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La Estirpe del Dragón, de Pearl S. Buck.

La Estirpe del Dragón, de Pearl S. Buck.

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Una novela dura y tierna a la vez. Una historia que nos cuenta como la vida tranquila y feliz de unos campesinos chinos, se ve alterada de forma dramática por la invasión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial.

Es una historia dura pues nos cuenta con crudeza todas las barbaridades que puede cometer el ser humano durante una guerra, todo el terror y el dolor que es capaz de sembrar el invasor, la destrucción sin sentido de las personas y sus hogares.

Pero es tierna a su vez pues está narrada desde la inmensa humanidad del protagonista, un campesino chino, aferrado a su tierra y a su familia, para quien es imposible vivir de otra manera diferente a la suya que es la de todos sus antepasados, respetando las costumbres ancestrales, a sus mayores y por supuesto a su tierra que es quien les da la vida. Un hombre que en lo único que piensa es en atender las necesidades de su familia y que cree que si todo el mundo hiciera lo mismo no habría problemas ni guerras.

La novela empieza contándolos la vida de Ling Tan, el patriarca de esta familia. Vive en una aldea junto con su mujer, Ling Sao, sus dos hijos mayores y sus repectivas esposas, su hijo pequeño y su hija menor. La hija mayor se ha casado con un próspero comerciante de la ciudad cercana. La relación entre ellos es feliz, equilibrada y tranquila. La única preocupación de Ling Tan es pensar cómo quedará estructurada su familia a su muerte, quien heredará la tierra y de qué manera éste deberá ocuparse de sus hermanos. También debe buscar esposa a su hijo pequeño y un buen marido para su hija menor. Y los nietos. Los nietos que son el futuro y la continuación de la estirpe.

De repente un día un avión sobrevuela los campos. Lo que puede parecer una simple curiosidad que no les hace ni siquiera abandonar las tareas de la cosecha tan sólo un momento, será el principio de la invasión japonesa de China.

La desgracia cae sobre toda la población y la familia de Ling Tan no iba a ser menos. Poco a poco se va desgajando la unidad familiar y su tranquila felicidad desaparecerá, salvajemente destrozada por el enemigo. A Ling Tan y a su mujer les cuesta adaptarse a la cruda realidad, pero sus hijos, uno a uno y cada cual a su manera, van ayudando a la resistencia que el pueblo ofrece al invasor. En un principio la resistencia es pasiva, pero la evolución terrorífica de los acontecimientos le hace pasar a la guerrilla activa.

No es una novela alegre, ni feliz, pero sí esperanzadora puesto que nos cuenta como los principios, la moral, el respeto y las creencias de cada persona, por insignificante que ésta nos parezca, ayudan a sobrellevar y combatir los infortunios que la vida nos puede deparar, aún en situaciones límite cuando crees que, no pudiendo soportar tanto dolor, lo único que cabe es morir. Una familia analfabeta, sin más conocimientos que el de las tradiciones de sus antepasados, transmitidas desde siglos de padres a hijos, tiene una fuerza moral y una sabiduría y un conocimiento sobre la vida que nos sorprende.

En la línea habitual de toda la obra de Pearl S. Buck, gran conocedora del pueblo chino, este libro es una joya literaria, bien escrita en cuanto a la forma, de fácil y agradable lectura, y de un gran valor histórico en cuanto a la información y a los conocimientos que nos transmite sobre la cultura china. El título es bastante significativo: “La estirpe del dragón” (en su título original, La semilla del dragón). Los chinos. Una cultura, una raza de hombres y mujeres herederos y descendientes de dragones, de dioses. De fuertes principios y arraigadas tradiciones. Una raza de supervivivientes. Su herencia les hace fuertes.

Mi valoración personal, que viene reflejada en las máscaras de la parte inferior izquierda, es la máxima que puedo darle: 5 sobre 5.