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El libro cuenta la historia de Barcelona y su evolución social e industrial desde 1888 hasta 1929, a través de los ojos del protagonista Onofre Bouvila. Estas dos fechas, que marcan el inicio y fin del libro, son a su vez las fechas en que se celebraron las dos Exposiciones Universales en Barcelona y que sirven como marco curioso a esta novela.

 

Onofre llega a la Ciudad Condal procedente del campo, sin tener ni idea de lo que es una ciudad. Allí, para ganarse las habichuelas, cosa bastante más difícil de lo que creía, realiza todo tipo de trabajos “no muy recomendables”, empezando por ser mensajero a sueldo de los ideales anarquistas, que intenta propagar entre los obreros del recinto de la primera exposición universal. Como esto no le da mucho dinero, decide organizarse por su cuenta haciendo distintos “trabajillos” para los que se necesitaba no ser muy escrupuloso.

 

Tipo listo, llega a convertirse en un pequeño mafioso que escala sin parar en la sociedad barcelonesa de la época, para lo que no escatima recursos como el chantaje, el asesinato o la traición.

 

Se supone que tras la historia de Onofre Bouvila, nos cuenta la evolución de la ciudad de Barcelona geográfica, industrial y socialmente, durante un periodo convulso y dinámico, en el que, mientras la mayor parte de la sociedad evoluciona rápidamente y se somete al rodillo del progreso, otra parte, la aristocracia más rancia, se resiste a soltar el poder que tiene en la vida política de la ciudad. Onofre sabe jugar, en este caso, a dos bandas para medrar personalmente, sobre todo en el terreno económico, aunque ya sabemos que esto va unido, inevitablemente, al poder político y social.


Siento discrepar con todos los que opinan que es la mejor novela de Mendoza. Hasta ahora ha sido la que menos me ha gustado. Con mucho. El protagonista no tiene la personalidad que tienen otros personajes del autor. No es gracioso, ni ocurrente, ni especial. Ni siquiera es un malo, malo. Otros personajes secundarios podrían haber tenido más relevancia que él, si se les hubiera dado la oportunidad.


La descripción geográfica y del aspecto y localización de lugares importantes de la ciudad de Barcelona, no me parece demasiado buena. Creo que sólo alguien que conozca la ciudad, puede seguir la línea narrativa de estos detalles. A mí, que conozco la Ciudad Condal solamente por breves visitas turísticas, me ha costado mucho situarme en el espacio en que intentaba ubicarnos Mendoza, ya que, mientras que a veces describía con detalle la zona, otras hacía somera referencia a los lugares como si supiéramos de qué estaba hablando.


En cuanto a la narración histórica creo que ha sido bastante más cuidada, pero es difícil discernir la realidad de las “licencias” que siempre se permite el autor. Aunque hay cosas muy evidentes, cómo las distintas Vírgenes que abandonan su lugar en la iglesia para ayudar al alcalde con sus dudas, otras, al ser realidades envueltas con el estilo cómico del autor, son más difíciles de evaluar.


La línea temporal personal de la historia protagonista, es algo compleja, ya que a veces va hacia atrás, otras hacia delante, otras se sume en pensamientos que no sabemos muy bien si son recuerdos y a veces se sume en recuerdos que no se han producido y son una especie de sueño. Y además, cuando abandona estos saltos temporales, no siempre vuelve al sitio en que comenzó, sino que da un salto hacia delante bastante importante -cuantitativamente hablando-, lo que me producía lagunas y desubicaciones.

 

En definitiva, no me he reído, no tengo un concepto claro de cómo es la ciudad de Barcelona y en cuanto a la historia de esta ciudad creo que solamente algunas pinceladas se pueden tomar como hechos ciertos.

 

Estoy segura de que muchas personas diferirán de esta opinión, especialmente aquellas que conozcan bien Barcelona y su historia, pues pueden encontrar una visión diferente y curiosa, con algún guiño cómico y mágico, de aquello que ya conocen.

  

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3 respuestas a “RESEÑA: La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza”

  1. Jesús dice:

    ¡¡Ufff!!, pues ya se uno de los libros que voy a quitar de mi lista, aunque debo reconocer que no tenía previsto leer ninguno de Eduardo Mendoza. No he leído nada de él y por tanto no puedo juzgar, pero tiene un ” no se qué” que no me suduce en absoluto.

  2. Korvec dice:

    Pues a pesar de esta crítica no demasiado positiva, por el momento todo lo que ha caido en mis manas del señor Mendoza me ha gustado (en mayor o menor medida) por lo que esta sin duda será leida. Aparte, yo si conozco la ciudad de Barcelona.

    Saludotes

  3. @scen dice:

    Jesús: No creo que tuvieras ninguna intención de leer esta novela, ya que sé que a ti no te gusta Mendoza. Bueno, por lo que has oído de él, pues por lo que dices, no has leído nada suyo. :) Tienes que intentarlo con “Sin noticias de Gurb”.

    Korvec: A mí me parece que esta novela no es una historia al uso de Mendoza, cuyos libros hasta ahora me han gustado mucho, pero si te la lees, me encantaría conocer tu opinión. Aunque haya pasado tiempo, no dejes de comentarme tu parecer.