RSS
Entradas
Comentarios

Urueña: Villa del Libro

Ya que la festividad del castizo patrón caía en viernes, he cogido a mis chulapas y he salido a dar un paseo. Caminando caminando, tras 225 kilómetros, hemos llegado a la majestuosa Villa de Urueña, sita en la provincia de Valladolid. Aprovechando que el Pisuerga pasa por tal ciudad, hemos decidido pasar la mañana pateando sus calles y hablando con sus gentes… Bueno, con sus gentes pocas, porque la gran mayoría eran turistas como nosotros.

Urueña es una ciudad medieval que como particularidad tiene que ha sido nombrada Villa del Libro. No sólo eso, sino que es la única Villa del Libro que hay en toda España. En Europa hay una veintena de ciudades repartidas por todo el continente con dicha denominación, y un par de ellas fuera del viejo continente, que según ellos mismos comparten un denominador común, que es «la dinamización económica, cultural y turística a partir de la recuperación de los espacios públicos no sólo como lugar de compraventa de libros, sino como núcleos importantes de celebración de eventos ligados a la literatura.»

Única Villa del Libro en España.

Única Villa del Libro en España.

Lo cierto es que no sé muy bien quien otorga tal galardón, si se trata de una entidad u organización pública, o se trata de alguna cuestión provada con fines marketinianos. Tampoco me queda muy claro que significa «exactamente», ser Villa del Libro. De todas formas, vimos de pasada en un telediario una noticia sobre la existencia de este sitio, y nos decidimos a ver que era.

Muralla del Siglo XIV

Muralla del Siglo XIV

La ciudad es un bonito recinto amurallado que conserva bastante bien las defensas medievales. Incluso puede pasearse por las almenas en algunos tramos (aquellos que no vayan con un carrito de bebé, claro). Es una ciudad bastante pequeña, con muchas casitas «pintorescas» y bonitos arcos en sus callejuelas.

Lo primero que hicimos al llegar, fue dirigirnos a la oficina de turismo, para que nos orientaran sobre que se podía hacer allí, y que aspectos de la bibliofilia se trataban en el pueblo, y que nos dijeran que cosas se podían visitar (aparte de conseguir un plano). Amablemente nos indicaron todo lo que se podía visitar en el pueblo, dandonos las mejores indicaciones de que ver en cada sitio. Tras cribar posteriormente iglesias, casonas, museos varios (de campanas, del vino, de instrumentos musicales…), y quedarnos sólo con las cosas relacionadas con los libros, nos quedaron trece cosas que ver en la ciudad: once librerías, un taller de encuadernación artesanal y el museo de la escritura.

Plano en 3D de Urueña.

Plano en 3D de Urueña. Este no es el que nos dieron en Turismo.

Tras ubicarnos en el plano, comenzamos a andar por la ciudad, siguiendo nuestros objetivos, para ver que nos deparaba la famosa villa. La práctica totalidad de los sitios que nos interesaba ver estaban en los arrabales de la murallla, así que seguimos un itinerario circular alrededor de la hermosa pared almenarada, cuya sombra nos cobijaba en tan caluroso día.

Las almenas medievales de la ciudad.

Las almenas medievales de la ciudad.

Comenzamos nuestra andadura por las librerías.Tres de las librerías del pueblo son temáticas, una de ellas dedicada a la caligrafía, otra a los cuentos y la tercera al vino. El resto, a pesar de que alguna parecía más especializada que otras, en cuestiones de láminas, mapas, libros antiguos,etc, básicamente disponían en sus fondos de libros nuevos y libros de viejo. Recorrimos las once, y aunque algunas están decoradas con muy buen gusto, los dependientes eran muy amables, y estábamos en un marco incomparable, notamos que había una ausencia importante de títulos. Además de ello, los precios no nos parecieron muy allá y, sobre todo, los libros de segunda mano estaban muy tocados. Un par de puntos negativos por todo ello.

También es verdad que nosotros vivimos en la capital, y la oferta literaria que hay en Madrid y en otras grandes ciudades es tal, que a lo mejor tenemos un prisma un poco distorsionado cuando miramos y comparamos involuntariamente. Los cierto es que cualquiera de las cosas que vimos allí podía conseguirse facilmente en la FNAC, la Casa del Libro, El Corte Inglés o en cuestiones de segunda mano y libro antiguo, en la Cuesta de Moyano o en la Feria del Libro.

El taller de encuadernación artesanal, que era una de las cosas que más me interesabe ver, para compararlo con el Taller Fanjare, que visité hace un tiempo, lamentablemente estaba cerrado, así que no pude echarle un vistazo. Mecachis.

Os dejo con algunas fotillos que tomamos de las librerías. La verdad es que hay algunas muy bonitas.

Letrero indicador de la Librería Alcaraván.

Letrero indicador de la Librería Alcaraván.

Placa identificativa de la librería El rincón escrito.

Placa identificativa de la librería El rincón escrito.

Librería Enoteca - Museo del Vino

Librería Enoteca - Museo del Vino

Libros de segunda mano en la calle.

Libros de segunda mano en la calle.

Algunas ofertas en libros de lance.

Algunas ofertas en libros de viejo.

Interior de una librería.

Interior de una librería.

Libros expuestos en las librerías.

Libros expuestos en las librerías.

Libros de ocasión.

Libros de ocasión.

Material un poco más selecto.

Material un poco más selecto.

Armario con fichas bibliográficas, como elemento decorativo.

Armario con fichas bibliográficas, como elemento decorativo.

Interior de una librería.

Interior de una librería.

El resultado de la jornada de exploración.

El resultado de la jornada de exploración.

De todas formas, y por aquello de no venirnos de vacío, al final picamos y compramos alguna cosilla. Estas fueron mis capturas del día:

Topaz – Leon Uris
Kazan, perro lobo – James O. Curwood
El Exorcista – William Peter Blatty
Omertá – Mario Puzo
Mi libro Ábaco

Estos son los que se vinieron para casa.

Estos son los que se vinieron para casa.

Después de pasar toda la mañana viendo librerías y manoseando libros (¡ay si me viera la vieja seeñora de la Cuesta de Moyano!), hicimos la paradita de rigor para comer en una Casa rural – Mesón de por allí, y retomamos fuerzas para visitar por la tarde el centro e-LEA, el museo de la escritura, y sus exposiciones y espacios literarios. El centro e-LEA me gustó algo más, pero eso es otra historia, que os contaré otro día…

Para ir al centro e-LEA, siga las flechas amarillas...

Para ir al centro e-LEA, siga las flechas amarillas...