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Hypatia, la mujer que amó la ciencia.

Hypatia, la mujer que amó la ciencia.

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Hypatia nació en el año 370, en Alejandría cuando la ciudad estaba en su pleno esplendor. Era hija de un importante matemático, Teón de Alejandría, un amante de la ciencia, que se encargó de que su hija fuera una mujer instruida, en contra de las costumbres de la época.

Él mismo se encargó de su educación ayudado de los grandes profesores que trabajaban con él en el “Museo”, institución dedicada a la investigación y la enseñanza (algo así como la universidad de la época) y con el tiempo se convertiría en una mujer brillante, que amaba la ciencia tanto como su padre, que le superó en conocimientos y que supo transmitir a todos sus discípulos sus conocimientos y su amor por ella. Impartió clases en el Museo y cuando los dirigentes religiosos se lo prohibieron continuó haciéndolo en su propia casa. Tuvo entre sus discípulos a importantes hombres de ciencia y a políticos relevantes, que admiraban su saber y apreciaban sus enseñanzas, pero ninguno de ellos pudo evitar su final.

A Hypatia le tocó vivir una época difícil. Difícil para una mujer que intentaba competir en un mundo de hombres, en el que la diferencia entre sexos era muchísimo mayor que la que hemos conocido -siquiera de oídas- cualquiera de nosotros, y difícil porque las guerras religiosas buscaban presas ideales para que fueran víctimas de su fanatismo. Hypatia fue una de ellas: murió de forma terrible en manos de personas sanguinarias que se escondían bajo un hábito religioso, que intentaban mantener al pueblo ignorante para que así fuera más fácil su dominación por medio de la fe absolouta en aquello que pregonaban y que no podían consentir que nadie, y menos una mujer, ignorara sus ridículas, injustas y salvajes leyes y se permitiera el lujo de no temerles.

La novela nos cuenta su vida, desde su nacimiento hasta su muerte. Su infancia fue feliz hasta los 8 ó 10 años, mimada, educada, querida… A partir de esa edad empiezan los problemas, muere su madre, las invasiones, la sucesión de distintos emperadores y la expansión del cristianismo intentando eliminar a las demás religiones de manera salvaje y las funestas consecuencias para la población. Pero Hypatia se refugia en su mundo y en su ciencia y piensa que esto la protegerá. No se da cuenta de que se está convirtiendo en un enemigo para los poderosos. Su racionalismo choca frontalmente con la religión en expansión, entorpeciendo el ascenso al poder de todos los líderes religiosos, que eran tan fundamentalistas como los que más.

Creo que es un libro bastante ameno que merece la pena leer. Una biografía novelada, aunque poco especulativa, y eso que con los pocos datos que se tienen de la vida de Hypatia, se hubiera prestado a la fantasía. Para completar esa ausencia de información, el autor llena las lagunas con datos sobre sus contemporáneos y sobre la época, pero no ha fantaseado demasiado y nos cuenta no sólo la vida de esta mujer, sino también la historia de la época y el lugar en que vivió: la mítica Alejandría. Y no digo mítica por que fuera irreal, sino por tantas cosas maravillosas y fantásticas que han llegado hasta nosotros y que nos parecerían imposibles de creer si no fuera porque están todas bastante documentadas.

Maqueta que representa el faro de Alejandria. una de las Siete Maravillas del Mundo, estaba situado a la entrada del puerto de Alejandría, en la isla de Faro, su luz se podía ver en plena noche a más de 50 Kms. de distancia.

Maqueta que representa el faro de Alejandria. una de las Siete Maravillas del Mundo, estaba situado a la entrada del puerto de Alejandría, en la isla de Faro, su luz se podía ver en plena noche a más de 50 Kms. de distancia.

El libro nos cuenta que Alejandría no contaba sólo con las Maravillas de su inmenso, moderno, funcional y famoso faro o su inigualablemente dotada e igualmente famosa biblioteca, ambos desaparecidos. También reunía un buen conjunto de mentes privilegiadas, que contaban con el respeto y patrocinio de sus gobernantes y que llegaban de todas partes del mundo para estudiar, investigar y compartir con otros su sabiduría, lo que convertía a la ciudad en el centro del saber del mundo antiguo y sus conocimientos han estado vigentes durante muchos siglos. Aún ahora su legado es de un valor incalculable.

La escuela de Atenas, de Raffaello Sanzio. En este cuadro están representadas todas las mentes privilegiadas de la época. En el centro, y mirando directamente hacia nosotros, podemos ver a Hypatia. Un detalle de este cuadro es el escogido para portada del libro.

La escuela de Atenas, de Raffaello Sanzio. En este cuadro están representadas todas las mentes privilegiadas de la época. En la izquierda, solitaria, serena y mirando directamente hacia nosotros, podemos ver a Hypatia. Un detalle de esta pintura es el escogido para portada del libro.

Todas las artes y las ciencias estaban representadas en Alejandría por sus máximos exponentes y entre todos ellos destacó Hypatia, no sólo por ser la primera mujer científica, astrónoma, matemática o filósofa del mundo, que ya es bastante, sino por que su mente clara y su intelecto privilegiado hicieron que superara a todos los hombres de su tiempo. Y pasarían muchos siglos antes de que se encontrara una inteligencia de su calibre.