
Empecé a leer esta novela hace unos días y la verdad es que la he terminado enseguida, pues es de acción bastante rápida.
Está dividida en dos partes bastante bien diferenciadas. En la primera alterna tiempo y lugar en cada capítulo: presente y pasado; Gales y Canadá. En esta primera parte nos presentan el planteamiento y el nudo.
En la segunda parte nos cuentan el desenlace. Quizá también dejen algo del nudo para esta parte.
Cuando empezé a leerla encontré cierta similitud con la serie “Doctor en Alaska”, que me gustó muchísimo cuando la ví (la primera parte, por supuesto, la de Rob Morrow ): Un doctor obligado por las circunstancias a exiliarse en el ártico temporalmente, para ejercer la medicina. Un urbanita occidental que se enfrenta al choque cultural de su civilización y la de los habitantes de la zona, que tienen su propia visión de la vida y que termina apreciando los valores que antes miraba con superioridad.
Aquí acaba la similitud. Aquello era una comedia y esto es más bien un drama.
El doctor Woodruff, protagonista del libro, se va a Canadá, a la ciudad ártica de Moose Creek -más bien poblado ártico-, para huir de sus remordimientos por una desafortunada intervención quirúrgica a un niño. Al igual que el doctor de la serie de tv, en principio el contrato es por un año.
Debido a esto, el doctor Woodruff considera que no debe implicarse emocionalmente con ninguno de los habitantes de Moose Creek. Finalizado el año, el protagonista vuelve a su país de origen y rehace su vida y su carrera olvidándose de este periodo ártico.
Han pasado 13 años y, felizmente casado, recibe una carta en la que se le atribuye un paternidad que él no asume: Nunca ha tenido relaciones sexuales con la madre de sus supuestos hijos. Pero existe un problema: la prueba del ADN no miente.
Este problema destruye su matrimonio, su carrera y toda su cómoda y estable vida actual. Incluso él, a pesar de saber de manera cierta que nunca tuvo ninguna relación con la madre, llega a creerse que puede ser el padre. No entiende como puede ser posible, pero es un médico y cree a pies juntillas las pruebas científicas.
Por ello decide ir nuevamente a Moose Creek, no sabe muy bien a qué, pero necesita desenredar este lío que ha venido a pertubar su tranquila existencia.
Y, como dirían en el Un, Dos, Tres… hasta aquí puedo leer. Si no, os desvelaría todo el misterio y eso no se puede hacer. A quien le parezca interesante, ya sabe… ¡A leerlo, que es un libro entretenido!.












Me tomas el pelo? Me vas a dejar con esta intriga? En serio, me estoy imaginando toda suerte de cosas con eso del ADN
¿Clones, manipulación genética, intervención divina?…
Nada, nada. ¡A leer!
Je, je, je. Ese libro ya lo he leído, y me lo sé todo. Pero yo tampoco voy a decir nada. ¡¡A leerlo!!
A mi me huele demasiado a culebrón.
Esta claro que al tipo le metieron alguna ponzoña en el bebercio y mientras estaba en coma, la tipa hizo todo tipo de perversiones sexuales con su cuerpo inerte. Vamos, violeción pero poco y de buen royo.
Frío, frío, como el agua del río.