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Se enciende y se apaga una luz. Ángel Vázquez.

Se enciende y se apaga una luz. Ángel Vázquez.

(Ver ficha técnica)

Acabo de terminar el libro, y tal y como siempre prometo y fiel a ese compromiso, aquí estoy para contaros mis impresiones sobre el mismo.

En el año 1962, cuanto contaba con 33 años, Ángel Vázquez escribía su primera novela, Se enciende y se apaga una luz. Su trabajo se vio recompensado con el Premio Planeta de ese año.

Ambientada en el año 1958 en una ciudad costera de Marruecos, que yo quiero situar en Tánger, (aunque no recuerdo en este momento si se cita el nombre de la ciudad), el autor nos habla de Cristina, la protagonista, una muchacha de 18 años, hija única, que vive con su familia en un lugar apartado de la ciudad conocido como “El Monte”. Su madre, católica practicante y convencida, con unos principios morales próximos a la época victoriana, trata de educarla inculcándole tan rígidas normas. Su padre, algo más liberal, trata de suavizar esa “rigidez” y se sitúa en un plano más próximo a su hija, pero sus negocios sólo le permiten estar con ella breves momentos al día.

Narrada en tres épocas diferentes, nos va trasladando en el tiempo para que conozcamos el mundo de Cristina cuando era apenas una niña y cuando es una adolescente. También nos lleva un poco más lejos en el tiempo, mediados de los años 40, para presentarnos a su abuela Lidia, y para descrubrirnos cómo se conocen Julio e Isabel, sus padres.

Cristina, educada en ese ambiente cerrado, busca consciente o inconscientemente “encender una luz” que de algún sentido a su vida. Y la encenderá, aunque inmediatamente sepa que acaba de cometer un error, o al menos así lo entiende ella.

Un libro que se lee con fluidez, donde el autor nos detalla con mucho esmero y cuidado los ambientes, situaciones, paisajes …, todo ello escrito con un lenguaje claro y directo. La historia es sencilla, no hay grandes complicaciones, ni tramas enrevesadas, pero es entretenida. Si os decidís a leerlo disfrutad de su lectura, yo pasé un buen rato con ella.

Y poco más os puedo decir de este libro, tan sólo hablar un poco de su autor que, como vais a poder comprobar, tuvo una vida un tanto complicada. Os dejo con su biografía.  Hasta la próxima.

 

 Ángel Vázquez, cuyo verdadero nombre era Antonio Ángel Vázquez Molina, nació en Tánger (Marruecos) el 3 de junio de 1929. Su padre, quien al parecer era un hombre bastante violento, abandonó el seno familiar siendo él muy pequeño. Fue un niño tímido, solitario, e introvertido.

Debido a problemas económicos, se vio obligado a abandonar los estudios de forma prematura. Trabajó en múltiples oficios aceptando cualquier trabajo por precario que éste fuera, siendo consciente de que su empleo era la única fuente de ingresos de la familia. Tras publicar su primera novela, “Se enciende y se apaga una luz”, todo el dinero que obtuvo con ella tuvo que invertirlo en pagar deudas. En 1965, tras la muerte de su abuela y de su madre, su única familia, decide abandonar Tánger e instalarse en España. Su situación no cambiará mucho, siempre agobiado por la precariedad económica  sufrirá toda clase de penurias para poder subsistir.  Muere en Madrid víctima de un ataque al corazón el 25 de febrero de 1980, a los 50 años de edad, tras vivir la última etapa de su vida muy deteriorado por su adicción alcohol. Se dice que el día antes de morir quemó dos novelas que había sido incapaz de terminar.

Su producción literaria fue muy escasa. Escribió tan sólo tres novelas, “Se enciende y se apaga una luz” (1962), “Fiesta para una mujer sola” (1964) que la censura maltrató y silenció, y “La vida perra de Juanita Narboni” (1976) que se dio a conocer gracias a la adaptación cinematográfica “Vida perra” realizada en 1982, y que hoy es considerada una de las grandes obras de la literatura española del siglo pasado. Además de estas tres novelas escribió también un total de nueve cuentos cortos.

 

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