RSS
Entradas
Comentarios

libro-digital-1

Progresiva  e inevitablemente avanzamos hacia una sociedad tecnológicamente dominante. Y eso se nota también en la bibliología (y en los bibliófilos, sean éstos enmascarados o no). Un nuevo concepto de libro, y por tanto de lectura, está reclamando su espacio en el mercado. Se trata del libro digital o electrónico. Pero, ¿tenemos claro su concepto?.

El libro digital o electrónico, también conocido como eBook, es la publicación de un texto en formato digital, es decir, un archivo electrónico. Ahora bien, no hay que confundirlo en ningún caso con el dispositivo de lectura de ese archivo, aunque se está extendiendo, creo que de forma incorrecta, el uso de la palabra eBook para denominar a dicho dispositivo. Quede claro por tanto, que cuando hablamos de libro digital nos estamos refiriendo al archivo que contiene el texto, y no del dispositivo de lectura.

Bien, una vez aclarado este concepto, haremos un poquito de historia rápida para no aburrir al lector. Fue en el año 1971 cuando se dieron los primeros pasos hacia el libro digital. Michael Hart, al frente del Proyecto Gutenberg, creó la primera biblioteca digital, incorporando a la misma obras clásicas de autores no sujetas a derechos de autor. Diez años más tarde se comercializó el primer libro digital con fines comerciales, el Random House’s Electrónic Dictionary.

Pero se puede decir que el verdadero «boom» se produjo en el año 2001, cuando el popular novelista Stephen King lanzó en exclusiva a través de internet su novela Riding the Bullet. En 48 horas ya había vendido 500.000 copias.

 

Stephen King abrió las puertas al libro digital con esta obra

Stephen King abrió las puertas al libro digital con esta obra

A partir de ese momento empezaron a hacer su aparición en el mercado editoriales que incluían en su catálogo libros digitales, bien para venta o bien de forma gratuita. Pero este auge nos llevaba irremediablemente a una pregunta: ¿dónde leerlos?.

Fue entonces cuando las grandes firmas creadoras de aparatos electrónicos, empezaron su particular carrera por sacar al mercado un soporte que permitiera una lectura más cómoda. Hasta entonces la visualización de los libros digitales se hacía a través del PC, no había otra forma, pero no nos engañemos, la lectura de un libro en un PC resulta muy incomoda, y eso, no cabe duda, ralentiza el avance del libro digital. El nacimiento de la PDA subsanó en parte esta deficiencia, pero había que buscar algo más concreto.

La idea era un soporte cómodo y práctico, que pesase poco, de escaso volumen, similar a un libro, que pudiera ser transportado de un lado a otro sin ningún esfuerzo, y con una autonomía lo suficientemente amplia para que no perdiera las prestaciones, o ventajas, que ofrece el libro digital. Actualmente ya existen en el mercado algunos modelos que hacen de la lectura una experiencia similar a la que se puede obtener con un libro de papel. Se han incorporado nuevos avances tecnológicos, como las pantallas de tinta electrónica, que debido a la ausencia de iluminación propia y a su alto contraste, consigue un efecto similar al papel, además de un bajo consumo al no necesitar alimentación nada más que en los cambios de pantalla.

Modelo actual de soporte digital

Modelo actual de soporte digital

¿Estamos en el principio del fin del libro?. No cabe duda que pasaran todavía bastantes años para que esta situación pueda llegar a producirse, durante los cuales convivirán, o mejor dicho, tendrán que convivir, ambos formatos. Hoy en día el mercado editorial todavía es bastante reticente al cambio, pero todo hace pensar que el libro digital poco a poco irá conquistando posiciones, y en algún momento ganará la batalla al papel. La pregunta es ¿cuándo?.

Hay que tener en cuenta que el libro digital aporta, a través de sus herramientas, una gran cantidad de prestaciones adicionales en relación con el formato papel, como incorporar elementos multimedia, buscar textos de forma inmediata, marcar páginas, establecer tamaños de letra, subrayar líneas, agregar notas…, sin olvidarnos, por supuesto, del considerable ahorro de espacio que se consigue en el almacenamiento de obras. ¿Podemos imaginarnos la Biblioteca Nacional reducida a unos cuantos discos duros?. Otro factor muy importante que juega a su favor es su incorporación, a través de Internet, a un mercado digital cada vez con mayor auge.

Lo mejor será aceptar el futuro, aunque a algunos nos vaya a doler profundamente ver como desaparecen poco a poco nuestros amigos los libros (de papel, claro está). Pero eso sí, sea en el formato que sea, al menos podremos seguir disfrutando de la lectura.

Un saludo a todos.