
El cazador de barcos, Justin Scott.
Ya he terminado de leer este libro. Me ha gustado un poco más que Moby Dick, pero tampoco figurará en mi listado de obras de referencia, así que creo que estaré una temporadita lejos de las aventuras naúticas.
Yo no conocía el libro ni al autor, pero comentando con Ascen, ella sí que lo había leído y le había gustado, y luego he leído por ahi que el libro “se ha convertido en la segunda novela de tema náutico más leída después de Moby Dick“. Eso despertó mi atención (sobre todo porque andaba embarcado con la historia de la ballena blanca por aquel entonces), y lo puse en mi punto de mira. Tras la lectura, me parece que está un poco sobrevalorado.
El argumento de la novela está bien, sin ser demasiado original, pero es interesante. Sin embargo, los personajes no me acaban de convencer. Me parecen demasiado superficiales, y sus motivaciones no me parecen creibles. Sin embargo, es en la descripción de los temas náuticos donde el libro es un verdadero infierno. Parecía que estaba leyendo un manual de navegación en lugar de una novela. Os pongo un ejemplo:
Con el viento directamente en popa, preparó un arbotante para que le hiciera la botavara e izó en él un gran foque opuesto al genovés. Luego arrió la vela mayor, aferró la botavara con un cabo y regresó junto a la rueda del timón. En balandro avanzó con fuerza, movido por la poderosa tracción de los dos foques gemelos. Era un aparejo clásico para navegar con el piloto automático -podía dejarse varios días seguidos, sin tocarlo para nada, en la zona de los alísios-, pero lo que él buscaba era la máxima velocidad, y para conseguirla tenía que vigilar el timón y las escotas, y mantener un curso perfecto.
Quince minuutos más tarde el viento aminoró un poco y Peter se dirigió a proa y aflojó las drizas de los foques para ahuecar las velas, de manera que cogieran el viento más suavemente. Pasada otra media hora volvía a estar en la proa, tesando ahora las drizas, pues el viento había arreciado otra vez. Siguió soplando sin aflojar hasta que se puso el sol, y Peter se quedó amodorrado, a pesar de las anfetaminas, hasta que empezó a oir un terrible golpeteo en la proa.
Estaba oscuro. No se veía ni una estrella. Peter corrió hacia el palo y comprobó que el segundo foque se había soltado del arbotante y estaba perdiendo el viento. Restituyó el arbotante en su sitio y volvió a la bañera y tesó la escota. La vela se hinchó, luego volvió a desinflarse. Entre tanto, sus ojos se habían adaptado a la oscuridad y advirtió que el aguaje que golpeaba el barco en la popa por el lado de babor había hecho orzar el balandro. Rectificó el rumbo y ajustó el piloto automático para compensar la acción de las olas.
El balandro siguió navegando sin problemas durante media hora. Después el viento roló bruscamente al este. Hardin arrió el segundo foque, guardó el tangón y la vela, soltó la botavara e izó la mayor.
¿Qué?. ¿Cómo se os queda el cuerpo?.

En fin. Del argumento poco os puedo decir que no haya comentado en el leyendo del libro. Un matrimonio pasa sus vacaciones navegando en su velero tranquilamente, cuando son arrollados por un superpetrolero. El barco queda hecho trizas, el hombre herido y la mujer muerta. Tras la recuperación del protagonista, buscará la venganza contra el culpable de sus desgracias. No el capitán del petrolero, ni la compañía naviera ni la agencia de seguros… sino contra el propio barco. Toda su obsesión a partir de ese momento será hundir el Leviathan.
El Leviathan es un monstruo de barco, como su equivalente mitológico. Se trata del petrolero más grande del mundo, en cuyo demoledor avance, ni siquiera se dará cuenta de que ha pasado por encima del velero. El barco es un ULCC (Ultra Large Crude Carrier), con una capacidad de un millón de toneladas de crudo, y 640 metros de eslora. Vamos, un gigante.
De hecho, el barco es ficticio, ya que no hay ningún barco tan grande. El barco más grande jamás construido es el Knock Nevis, otro petrolero de clase ULCC. Este sólo mide 458 metros de eslora y puede cargar 565.000 toneladas. Vamos, la mitad de carga que el bicho del libro, y un70% de su longitud.

El superpetrolero Knock Nevis.
En el gráfico comparativo de abajo, he hecho a escala (lo sé, soy un friki) una comparativa de los dos petroleros, junto con el USS. Enterprise, el mayor portaaviones de la US Navy, y el velero que pilota el prota (dentro del círculo rojo), que solo mide 12 metros de eslora. Como sé puede apreciar, es un mosquito frente al coloso de arriba.

Comparativa del tamaño de los barcos.
Al prota le ayudarán los personajes en su causa. Una mujer, médico para más señas, que tras curar al enfermo, se enamorará irremisiblemente de él, y con el fin de quitarle la idea de la cabeza, se va con el en el barco y le ayuda con los lanzamisiles y tal. No me cuadra demasiado. Luego hay un personaje raro, un tipo del círculo del Mossad israelí, que por algún mitovo que no me queda muy claro tiene interés en que hundan el barco. También ayudará a nuestro héroe (¿o anti-héroe?) en su labor, proporcionándole información sobre rutas maritímas y demás.
Ninguno de estos dos personajes me cuadran nada. Creo que están puestos para rellenar un vacío que no quedaba bien, pero sus actuaciones son caóticas e irracionales. De hecho el papel del prota tampoco me parace muy allá. Se mete en este “fregao” por vengar la muerte de su querida esposa, y se pone a navegar con la medica por el océanos hasta que se la lleva al huerto. ¿Honrando la memoria de la difunta señora o que?. En fin.
Así que el papel que más me ha gustado es el del capitan del petrolero. Un viajo lobo de mar de la armada, cabronazo y malhumorado, que solo sabe hacer las cosas de una manera. La suya.
En resumen: el libro no está mal. Aventurilla interesante, pero con algunos personajes mejorables, y cientos de páginas prescindibles, llenas de tecnicismos marítimos (¡hay hasta láminas con dibujos de los velámenes!). Lo dejaría en un relato corto de 200 páginas
(*) – La ilustración de la cubierta que aparece en la imagen no corresponde a la edición que estoy leyendo. El libro no tiene sobrecubierta y me ha sido imposible localizar por internet la imagen de esta edición.

















Estos párrafos tan farragosos se leen en diagonal, César.
Me gustó cuando, al principio de la novela, el matrimonio en su yate ve a lo lejos a gran petrolero, pero como es taaaaaan ancho, pensaba que lo estaban viendo pasar de lado, en lugar de ver que venía de frente hacia ellos. Eso da una idea bastante clara de la diferencia de tamaño.
Y lo de que honra a la difunta llevándose al huerto a la nueva: En su corazón tiene cabida todo el amor del mundo.
Un beso.
P.S. Muy bueno el croquis comparativo.
Cierto, lo de que pensaban que estaba pasando de lado cuando en realidad veía de frente a por ellos también me resulto curioso. No hablan del ancho del barco, pero si tenemos en cuenta que el Knock Nevis mide 69 metros de manga, proporcionalmente el Leviathan debía de medir unos 100. Es decir, 10 veces cómo el largo del velero del prota. No es de extrañar que no les diese tiempo a esquivarlo.
Pufff, pues creo que no va a entrar en mi lista.
un abrazo.
híjole, yo leo esto “Hardin arrió el segundo foque, guardó el tangón y la vela, soltó la botavara e izó la mayor” y cierro la tapa del libro y tachán a otra cosa mariposa que no entendí nada de lo que Hardin hizo
me gustan siempre tus entradas y todas las imágenes que pones. Muy visuales. Este libro de momento tampoco entra en mi plan infinito. Que me tengo que comprar antes un velero (y por supuesto, salir a velear) para saber de qué va la cosa 
un abrazo,
Ale.
Dicen que hay una pelicula sobre el libro, pero se llama de otra manera, ¿alguien sabe cual es?