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La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza.

La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza.

(Ver Leyendo-Ficha técnica)

Los hechos se desarrollan en la Barcelona de principios del siglo XX. Nos cuentan una historia ficticia pero que, muy bien narrada, puedes llegar a creer que te encuentras ante la exposición o el informe de una historia real.

Una Barcelona muy industrializada es el marco los acontecimientos. Una época activa e inquieta políticamente, con una crisis económica importante y con un fuerte descontento social, centrado principalmente entre la clase obrera. Anarquistas, sindicalistas y socialistas tratan de organizar ese descontento no sabiendo siempre dirigir acertadamente sus esfuerzos.

La empresa Savolta se encuentra a la cabeza de las grandes industrias, pero los medios para lograrlo no parecen muy limpios. La empresa fabrica armas y se nutre de la guerra en Europa, pero sus negocios incluyen el contrabando de esas armas y una gran dosis de corrupción.

Los obreros de la fábrica trabajan mucho y cobran poco y cansados de su situación inician una revuelta, sumándose a todos los trabajadores descontentos de Barcelona. En medio de esta situación, en una fiesta de Año Nuevo en la casa de Savolta, alguien atenta contra su vida y lo mata.

El revuelo es importante pues era una personalidad muy influyente, de la alta sociedad. Empiezan las pesquisas, las detenciones e incluso los fusilamientos de unos anarquistas que, culpables o no, parecían buenas cabezas de turco. A partir de aquí el enredo no tiene fin. Se suceden muertes, conspiraciones, líos de faldas, atentados terroristas… cuando parece que la situación está casi resuelta, otra causa nueva viene a sumarse a los hechos y a mezclarse con ellos, enredándose en lo que parece un lío sin solución.

En medio de todo este embrollo, el protagonista, Javier Miranda, tiene un papel que jugar y no sabe muy bien quién, ni por qué, le ha metido en este lío. Él, que es el pobre ayudante de un abogado de poca monta, está en el meollo del asunto. Evidentemente, alguien mueve sus hilos, pues él no está capacitado para maquinar tan alta conspiración.

Afortunadamente, al final del libro, el autor tiene a bien darnos una exposición de los hechos bastante clarificadora, en boca del comisario Vázquez y por medio de una explicación al protagonista, ordenando cronológicamente todo lo que nos había contado ya y rellenando lagunas con información adicional.

El autor utiliza varios puntos de vista para informar sobre los acontecimientos. Por un lado tenemos la declaración Javier Miranda ante un juez norteamericano (no se sabe muy bien a santo de qué) que pretende esclarecer unos hechos sucedidos bastantes años atrás; por otro, esos mismos hechos contados a veces por un narrador anónimo, a veces por el propio Miranda y por último unos documentos periodísticos y otros policiales que nos aportan información sobre el mismo caso. El juicio tiene lugar 10 años después de los hechos, la narración se hace en presente y los documentos en un pasado bastante cercano a ese presente. Esto le obliga a utilizar distintos tipos de lenguaje en función del momento de la narración.

Va alternando los diferentes tipos de textos, por lo que la historia se mueve hacia atrás y hacia delante en la línea temporal de los hechos, con numerosos flash-back y solapándose en ocasiones unas y otras situaciones. Aunque al principio y sin una idea de lo que nos vamos a encontrar, cuesta un poco seguir el hilo de los acontecimientos, poco a poco empiezas a centrarte en el asunto.

Los personajes, muy variopintos, están bastante bien construidos. Quizá el que menos me haya gustado es el propio protagonista, Javier Miranda, pero el comisario Vázquez, encargado de todas las investigaciones, o el confidente, Nemesio Cabra, personajes aparentemente secundarios, me han parecido mas elaborados. Incluso el malo-malísimo, el omnipresente Lepprince, me gustó más.

Es una novela entretenida, aunque no la que más me ha gustado de este autor, pues carece del humor con que tanto me hace disfrutar Mendoza. Si acaso algún guiño cómico entre los miembros de la policía y su confidente.