionario nonagenario que va a ver a su hija y que nos narra las atrocidades cometidas en la guerra civil, pasando por la historia del marmolista de cementerio, que es analfabeto y se limita a copiar los textos que le dan, faltas de ortografía incluidas, en las lápidas, o la de el abuelo del protagonista, también enterrador, y que se iba preparando la tumba en el propio cementerio con ayuda de su nieto. En fin, un cúmulo de historias a cual más interesante, sobre todo por lo cotidianas.

El autor ha madurado mucho desde su primera novela (no olvidemos que han pasado 15 años), y se nota un estilo mucho más depurado. Me da la impresión de que debe de haber algun libro editado entre estos dos que yo me haya perdido, porque es una evolución demasiado grande para no haber ensayos intermedios.

Sin lugar a duda, Peter Cock será uno de los autores a observar atentamente en los próximos años. Nosotros desde luego, lo haremos.

Para adquirir el libro, puedes hacerlo desde el blog del autor: http://petercock.wordpress.com/