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No le dedicamos mucho espacio a la Poesía dentro del blog. Se conoce que somos más aficionados a la novela que a ella, ya que quitando una incursión solitaria de Óscar hace un tiempo, y alguna efeméride ocasional, no hemos tocado este campo. Tampoco voy a hacerlo ahora, pero me dejo una nota mental para el futuro para que reseñemos algún libro de poemas.

Lo que os quería traer ahora, es un simple poema aislado, pero es mi poema favorito. No soy aficionado al noble arte de la rima, pero cuando descubrí el pequeño librito «Veinte poemas de amor y una canción desesperada», de Pablo Neruda, me impactó muchísimo allá en mi lejana adolescencia, sobre todo su poema final, el número 20.

Navegando por el tubo, he encontrado este poema recitado por Gian Franco Pagliaro, que me ha gustado mucho. Lo comparto con vosotros.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=8YFxgEp2O6c[/youtube]

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Aqui lo tenéis recitado por el propio Neruda, pero me gusta bastante menos…

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=jF79a4K9wGg[/youtube]