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El Señor de los Anillos: Las dos Torres, de J.R.R. Tolkien.

El Señor de los Anillos: Las dos Torres, de J.R.R. Tolkien.

¡Por fin!. Ya estoy aquí. Tras un largo periplo de lo más accidentado, he conseguido llegar hasta el blog.

Estaba yo de vacaciones, tranquilamente en un rincón paradisíaco, aislado del mundanal ruido, en una playa solitaria, tumbado en la arena al atardecer, cuando vi unas luces de colores que giraban en el cielo. Pensé que era el daikiri y no las hice mucho caso, pero cuando se pararon en el cielo sobre mí y un fuerte haz de luz me iluminó, empecé a preocuparme.

Efectivamente. Es eso que todos estáis pensando: me abdujeron los extraterrestres. Venían buscando un ejemplar perfecto de terrícola para sus investigaciones y, después de mucho buscar, me encontraron a mí.

He estado una buena temporadita con ellos y no he podido atender mis obligaciones con el blog, y ahora que me han dejado volver, tengo que empezar con mis estudios que, como he empezado tarde por el tema de la abducción, he de ponerme las pilas.

Por esto, ahora que he encontrado un huequito, voy a reseñar el libro que empecé a leer allá por la prehistoria (era más, era menos). Voy a intentar no entrar en muchos detalles para no hacer spoiler y no herir sensibilidades. También intentaré no decir nada de la película, pues aunque la he visto después de leer el libro (me ha sido totalmente inevitable), creo que podré no mezclar nada. Si no fuera así, os pido disculpas de antemano.

Quisiera hacer la observación, que a mí me pareció muy curiosa, de que el título de la obra no fue el que ideó Tolkien en un principio para ella. La primera idea fue llamarla “El Anillo en la sombra” y después “La sombra se alarga”. Sin embargo fue el editor el que propuso el título que llevaría finalmente: “Las dos Torres”.

Esta segunda entrega de “El Señor de los Anillos”, nos cuenta el viaje de Frodo, allá dónde lo dejó “La Comunidad del Anillo”, tras la batalla con los orcos, hasta el fatídico encuentro de Frodo con Ella-Laraña. La Comunidad del Anillo se ha separado, por un lado Frodo y Sam, a los que se incorpora Gollum, atraído por la llamada del anillo y al que consigue Frodo engañar para que les enseñe el camino a Mordor, por otro Pippin y Merry, que han sido capturados por los orcos y a los que intentan rescatar Légolas, Gimli y Aragorn (o Trancos, como más os guste). Aparecen nuevos personajes, como los Ents (unos de mis preferidos) o los Rohirrim y reaparece Gandalf, ahora “el blanco” y no os diré el por qué.

Aunque nos cuenta las aventuras que todos viven por separado, de manera que va alternando unas y otras, al final estas historias confluyen. Todas, menos las de los portadores del anillo.

Quiero destacar el pasaje de la batalla del abismo de Helm, que si bien en la película llega a ser una obra de arte, en el libro no desmerece en absoluto.

Y nada más. Sólo decir que el interés de la historia va creciendo según van pasando las páginas y no sé si podré esperar a las próximas vacaciones (Navidad) para continuar con el tercer libro. Sí, ya lo leí hace tiempo, lo sé. Y me sé como termina, pero es que después de releer el primer y el segundo libro, no tengo más remedio que terminar la aventura al completo.

Pero no puedo dejar de lado los estudios para meterme en una lectura tan absorbente… No sé, quizá lo mejor sería leer otro libro más cortito y dejar éste para cuando pueda hacerlo sin remordimientos. Eso siempre y cuando los extraterrestres no quieran seguir investigando con mi persona.

Por cierto, se me había olvidado deciros que, en uno de los múltiples laboratorios por los que pasé (o me pasaron) para que los extraterrestres me estudiaran, me encontré con Reyes, a la que también habían abducido (incluso antes que a mí), pero que, por algún extraño problema sobrevenido a última hora, no podían recomponerla para devolverla a la Tierra en perfecto estado. Así que no sé cuando la volveremos a ver por aquí, pues aunque  los habitantes de la galaxia de Andrómeda me dijeron que ya no tardarían mucho, su percepción del tiempo, como ya sabréis, no es igual a la nuestra.