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El libro del cementerio, de Neil Gaiman.

El libro del cementerio, de Neil Gaiman.

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Lo primero que tengo que decir es que, efectivamente, es un libro juvenil. Pero bastante juvenil, casi-casi infantil. Se puede leer desde los 10 ó 12 años.

Pero después de esta pequeña anotación, debo reconocer que está bastante bien. Se lee con facilidad y resulta muy entretenido. Me parece un tema bastante original y creo que a los niños les gustará bastante más que a mí, que también me ha gustado.

He dicho que el tema me parece original, a pesar de que algunos apuntan que tiene ciertas semejanzas con la historia del Libro de la Selva, y es que creo que el tema de los fantasmas tiene su puntito de singularidad. Y además, aunque pretenda ser de terror, nada de nada. Ni a los adultos ni a los niños, podéis dejárselo leer con toda tranquilidad a los más jóvenes.

La historia es así: Un bebé que apenas sabe andar, sale de su casa cuando su familia es asesinada. El asesino, un hombre llamado Jack, tiene orden de exterminar a toda la familia, por lo que sale en su persecución. Tarda un poquito en encontrarle pues, contra todo pronóstico, el niño sube una empinada cuesta y entra en un cementerio a través de la reja de la puerta.

Cuando el asesino le localiza y entra en el cementerio para matarle, los fantasmas que viven allí ya han decidido “adoptarle” para su protección.

Al pequeño le ponen el nombre de Nadie Owen. El apellido es el de la pareja de fantasmas que ejerce de padres y el nombre fue el que decidieron después de pensar a quién se parecía –algún familiar de los Owen, algún personaje famoso…– para llamarle así.  No se parecía a Nadie y así le llamaron.

La relación entre el niño y los distintos fantasmas es muy curiosa ya que ellos han vivido en distintas épocas, tienen distintas costumbres, distintas formas de pensar y de educar al niño, quien ve con absoluta normalidad la situación. Además él crece y los fantasmas están siempre iguales. Aún así todo es normal para Nad

También “vive” allí un vampiro, aunque nunca se le califica de tal, pero la cosa queda bastante clara. Él es nombrado tutor de Nad y es quien, además de ayudar en su educación, se encarga de las necesidades básicas del niño: comida, ropa… ya que los demás no pueden salir del cementerio y además no les valdría para nada: son fantasmas y nadie los ve.

Todo va bastante bien hasta que un día Nad quiere salir a la calle. Todos se oponen. Temen por su seguridad porque fuera está esperando Jack. Pero Nad tiene ya doce años ¿Qué o quién le impide coger la puerta y marcharse?.