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Los mares del sur, de Manuel Vázquez Montalbán.

Los mares del sur, de Manuel Vázquez Montalbán.

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Como ya os dije cuando empecé a leer esta novela, no me enteré de que era una aventura del detective Pepe Carvalho hasta la 7ª página del libro. Desde ese momento, la imagen del detective tomó en mi cabeza la de Juanjo Puigcorbé y esto me ayudó mucho por dos razones: la primera es que Juanjo Puigcorbé en un actor que me gusta muchísimo y la segunda es que creo que no hay nadie como él para interpretar este papel. Y hay una tercera: tener una imagen adecuada para el personaje hace mucho más fácil la lectura de la novela. Al menos a mí.

Sé que han interpretado a Carvalho muchos actores y que esta novela ha sido llevada al cine y ha sido Juan Luis Galiardo el que la ha protagonizado. No le va mal el papel, pero sigo prefiriendo a Juanjo.

La novela nos cuenta un caso de asesinato que este detective tiene que resolver. La familia del empresario Barcelonés Stuart Predrell, le contrata para que averigue que ha pasado desde que este hombre de negocios dijo a familia y amigos que se iba a vivir a los mares del Sur hasta que, un año más tarde, aparece asesinado en un barrio obrero y periférico de Barcelona.

Carvalho empieza a conocer la personalidad original de la fallecido, su deseo de cambiar radicalmente su vida, sus gustos intelectuales y su obsesión por irse a los mares del Sur, símbolo constante de los sueños no realizados. Habla con su familia, sus socios, sus amantes y esto le va llevando de un lugar a otro, pero no parece que vaya a descubrir nada. Según avanza el libro te parece que va acumulando datos sobre la vida del muerto durante este año, pero que no tiene pinta de que le vaya a llevar a ninguna conclusión, y sin embargo al final consigue desenredar el embrollo, enlazando todos estos datos de manera magistral para dar una solución verosímil.

El personaje es atípico, único y no se parece a ningún otro detective literario que yo conozca. Su nivel económico no es demasiado boyante, por lo que tiene que aceptar todo lo que le ofrezcan. Este es un buen caso, pues los clientes tienen dinero suficiente para pagar la minuta que les pida, pero entre tanto, tiene tiempo para resolver la papeleta, sin gran esfuerzo ni complicaciones, de un pobre panadero al que su mujer ha dejado por un joven guapo, atlético, aventurero y un “pelín” buscavidas. Desde la alta sociedad a los habitantes más pobres de los suburbios, la novela describe personajes y ambientes que refleja la España de la transición con mucha fidelidad.

Carvalho se acompaña  de un ayudante para todo, Biscuter, que prácticamente vive en la oficina del detective. Allí cocina para él y hace todos los recados necesarios. Esta figura me recuerda mucho -salvando las distancias, por supuesto- al Dr. Watson, siempre dispuesto a serle útil al Sr. Holmes.

También llama la atención su extraña relación ya de varios años con una prostituta que, a veces parece su novia, a veces una carga que soportar, pero a la que siempre vuelve. Su afición por la buena comida y el buen vino –blanco- son constantes de la historia.

Supongo que seré la única que hasta ahora no había leído ninguna historia de Pepe Carvalho, pero si alguien queda por ahí que tampoco lo haya hecho, le recomiendo que no lo posponga más.