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El amante de Lady Chatterley, DH. Lawrence.

El amante de Lady Chatterley, DH. Lawrence.

Bueno, ya he terminado de leer la obra de Lawrence, y tras analizar la obra en profundidad, he de decir que es UNA CASTAÑA COMO UN AUTOBUS. Menudo truño me ha hecho leer Jesús. “Una gran obra del erotismo mundial, escandalosa y pecaminosa, blablabla…». Truñaco gordo.

Una vez he exteriorizado mis impresiones, vayamos con la obra en sí. Una jovenzuela de principios de siglo (del pasado siglo) un tanto fresca, experimenta con el sexo en su juventud hasta que decide casarse con un aristócrata, y antes de que puedan dar rienda suelta a sus pasiones, el joven Lord inglés es llamado a filas en la Gran Guerra. Allí, desafortunadamente, en un intercambio de fuego con el enemigo es herido, quedando inútil de cintura para abajo, que a los efectos de la novela que interesan, implica que es impotente. Tenemos pues a una joven potranca y a un marido impotente. Caldo de cultivo para una aventura extramarital con el primero que pase por la finca.

La mozuela se encamará primero con un amigo común (con amigos como esos…) en la propia casa del matrimonio, mientras el marido está en casa. Como el pobre inválido está en silla de ruedas, y la habitación de ella está en el piso de arriba, pueden gozar tranquilos en el lecho sin miedo a que el cornudo les sorprenda. Que malvados.

Cuando esta relación se vuelve aburrida, entrará en acción el fornido guardabosques, un hombretón velludo, ex-teniente de la guerra con aspecto rudo y viril. Todo lo contrario a los jóvenes aristócratas, pero la joven milady sabré ver dentro de ese aspecto rudo, y encontrará dentro de él… pues a un tipo rudo que la pone a mil.

Comenzará una aventura pasional en los bosques de la finca, con escapadas nocturnas, polvotes al aire libre, y pernoctas en la cabaña del guardabosques.

El joven Lord Chatterley es consciente de que su fogosa mujer tiene sus affaires, pero no sospecha que retoza con alguien de tan baja alcurnia como el guardabosques. Obsesionado con dejar descendencia para perpetuar su estirpe, y conociendo sus limitaciones, insinúa a su mujer que no le importaría que quedase embarazada de algún joven amante, y que él haría pasar como suyo.

Ella, enamorada de su Tarzán de los bosques, planeará quedarse embarazada de él, pero engañar a un antiguo amigo que la pretendía, haciéndole creer que el hijo es suyo, para que posteriormente su marido lo reconozca como suyo. Rocambolesca historia.

El argumento no es muy allá, recuerda bastante a un culebrón venezolano. La prosa es bastante aburrida, ya que alterna los textos eróticos con discusiones filosóficas entre el matrimonio, y de ellos con los amigos comunes. Se reúnen frecuentemente con un grupo de snobs a discutir sobre la obra de tal o cual autor, y sobre las implicaciones de tal cosa o tal otra. Vamos un grupo de pedantes de cuidado.

Y por último los textos eróticos. Ya adelanté en uno de los comentarios de la entrada que la redacción de los textos era cualquier cosa menos picante, pero estuve esperando a ver si con el tiempo se iba poniendo mejor la cosa, pero ni por esas. Os pongo un texto de ejemplo, esta vez extraído directamente del libro.

Connie se pegaba a él, con un estremecimiento maravillado que casi era miedo, terror. El hombre la mantenía junto a su cuerpo, pero nada decía. Connie procuraba estar más y más cerca de él, sólo para estar más cerca de la sensual maravilla que en él había. Y en aquella absoluta e incomprensible quietud, Connie volvió a sentir el lento, decisivo y recio alzarse del falo otra vez, del falo, aquel otro poder. Y el corazón de Connie de fundió de maravillado temor.

Si esto es erotismo, que baje Dios y lo vea. Ni tener en cuenta que lo escribieron hace cien años ni leches. Esto no me pone a mi, ni a mi padre, ni a mi abuelo, ni a mi bisabuelo. Esto no le pone ni a un tipo de la Edad Media. Harry Potter tiene escenas más calientes.

Me mantenderé lejos de la literatura erótica una laaaaaaaaaarga temporada.